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¡Perdonen! ¡Perdonen! ¡Perdonen cada una de sus vidas para que el mundo también alcance el absoluto perdón!
Hijos Míos, hoy los llamo al ejercicio del perdón en el corazón, un acto necesario que debe emanar de sus corazones. De esta manera, queridos hijos, el perdón los llevará a encontrar la Divina Misericordia.
Por eso, Mis hijos, permitan ser tocados por los dos Rayos Divinos que brotan de Mi Hijo para el mundo. Así, queridos Míos, encontrarán un camino más firme en este tiempo de cambios. Si oran con fe y compasión hallarán los Rayos Misericordiosos de Cristo y Él, en Su Inmensa Gloria y Paz, los conducirá hacia el Padre Universal.
Queridos hijos, no teman por cuanto han fallado; lo importante es que sus intenciones y sus corazones se transformen a través de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Por eso, cuando hayan caído, clamen por el misericordioso perdón para que la Luz del Divino Corazón de Mi Hijo los pueda ayudar a revertir los errores.
Hijos Míos, diariamente el mundo ofende a Dios; por eso, sus oraciones con amor ayudarán a la humanidad, y también cuando cada uno de ustedes reconozca que está aprendiendo en este mundo.
Queridos hijos, sean como Lázaro: resuciten por la Presencia del absoluto Amor de Mi Hijo para que, en esta hora, sus corazoncitos se fortalezcan en la oración y en el amor hacia el prójimo.
Oremos por la conversión de todos los corazones.
Gracias por responder a Mi llamado.
Paz en sus corazones.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
A pedido de la Madre Divina, el mensaje para este día es el de la Aparición del 26 de marzo de 2012, ocurrida en la Colina del Cristo Redentor, Carmo da Cachoeira, Minas Gerais, Brasil.
Un grupo aproximado de dos mil personas, se congregó a las 18.30 h en la Colina de las Apariciones para comenzar la sintonía de preparación para la llegada de la Madre Divina.
Un poco después de las 19.40 h, se hace presente de forma muy intensa la energía y presencia de la Madre Celestial.
Mientras todos entonan el cántico “Misericordia María”, Ella pide que Fray Elías, Madre Shimani y los otros hermanos que acompañan la aparición, se acerquen del campanario; pues ese será el lugar donde Ella descendería.
Durante el cántico “María de Nazareth” el grupo se traslada al campanario y se pide que todos los hermanos que están más lejos del lugar que también se aproximen.
Luego se escuchan las 33 campanadas que anuncian Su aparición.
Fray Elías: A pedido de Nuestra Madre Divina, vamos a hacer la última estrofa de la oración “Cristo de la Luz”. Vamos a escuchar una vez y luego nos unimos todos al propósito de la Madre.
En el Nombre del Cristo de la Luz
me confieso ante Él,
para que perdone mis acciones,
mis pensamientos y mis deudas ante Dios.
Amén.
Todos oran por algunas veces la oración.
Fray Elías: La Madre Divina dice:
Con alegría, queridos hijos, cierro este fin de mes con el triunfo de Mi Inmaculado Corazón.
Hoy les traigo en Mis brazos al pequeño niño, para que lo amen, lo contemplen y lo imiten. Así podrán llegar al Reino del Padre y todo propósito, el cual viene de Dios, será cierto para sus vidas y sus corazones se transformarán respondiendo a Mi llamado diariamente.
Queridos hijos: hoy está alegre Mi Corazón, y les revelo que una parte de Mi Plan Universal se está cumpliendo a través del llamado de todos Mis Hijos que siguen Mi Voz a lo largo de este último siglo.
¡Celebren, celebren, queridos hijos! El Señor está en Su Gloria.
Hoy les traigo el rayo Mi Misericordia, el mismo que brotó desde Mi Hijo, que los salvará y aliviará sus corazones.
Amados hijos: hoy celebro junto con ustedes y en la presencia de Mi pequeño niño. Yo los amo y los reverencio desde lo profundo de Mi Corazón.
Queridos hijos, acepten en esta última hora vivir de la Misericordia de Cristo, porque Él los encaminará hacia el Padre, hacia el Corazón del Padre, hacia la Luz Celestial.
Hoy sonrían, queridos hijos, porque Mi Corazón también sonríe y les irradia la paz para el mundo, más para aquellos que necesitan de la luz, que no escuchan a Dios y que están a oscuras, porque aún no han encontrado el camino. Por eso recuerden, queridos hijos, una misión que dejo en este fin de mes a cada uno de ustedes: ¡Oren!, oren con el corazón, mediten en las palabras que repiten, porque así contemplarán junto Conmigo en la devoción a Mi Inmaculado Corazón, a la Luz Celestial que les estoy trayendo a cada uno de ustedes y para la humanidad que está enferma, que debe curarse a través de la oración como un ejercicio único para sus vidas.
Eso, queridos hijos, los mantendrá cerca de Mi Padre y así, Yo podré estar al lado de ustedes, no solo como una Guardiana de la Paz, sino como Protectora de las almas en la Justicia que el mundo vivirá sobre esta última hora de cambios y pruebas.
Hoy también, queridos hijos, en esta noche de adoración al Santísimo Corazón de Mi Hijo, llevo en Mis manos la contemplación a través de las cuentas que perpetuamente el Padre me pide que ore por todos los corazones del mundo que se deben redimir y re-encender en la luz y en la paz.
Acepten, queridos hijos, el rayo de Mi Paz, para que él pueda brotar en sus corazones y pueda llegar a sus hermanos, a todos aquellos hijos que necesitan de la paz. Ustedes, queridos hijos, ya han presenciado Mi Paz, por eso esto los preparará para lo que vendrá en la tranquilidad del corazón.
Fray Elías: Ahora la Madre Divina está haciendo un pedido para cada uno de nosotros. Ella necesita de nuestro consentimiento, de nuestra respuesta.
Pide que transmita la pregunta que hizo en este momento a cada uno de ustedes. Ella pide, por amor y por honor a la redención del planeta y sobretodo de la humanidad, la construcción de una plaza abierta de oración que estará en este mismo lugar. Pero pidió algo más para que esa redención se pueda dar y que Su plan se pueda manifestar. Nos pregunta: “Si por amor ustedes permiten que aquí se coloque una imagen, una estatua de la Divina Concepción de la Trinidad, una escultura en blanco que sea el epicentro, junto al campanario, de esta plaza abierta de oración.”
Todo el publico responde “Sí”.
Fray Elías: La Madre Divina dice:
Sepan, queridos hijos, que muchos irán a los Cielos y otros irán al purgatorio, pero ahora lo más importante es trabajar por el mundo, por la redención. Sepan, queridos hijos, que en esa unión profunda Conmigo, Yo los esperaré abierta y resplandeciente a través del amor de Mi Inmaculado Corazón. Por eso les agradezco profundamente la confianza en el Padre y sobre todo en Su Sierva.
La Imagen de la Divina Concepción será una fuente de Gracias, no solo para este lugar, sino también para esta parte del mundo. Ustedes, queridos hijos, estarán imitando Mi Corazón, por eso la fuerza de sus oraciones se depositará en ella, para que la fuente se abra a través de Mi Presencia en los Cielos y Mis rayos trazarán la Tierra para que puedan sentir Mi Corazón.
Esta plaza de oración los ayudará en los niveles internos a abrir sus corazones y conocer más aún Mi Faz Misericordiosa, Mi Faz de la Paz y Mi Faz Redentora como sierva de Cristo.
Hay algo más que Yo les pido, queridos hijos, que cada vez que vengan a Mi Hogar a orar, escuchen el campanario; si en esa hora él está sonando, es porque allí Mi Corazón dará la señal de Mi presencia sobre ustedes y en cada uno de ustedes.
Hoy les traigo también al pequeño niño, no solo para que lo puedan contemplar, sino para que también lo puedan reconocer como el camino de la conversión, porque si se convierten como niños, podrán llegar más cerca de Mí. Es tan simple, hijos Míos, lo que les pide el Señor y a la vez esa es la Gracia que permitirá convertir al mundo, al mayor número de almas que debe unirse a Mi devoción, para que Mi Hijo los recoja, los pueda abrazar y conducir hacia el Padre.
Ese es el propósito de Mi Corazón, el cual viene desde hace siglos anunciando ese llamado, porque es la transformación del corazón que les dará el sustento para seguir el camino hacia el Paraíso.
Oren, queridos hijos, por sus hermanos de las otras creencias, porque les digo que llegará el momento de unificar el sentimiento en un solo Dios, el cual existe desde hace tiempo, antes de que ustedes existieran. Por eso reverencien al Creador, ámenlo profundamente para que Él pueda estar cerca de ustedes, no solo a través de Mi Corazón sino también a través de Mi Hijo.
Él los aguarda perpetuamente para que confiesen, desde sus corazones, todo lo que la luz debe borrar y convertir por amor a Dios, para el cumplimiento de Su Gracia, de Su Misión y de Su Voluntad aquí en la Tierra; por eso las almas están tan distantes, queridos hijos, porque no ven a Dios en sus corazones.
Por eso, a través de Mi presencia mes a mes, Yo los invito a renovarse a través de la confesión de cada uno de ustedes con el Corazón de Mi Hijo, porque así lo estarán haciendo delante de Dios y así ayudarán, queridos hijos, a todos aquellos que niegan el mal que hacen.
Hijos Míos, los llamo a la oración para este fin de mes, preparando Mi llegada para el próximo mes con alegría y reverencia. Quiero ver resplandecer sus corazones para que Mis llamas de la Gracia puedan derramarse sobre ustedes y estas se extiendan como luz para todos sus seres queridos y el mundo entero.
Hoy dejo sobre ustedes Mi Corazón protector, para que lo guarden profundamente en cada una de sus vidas y así lo lleven como un emblema de Paz, como un recordatorio de estar unidos a Mí, día a día.
También hoy les dejo, queridos hijos, los siete atributos de Mi Inmaculado Corazón, que deberán ser la premisa para este tiempo, lo que los ayudará a elevar sus consciencias hacia Dios.
Una señal para poder vivirlos es la oración, la oración de cada uno de ustedes y entre ustedes, porque así esos atributos fortalecerán sus corazones para todo lo que llegará como bueno, como buena nueva para sus vidas.
Los atributos que anuncio hoy son:
1. Conversión
2. Renovación
3. Amor
4. Perdón
5. Fe
6. Pureza
6. Compasión
Gracias, queridos hijos, por responder a Mi llamado.
En la Protección infinita de Mi Inmaculado Corazón, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Fray Elías: Vamos a cantar “Misericordia, Oh María” para despedir a la Madre y a pedido de la Madre vamos a escuchar mientras cantamos siete campanadas, estableciendo esos siete atributos en nuestros corazones.
Todos entonan el cántico algunas veces.
Madre Shimani: Gracias Madre por cuanto nos das.
Todos repiten.
Madre Shimani: Y como hacemos siempre, Fray Elías narrará los acontecimientos que sucedieron durante la aparición.
Fray Elías: Estaba pensando ahora en lo que debemos llevar adelante en este mes próximo de trabajo; es una verdadera alegría en el corazón. Ella estaba hoy casi palpable, casi palpable.
En un momento de la aparición, cuando aún estábamos del otro lado del jardín, antes de venir al campanario, apareció un grupo de ángeles y uno de ellos sostenía una balanza de dos platos. En uno de esos platos estaba el planeta y ese planeta pesaba mucho. Había otros ángeles que a medida que nosotros orábamos iban recogiendo cada frase, cada palabra que repetíamos y las iban colocando sobre el otro plato que estaba vacío. Con el esfuerzo y la obediencia de esos ángeles, esa balanza comenzaba a equilibrarse lentamente. Cuando Nuestra Madre Divina apareció, vino acompañada de algunos apóstoles que recorrían el camino que Ella hacía desde Cielo hacia la Tierra. Caminaban lentamente hasta que en un momento desaparecieron.
Durante las 33 campanadas, la Señora se elevó y comenzó a trabajar con el Planeta. Comenzó a abrir varios espacios de Grandes Cielos, que en total eran tres y comenzaba a hacer descender la energía de la Gracia sobre algunos continentes. En especial hoy Ella declaró que había demorado un poco más porque estaba trabajando en Medio Oriente, en especial sobre Afganistán.
Después la Señora comenzó a dirigir Sus palabras; en ese momento fue que apareció con el niño en brazos. Dejó a ese niño en el suelo y Él comenzó a caminar y la Señora dijo:
“Ese es el verdadero Niño Jesús, al cual deben imitar para poder llegar a Mi Reino”.
Entonces, el niño Jesús comenzó a hacer una tarea de limpieza, de purificación, porque era un niño muy inteligente. Manejaba con Sus manos el fuego y lo proyectaba en forma de rayos. Él sonreía todo el tiempo como si fuera algo gracioso lo que estaba haciendo, pero lo hacía con mucha reverencia y mucho respeto. Ese niño estaba obedeciendo al pedido de Su Madre.
Después ese niño se elevo de nuevo hacia Su Madre, a los brazos de Nuestra Señora. En ese momento Ella mostró en Su mano derecha las cuentas.
Durante todo el tiempo Ella irradiaba Su luz y fue atrayendo con Su presencia otras presencias celestiales.
Al final de la Aparición, se elevó a hacia lo Alto y hacia Su derecha e izquierda aparecieron dos apóstoles: Santiago y Pablo. Ellos nos saludaron mientras Nuestra Señora mantenía al niño en brazos. En ese momento el niño mostró que sostenía con una de Sus manos un escapulario, el mismo que fue presentado ayer por la Señora. Él nos saludaba moviendo el escapulario.
Al final aparecieron cuatro palabras escritas en torno a la Señora, que formaban como una puerta cuadrada. La primera palabra que aparecía por arriba decía Pureza; a Su izquierda de arriba hacia abajo, la palabra Donación, bajo Sus pies la palabra Fe y a Su derecha la palabra Esperanza.
Gracias a todos.
Madre Shimani: Todos los que quieran participar el día 12 y 13 de Abril en Casa Redención están convidados y el 24 de Abril tenemos un compromiso con Nuestra Señora aquí, en el Núcleo Corazón Sagrado, el 25 en el Morro del Cristo Redentor y el 26 en la Colina de las Apariciones.
Buena tarea para todos en la oración, en la conversión, en el encendido del corazón y tengamos la esperanza de que en poco tiempo vamos a comprender muchas cosas.
Una cosa más que les quería decir, es que dada la inquietud de las personas por el proceso de Agosto en Aurora, Nuestra Madre nos transmitió hoy a la mañana que el día 8 de Agosto Ella estará presente como aparición anual en Casa Redención y también va a aparecer como aparición mensual el 12 y 13 de Agosto.
Eso significa que en Casa Redención nos vamos a reunir a trabajar desde el 7 de Agosto hasta el 13 de Agosto, durante una semana. Todos pueden participar la semana entera o el tiempo que puedan. O sea que aquellos que necesitan guardar espacio, comprar pasajes, sepan que comenzamos a trabajar el día 7 y terminaremos el día 13. Más adelante les informaremos los detalles de ese movimiento, las cosas prácticas para que estén bien informados de como vamos a trabajar.
Gracias a todos.
Buenas noches.
Queridos hijos:
Lleven Mi Paz en sus corazones y les aseguro que no perderán la fuerza de Mi Fe en sus vidas.
Ha llegado el momento, hijos Míos, que se perdonen los unos a los otros antes de que Mi Hijo pose Sus pies sobre la Tierra. Sean misericordiosos con cada uno de sus hermanos y alejen las mentiras que muchos crean, las que ofenden a Dios.
La oración, queridos hijos, es la llave primordial que abre la Gracia Infinita de los Cielos. Busquen día a día la llave preciosa de la oración y santifiquen sus vidas en la presencia de Mi Hijo. Ya no hay más nada que puedan perder. Ustedes deben arder en el absoluto Amor de Mi Hijo para que aprendan a amar y a reconciliarse en sus corazones. Hijos Míos, caminen en esta peregrinación Conmigo para que Yo los pueda guiar y los pueda proteger en los caminos que el mundo vive sin Dios.
Ustedes, hijos Míos, deben ser el puente entre los Cielos y la Tierra. Eso lo alcanzarán cuando oren perpetuamente Conmigo. La oración debe hacer crecer el amor en sus corazones para que Mi Hijo pueda vivir eternamente en ustedes como una llama de Dios Padre.
Por el reverendo amor que cada uno de ustedes tiene hacia Mi Hijo, Yo les pido firmeza y esperanza en sus vidas para los pasos que cada uno deberá dar en este tiempo de divina Justicia Celestial.
Sean pacientes para que sus corazones sean mansos y puros delante de Dios, el Padre Celestial.
Gracias por responder a Mi llamado.
Luz para el camino de todos Mis hijos.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
A los pies de la Colina del Cristo Redentor, se congrego un grupo numeroso de más o menos dos mil quinientas personas. Comenzó la procesión con velas a las 18.00 h con oraciones y cantos.
Al llegar a los pies de Cristo, todos se sentaron y comenzó la oración para esperar a la Madre Divina.
Alrededor de las 19.40 h se hace silencio, se tocan las campanas por tres veces y se escucha: “Momento de aparición; contemplemos con el corazón.”
De pie, Fray Elías contempla hacia donde ha aparecido la Madre y en determinado momento comienza a transmitir las palabras que Ella dirige a todos.
Fray Elías: La Madre Divina dice:
Calmen sus corazones cuando Yo estoy presente, Yo les traigo el Reino de Mi Padre, el camino hacia Mi Hijo.
Hoy, queridos hijos, les traigo una Gracia especial, la Gracia para este tiempo, la llamada Gracia de la Redención.
Yo los invito a estar Conmigo diariamente; no debe pasar un día sin que estén en Mí.
Queridos hijos: el mundo no está bien, todos sus corazones ya lo sienten. Por eso únanse en oración, clamen a través de sus voces a los Cielos para que Mi Padre los pueda escuchar. Estoy aquí, queridos hijos, persistiendo con la presencia de Mi Corazón, Mis manos y Mis brazos están abiertos para que todos puedan llegar a Mí.
Queridos hijos: es posible dejar de vivir en la mortificación y en el martirio del corazón, pero para eso beban de la Gracia que les estoy trayendo; esta es la última fuente que el Padre me esta haciendo derramar. Por eso escuchen, ¡escuchen Mi Voz!, queridos hijos, respondan al llamado de Dios.
Para que eso acontezca, queridos Míos, tienen también que estar en los brazos de Mi Hijo, y también en los brazos de Mi Padre. Yo los invito a que caminen junto Conmigo, Yo los alzaré fuerte hasta el Trono de Dios para que puedan no solo estar en Mi Padre, sino también en Mi Hijo, que los aguarda día a día en oración y en silencio.
Queridos hijos, ya es hora que dediquen un tiempo a Mi Hijo. Él los necesita enteros, en confianza y fidelidad, para que puedan seguir el camino que Él está construyendo hace siglos a través de la presencia de Su Sagrado Corazón. Su Corazón es el Corazón de Dios, una parte fiel y verdadera del Reino del Padre. Por eso, queridos hijos, no dejen ni un día de mirar a los Cielos.
Transmitan Mis palabras a sus hermanos a través de sus oraciones y de un verdadero ejemplo de vida, de consagración y fe.
Queridos hijos: yo estoy aquí para traerles Mi Corazón, pero hay muchos de Mis Hijos que aún no me aceptan, porque colocan sus corazones en otros lugares. Mi Luz y Mi Paz, ¿qué más podrá hacer?
Confío en que ustedes me ayudarán a consagrar todos los corazones a Mi Inmaculado Corazón, al Reino de la redención de Mi Padre.
La redención será la llave, queridos hijos, por eso despojen de sus vidas todo conflicto, todo dolor, toda mentira y todo lo que no sea fiel a nuestro Padre. Yo los escucho, queridos hijos, Yo los observo, Yo los veo, los acompaño de cerca a lo largo de todos estos meses que ya han pasado.
Sepan, queridos hijos, que Dios me llama, pero Mi Corazón permanecerá sobre la Tierra para guiarlos a todos, más aún en la hora de la tentación y de las pruebas que cada nación vivirá delante de la Justicia de Dios.
Hay tiempo, queridos hijos. ¡Corran, corran!, Mis pequeños, colóquense debajo de Mi manto de la Paz. Sepan que el hilo que los unirá Conmigo es la oración, la verdadera oración del corazón. Yo los escucho en algunos momentos, en otros momentos los veo lejos de Mí, por eso cada momento de oración es importante. Sepan queridos hijos, que no solo ustedes se estarán convirtiendo, sino también sus hermanos que están del otro lado del mundo.
Yo estoy aquí queridos hijos y Mi fe persiste sobre sus corazones, así como Mi llamado. Envío Mi eco hacia el mundo para que todos puedan escucharme y contemplarme como una Madre verdadera que guía sus caminos directo hacia Mi Hijo, camino fiel a la redención, el que Yo los invito a recorrer a partir de hoy en sinceridad junto a Mí.
Sí, queridos hijos, Mi Hijo les responderá cuando retorne. Por eso, amados míos, reúnan sus corazones, reúnan a sus seres queridos, a sus familias, a sus allegados, para que todos puedan orar junto Conmigo delante de la prueba que vivirá el mundo. Si todos oran con verdadero corazón, no solo estarán en Mi Paz, sino que podré interceder como lo hago desde hace mucho tiempo, para que las almas no se pierdan.
¿Qué más quieren ustedes de la vida?
Solo tienen que estar en Dios, queridos hijos, unirse, unirse a Él, llamarlo a Él, para que puedan verlo de cerca.
Recuerden, queridos hijos, que allí ustedes deberán retornar, al Reino de los Cielos, donde podrán vivir en la absoluta paz. Pero Yo solo se, Mis queridos, que todo lo comprenderán cuando todo haya pasado y el mundo se pueda redimir.
A aquellos corazones que aún se resisten, Yo les pido, queridos hijos, que quiebren sus corazones con la oración, para que Mi Luz pueda entrar, Yo los pueda compenetrar con Mi Corazón de Madre y puedan volver a vivir en Dios.
Hoy traigo en Mis manos el escapulario, un símbolo de protección, un símbolo para su conversión. Sepan, queridos hijos, que cada señal que Yo les entrego viene en auxilio para sus corazones, para la humanidad, para el mundo.
Cada símbolo que Yo entrego es una alianza con los Cielos y eso no pertenece a los hombres.
Queridos hijos, acepten toda señal con la gratitud del corazón. De esta manera podrán elevar sus corazones, y sus pequeñas almas les harán comprender los misterios de Dios, que se revelan en este tiempo a todos aquellos que los quieran ver, no con la mente sino con el verdadero corazón, esencia pura que deben descubrir para esta hora de purificación.
Lleven cada señal con gratitud, como una alianza entre el Cielo y la Tierra, entre Mi Corazón y sus corazones. Hoy les traigo este escapulario nuevamente para que recuerden que las Gracias que Yo derramo no son solo para sus corazones, sino para el de todos sus hermanos que aún no han despertado como almas devotas de Dios, de Mi Corazón y del Corazón de Mi Hijo.
Cada señal tiene algo para ser descubierto; si ustedes lo llevan con gratitud y amor y oran junto Conmigo, lo comprenderán. Sus corazones les harán sentir lo que Yo les entrego con tanto amor desde la devoción de Mi Inmaculado Corazón.
Las almas necesitan instrumentos de los cuales puedan aferrarse; por eso Yo les traigo este símbolo, para que lo puedan llevar con amor y con valentía, aceptando la redención del corazón y la abertura de sus almas hacia el Reino de Mi Padre, donde Yo los quiero llevar.
Recuerden, queridos hijos, que todos aquellos que no han aceptado Mi llamado, también necesitan de oración. Por eso oren, oren, oren con el corazón para que la Gracia también pueda descender sobre todos Mis hijos, aquellos que están lejos de Dios y que necesitan de Mi Luz, de Mi maternidad, de Mi Paz, de Mi Amor, de la Luz de Mi Corazón. Yo quiero alumbrar los caminos de todos aquellos que están a oscuras, y para eso sus oraciones son de gran ayuda para poder interceder delante de Mi Padre.
Si ustedes escuchan o saben que alguien está enfermo o alguien está preso o alguien cometió un gran error, no lo ofendan queridos hijos. Una forma de testimoniar que Mi presencia está sobre todos ustedes, será que oren pidiendo por esa alma, por su conversión para que una pequeña célula de su ser se aproxime a Dios y Dios se aproxime de él.
Hoy estoy acompañada de José (San José); recuerden queridos hijos que él fue Mi fiel compañero, que peregrinó Conmigo hacia Belén, preparando el nacimiento de Mi Hijo, que hoy es el Redentor del mundo.
Sigan a Mi Hijo. Si viven en Él, podrán ver con verdad todo lo que Él quiere para cada uno de ustedes.
No solo deben ser hijos puros, sino compañeros del Redentor que encenderá la llama en todos los corazones. Para eso confíen en Él y sigan el camino que Mi Corazón les marca hacia Su Presencia..
Hay algo que Yo prometo para aquellos que se abran que es irradiarles Mi Paz y Mi Amor como un paso para la conversión, para la apertura del corazón, para la liberación de las culpas y de todo dolor que ata a Mis Hijos a este Mundo. Por eso, en esta hora, Yo emanaré Mi Amor, la Luz de Mi Corazón, para que las puedan sentir y recibir, y así sus pequeños corazones se consagren día a día a la fuerza de Mi Inmaculado Corazón, el cual será el sostén para este tiempo, la única vía donde todos podrán seguir hasta Mi Padre, pero primero hacia Mi Hijo.
Por aquellos que en esta hora están padeciendo en el sufrimiento y en el dolor, oremos.
Todos oran la siguiente oración algunas veces:
Inmaculado Corazón de María,
camino de protección y guía,
gracias por cuanto nos das.
Luego se escucha el cántico “María de Nazareth”.
Fray Elías: La Madre Divina dice:
Sean pacientes, sean amorosos, sean pacíficos, para que en verdad puedan estar en Mi Hijo y Su Santo Corazón pueda estar en ustedes.
Queridos hijos: en esta hora de Gracia, Yo solo les pido que oren Conmigo y no pierdan la esperanza, porque Yo allí estaré cuando me abran la puerta, y así el Señor podrá entrar, a través de Mí, en cada una de sus vidas. Queridos hijos, acepten esta Gracia con reverencia y gratitud, para que sus corazones puedan sentir Mi llamado como algo primordial para esta hora de cambios.
La paz sea para todos en esta hora de transición. Acepten la llama de Mi Fe, levántenla hacia lo Alto y caminen con valentía, uniendo sus manos con Mis manos para llegar al Reino, y así puedan llevar a todos sus seres queridos hacia el Reino del Padre.
Alegren sus corazones y vivan en Mi Paz, porque Mi paz es desconocida para aquellos que aún no la han aceptado. Acepten esta alianza con Mi Inmaculado Corazón y Yo les podré decir, queridos hijos, que sus pequeñas almas serán como las rosas que rodearán Mi Corazón.
Gracias por responder a Mi Llamado.
Por la protección del Espíritu Santo, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Para finalizar se escucha el cántico “María, Virgen Madre”.
Madre Shimani: Ahora Fray Elías va a hacer un relato de lo que él ha podido ver y percibir durante la aparición.
Fray Elías: primero vamos a orar.
Todo el grupo ora algunas veces el “Ave María”.
Fray Elías: Antes de la aparición, fuimos colmados por una Gracias especial.
Casi al final de la oración, se abrió un cielo y se manifestaron coros de ángeles. Ellos llevaban escudos que sostenían en sus manos. Esos escudos tenían gravados la letra M y por encima una cruz cristiana. Luego apareció un ángel especial que era rubio y alto, tenía una túnica blanca y parecía ser un ángel regente, un ángel mayor. Cuando apareció, todos los demás ángeles miraron a ese ángel, reverenciándolo en profundo silencio.
Ese ángel mostró un corazón y delante de ese corazón había dos llaves cruzadas. Parecía que ese corazón estaba dolorido, no era el corazón de ese ángel; él decía que era el corazón de Cristo. Lo llevaba con mucha delicadeza y lo ofrecía a la humanidad.
En un momento el ángel se detuvo y colocó su mirada sobre la Tierra y dijo lo siguiente:
"Amen y reverencien el Corazón de Cristo, que es constantemente flagelado por las incomprensiones de todos los hombres.”
Esa frase la repitió por tres veces, hasta que el Corazón se encendió en luz, creció y fue derramado sobre nosotros. Allí ese ángel se anunció como Gabriel y se recogió hacia los Cielos.
En un momento, antes de la aparición, se manifestaron otros ángeles que dirigían sus miradas hacia el suelo, como si miraran sus pies. Ellos nos transmitían que la humanidad debería ser más humilde, cada uno de nosotros, y así, en humildad, colocarse delante de Dios, para que Él nos pueda ayudar, sobre todo en los cambios que vendrán. Esa era una de las señales que los ángeles nos daban.
Los ángeles en algunos momentos cortaban amarras con las espadas que llevaban en sus manos. Esas amarras subían hacia los Cielos, eran como cuerdas bien gruesas y pesadas. Al cortarlas entraba más luz a la Tierra.
Luego apareció Nuestra Señora, resplandeciente de alegría. Traía en Su mano derecha el escapulario, que lo sostenía con mucha delicadeza. Ella lo ofertaba a cada momento que nos hablaba.
En un momento Ella abrió sus brazos y enseguida se dibujaron a Su derecha y a Su izquierda dos grandes rosas. En ese momento el coro de ángeles que la alababa y la glorificaba, como una Gracia especial lanzó muchos pétalos de rosas hacia nosotros. Cuando esos pétalos llegaban a nosotros, y tocaban nuestras cabezas, sobre algunas se convertían en una llamas, las cuales eran muy sagradas.
Hoy la Señora vino con un manto blanco, con una túnica celeste, un cinturón que marcaba bien Su cintura y también tenía las cuentas en Su mano. Su rostro estaba muy vivo y nítido, tenía una sonrisa leve, fresca, suave, que permitía destacar la claridad de Sus ojos y una mirada de paz transparente.
Traía con Su presencia un Cielo que se proyectaba sobre la Tierra.
Como Ella dijo vino acompañada de José, que traía una presencia más paternal. Él acompañó en silencio toda la aparición y su presencia, su mano paternal, iba siendo colocada suavemente sobre alguno de los presentes, como si fuera una bendición.
En un momento del cántico “María de Nazareth”, la Madre Divina fue caminando por encima de nosotros y fue irradiando Su energía de paz y de Amor como prometió.
Antes de despedirse, Ella colocó una intención, un pedido más. Su pedido fue que mañana a las 10.00 todos nos convocáramos aquí en el Cristo Redentor para orar junto con Ella. Llamó a esa oración como la Gracia de la Liberación, para todos aquellos hijos que no siguen el camino o que no aceptan el camino de la Madre Celestial.
Por eso mañana esa oración será de importancia para el planeta, porque así fue que Ella dijo. De tarde también tendremos la aparición en la Colina de las Apariciones en Figueira. Por eso decía que mañana dará esa Gracia especial para todos.
Gracias.
Madre Shimani: Vamos a hacer tres precisiones. Por si alguien queda un poco confundido. Cuando se refirió a la compañía de José, es de San José quien fue esposo de María, ningún otro José. Por las dudas.
El segundo ajuste, es que en Aurora durante las apariciones de Aurora en Agosto del 2011, la Madre Divina nos pidió que realizáramos o produjéramos un escapulario que tiene la imagen del Cristo Misericordioso para poner por delante y la imagen de la Divina Concepción de la Trinidad para colocar en la parte de atrás.
Dijo que esa “señal” como la nombró hoy, sería de protección para todas las almas y que también esa protección iba a permanecer en los cuerpos sutiles cuando las personas tuvieran que transcender de un plano para otro y a través de esa señal que esas consciencias iban a llevar, Ella iba a poder esperarlos del otro lado para que nada malo pudiera pasar durante el trayecto.
Ese escapulario va a estar disponible para todos en poco tiempo, de la misma forma que estuvieron los orandios, para todos aquellos que sientan poder llevar esa señal colgada a su cuello como protección, lo puedan hacer.
El tercer ajuste, es que mañana Ella va a venir aquí para orar con nosotros a las 10.00, por lo tanto necesitamos estar una hora más temprano para prepararnos en oración junto con Ella. Eso significa que más o menos a las 9.00 de la mañana todos tendríamos que estar aquí para comenzar esa oración.
Muchas gracias a todos. La paz esté con ustedes.
Queridos hijos:
Abran la fuente pura que existe en sus corazones y lleven Conmigo la Ley del Amor a sus hermanos.
Hijos Míos, por el inmenso amparo que emana de Mi Corazón hacia sus vidas, Yo vengo hasta ustedes para hacerlos crecer y, cuando crezcan, puedan dar los pasos en dirección al Reino de Mi Padre.
Queridos hijos, caminen como niños para poder llegar a Mi Hijo, a Sus brazos que Son el camino perfecto para llegar a Su Santísimo Corazón. Por este camino, hijos Míos, ayudarán en la conversión del mundo y, en especial, de muchas almas que cada día se pierden. Por eso, amados corazones en redención, acepten el camino de la paz que a través de la oración Yo los estoy invitando a recorrer.
Queridos hijos, no olviden los dones de paz que sus corazones guardan; compartan diariamente el camino con sus almas para que el Espíritu de Dios permanezca en sus corazones.
Amados hijos, recuerden que la transformación de sus corazones y de sus vidas colaborará en la mudanza del mundo y de la humanidad.
Con la esperanza de estar en Mi Hijo podrán aliviar el peso del dolor que el mundo vive.
Quiero decirles, hijos Míos, que cada uno de ustedes tiene la llave para la conversión del corazón.
Vivan Conmigo; Yo los siento y Yo los conozco profundamente.
Alegren sus corazones por la presencia de Mi Paz Celestial.
Gracias por responder a Mi llamado.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Mis hijos:
Nunca debe pasar un día en sus vidas sin orar con mi Hijo y por Mi Hijo.
Ustedes saben, queridos hijos, que la humanidad necesita de muchas vertientes de Misericordia y de Gracia. Pero si Mis hijos dejan para después el precioso momento con Mi Hijo, ¿cómo se convertirá el mundo? Por eso, hijos Míos, todos ustedes son llamados no solo al sacrificio diario, sino también son llamados, por amor, a la reflexión. Es necesario, hijos Míos, que despierten delante de lo que hoy vive el mundo.
Mi Inmaculado Corazón, ¿cuenta con sus corazones a cualquier hora?
Queridos hijos, para los Cielos, el tiempo es precioso tanto para las almas como para el mundo ya que ambos deben alcanzar la redención. Una de las razones por la que Mi Inmaculado Corazón llora, hijos Míos, es por la falta de consciencia delante de la emergencia de las almas y, sobre todo, por la falta de paz en el mundo.
Por eso, Mi Corazón permanece entre ustedes para animarlos y conducirlos por el camino de la conversión tan necesaria para este ciclo de cierre en cada una de sus vidas.
Queridos hijos, aguardo, en Mi esperanza, la respuesta de todos. De esta manera lo estarán haciendo por amor a sus semejantes, por los hermanos que están dispersos por todo el mundo.
Queridos hijos, alivien el Corazón Divino de Mi Hijo que es ofendido por las incomprensiones y los desvíos de los grandes grupos de almas. Para aliviar esta situación, queridos Míos, una aspiración verdadera de querer estar en Mi Hijo debe emanar de ustedes al despertar en cada amanecer.
Hijos Míos, la Gracia de la Conversión es para todos; es momento de despertar con el corazón y con la vida delante del llamado de Dios.
Mi Paz Inmaculada sea en sus corazones.
Gracias por responder a Mi llamado.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
¡Que hoy canten las voces de sus corazones para que los Cielos irradien Luz hacia la Tierra y para que, junto a ustedes, los Ángeles del Señor alaben toda Su maravillosa Creación!
Queridos hijos:
Alcen sus corazones hacia la Luz del Señor y encuentren reposo en Mi Inmaculado Corazón para que sus vidas siempre puedan encontrar el camino hacia la consagración.
Hijos Míos, la alabanza a Dios engrandece la hermosura y la belleza de las Alturas. Así, todos los corazones son partícipes del Glorioso Reino de Dios a través de la paz en el corazón y del Amor que brota como una Fuente Inagotable de Gracias. La alabanza que emana de sus corazones hacia el Dios del Universo los hará partícipes del Don Misericordioso de Mi Hijo y así la Luz, que es necesaria en muchos lugares, se esparcirá sobre el mundo para los corazones que se han alejado del Único Padre.
Hijos amados, el canto de alabanza hecho con el corazón repara y restaura las faltas cometidas contra Mi Inmaculado Corazón. La alabanza hecha con amor y gratitud penetra el Reino de los Cielos, y Dios, en Su Omnipotencia, se sirve del canto de todos los hombres cuando ellos con sinceridad y reverencia claman la Presencia de Dios.
Queridos hijos, cuando llaman a Mi Hijo Su Corazón Misericordioso responde, a través de las Gracias que fueron prometidas para el mundo. Por eso, hijos amados, cuando llaman a Cristo también están llamando a una parte de Dios.
El mundo necesita curar sus heridas a través de la alabanza a nuestro poderosísimo Señor de las Alturas porque, de esta manera, el mundo es aliviado. Cuando las almas se reúnen por amor a Dios y alaban a la Creación, un Rayo de Piedad y Compasión desciende desde el centro del Corazón del Padre. Ese Rayo se vuelve un Manantial de Misericordia que los Ángeles del Señor llevan hacia el corazón de cada criatura. Así el destino de la humanidad puede transformarse por el absoluto Amor de Dios.
En estos tiempos de cambios, alaben con sus corazones para que, a través de la oración, sus almas brillen delante del Padre.
Gracias por responder a Mi llamado.
Paz para todos Mis hijos del mundo.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Queridos hijos:
Ámense los unos a los otros y protéjanse los unos a los otros; así podrán ser fraternos en la verdad y en el amor.
Hoy les entrego más llaves para que puedan comenzar a vivir la escuela de la humildad. Así, en la simplicidad, estarán imitando a Mi Hijo Victorioso. Para que el mundo cambie, es necesario que las almas vivan del fruto de la humildad, un camino que a todos, como corazones, los llevará hasta el Padre.
Por eso, hijos Míos, la humildad que cada uno de sus corazones pueda irradiar y vivir será el fruto de la victoria para los Cielos y, así, la Divina Misericordia podrá llegar a las almas que viven en las faltas más irreparables.
El don de la humildad despierta el afluente de la Misericordia. Recuerden, queridos hijos, lo que Mi Hijo les anunció una vez aquí en la Tierra: “Bienaventurados los misericordiosos, porque de ellos brotará el Manantial de la Misericordia”.
Por este motivo, hijos amados, Yo los invito a que a través de la oración fortalezcan la humildad en el corazón.
Una verdadera alma que vive en la humildad de Mi Hijo:
- No quiere nada para sí
- Está al servicio de la necesidad del prójimo
- Vive en el constante olvido de sí
- Ama para aprender a donarse
- Aspira a vivir en el Propósito de Dios
- Construye con sus manos el don de la paz
- Aguarda en vigilia la llegada de la Buena Nueva
- Reverencia a sus semejantes
- Ama el silencio
- En la oración encuentra la llave para su mudanza y para la conversión de su corazón
- Se permite vivir en la simplicidad.
Aguardo, queridos hijos, que cada día sus corazones vivan un nuevo acto de humildad. El Señor los tiene por buenas criaturas, y aquello que la humanidad aún no ha transformado, le corresponde ahora a cada alma transformar en el corazón y en la vida. De esta manera, la mayoría de los corazones podrá reconocer en la vida el sentido de la humildad como un don que convierte al corazón en un instrumento en las Manos de Dios. La humildad los llevará a encontrar en el Corazón de Mi Hijo un emblema para sus vidas.
Gracias por responder a Mi llamado.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Respondiendo al llamado de la Madre Divina, hecho el día 16 de Marzo en una aparición extraordinaria, se congregó un grupo numeroso de alrededor de 900 personas, en una de las áreas de la Comunidad Figueira llamada Núcleo Sohin. Este día se daba inicio del Encuentro General de Colaboradores, que se realiza semestralmente en la Comunidad.
Se comenzó el trabajo de oración a las 16.30 h. y se prolongó hasta la llegada de la Madre Divina.
Cerca de las 17.30 h. se hace silencio y escuchamos siete campanadas, luego “Momento de aparición, contemplemos con el corazón”.
Luego de unos minutos de silencio, Fray Elías comienza a transmitir las palabras de la Madre Divina.
Fray Elías: La Madre Divina dice:
Por el Poder del Reino del Padre, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Querido hijos: con alegría les traigo una parte del Cielo hacia la Tierra.
Gracias una vez más por responder a Mi llamado.
Hoy vengo aquí para prepararlos para lo que vendrá. Como la Señora de las Gracias, derramo Mi don sobre los hombres.
Gracias por compartir Conmigo diariamente las oraciones. El Señor les está correspondiendo a cada uno de sus corazones y así el Plan de Amor y de Paz se cumplirá en cada corazón.
Queridos hijos: con alegría los invito a estar permanentemente en Mi. Saben que Yo soy el camino que lleva a Mi Hijo: por eso les pido, queridos hijos, que profundicen en Mis palabras de Paz, pues en ellas están las llaves de la conversión, un camino para la redención. Así, queridos hijos, no solo me estarán ayudando a Mí, sino que estarán ayudando a Mi Padre, para que muchas almas reviertan el sendero que han tomado sus corazones.
Cuando Yo los llamo al silencio, los llamo a la contemplación; y para eso permanentemente deben vivir en Mí. Para comprender este misterio deben vivir en el silencio interior, silencio que no existe en los corazones y que solo lo alcanzarán, queridos hijos, a través de la oración Conmigo.
Muchas vertientes de Gracias estoy derramando en esta última hora. El Señor me está concediendo una Gracia especial para ustedes: que Mi Corazón esté entre ustedes para que Yo los pueda guiar, los pueda amar cada día más, para que caminen en Mi Luz y así los pueda socorrer, no solo en la hora de la tentación, sino también en la hora de las pruebas.
Fortalezcan sus corazones con Mi presencia, Yo estoy aquí para que vivan en Mí. Así, queridos hijos, les aseguro y les prometo que estarán en Mi Hijo.
Muchas almas están siendo ayudadas en este tiempo, y ustedes forman parte de ese grupo, de esa humanidad que debe convertir su corazón antes de que todo llegue a este mundo.
Queridos hijos: les envío a Mis ángeles, para que los puedan guiar por el camino de la perfección, por el camino de la Paz, por el camino del Amor, pasaje que siempre deben encontrar en sus vidas mediante de los ejemplos de donación y de caridad.
Es tan simple, queridos hijos, estar en el Señor, que Yo estoy aquí para que lo puedan sentir, lo puedan vivir de verdad. Él no está lejos de ustedes, está cerca de ustedes. Saben que el tiempo corre aceleradamente, por eso Yo estoy aquí, no solo para mostrarles la salida, sino para que permanezcan en Dios. Ese es el Templo, ese es el lugar que Mi Corazón les destina después de esta vida, pero para eso, queridos hijos, deben vivir perpetuamente la oración.
Cada día de oración debe ser un acto de renovación delante del Reino, delante de Mi Hijo, delante de Mí. El Señor está perdonando muchas situaciones que ustedes desconocen, que son situaciones del corazón, que a través de la oración, queridos hijos, se manifestarán para que las puedan perdonar y curar.
Hoy coloco Mi manto de Paz en todos ustedes y en todos Mis hijos que están perdidos. Hoy ustedes están en Mí, pero Mis hijos, Mis demás hijos, ¿dónde estarán?
A ustedes los necesito en la oración para que me ayuden a rescatarlos en esta hora de transición, donde el mundo se mostrará tal cual es y todos lo podrán ver con sus ojos. Queridos hijos, la fortaleza es la oración y el acto de caridad que cada uno de ustedes pueda vivir con verdad, porque allí estará el Corazón de Mi Hijo y estará también Mi Luz.
¿Es que aún no ven Mis ojos sobre sus vidas?
Yo estoy aquí para traerles Mi Alegría, Mi Redención y Mi Paz. Ese es el único camino que ustedes deben recorrer para llegar a este Reino en el que muchos necesitan estar, aún cuando viven en la Tierra. Dios los quiere a todos y los necesita fuertes para que escuchen Su Voz y Su llamado. Mi silencio transmite una sola oración: estar en Dios.
Cuando todo suceda, ya deberán estar dentro de Mi Corazón, y así Mi Silencio los protegerá, porque él les traerá claridad y paz. En esta hora el mundo está perturbado por su propia confusión y son muy pocos hijos los que viven a Dios. Por eso Yo los invito a orar por todos ellos, para que Mi Corazón derrame más Luz y calme su dolor por lo que las almas no ven en su camino.
Mis palabras se repiten para que ellas hagan eco en sus corazones, pero hay algo que aún no está resonando en sus vidas.
¿Han escuchado Mi Voz?
¿Sienten Mi Presencia?
Yo Soy la Madre de todos, para los que me quieren y para los que no me quieren. Dios me concedió esta Gracia a través de Mi Hijo: que a lo largo de los tiempos Yo esté aquí, en este mundo, conduciéndolos, elevándolos, curándolos y amándolos profundamente, para saciar sus corazones de todo aquello que han perdido en el camino por la falta de Mi Hijo, o tal vez, por falta de decir sí.
Ahora los invito a renovarse, para que cumplan la promesa que hicieron con Mi Hijo. En ella encontrarán la Paz, la respuesta que tanto buscan a lo que cada uno debe hacer en esta hora y en este tiempo en que el Cielo los llama para ayudar al mundo, y ayudar especialmente a aquellos que viven en su ignorancia y que no buscan a Dios.
Queridos hijos, ustedes saben que Dios está en sus corazones, pero muchos de ustedes le han cerrado la puerta. Por eso Yo vengo aquí, a abrir sus corazones y el de todos Mis hijos una vez más, en una profunda reconciliación con el Señor del Universo, aquel que les trae la Fuente, que les quita la sed, que les trae la Paz y la Conversión.
Busquen diariamente lo que aún no han encontrado, saben que Mis pasos marcan un nuevo camino.
¿Han entrado a Mi Camino?
¿Están siguiendo Mis pasos?
¿Ustedes saben hacia dónde los llevo?
Solo a un Reino, donde existe la Paz que aún no pertenece a este mundo.
La Gracia especial que Dios me ha dado es traer una parte de ese Reino, mes a mes, día a día, con paciencia y con pasión, para los que aún no escuchan.
Y aquellos que tienen sus oídos abiertos a un llamado que viene de más allá de sus vidas, Yo les agradezco con el corazón por confiar en Mí, por confiar en Dios. Ese es el camino para todas las almas en este tiempo y dentro de este mundo.
Busquen a Mi Hijo como una alianza perfecta, para que Él los pueda fortalecer en todo aquello que sus corazones deben transformar en el día a día. Hagan renacer desde sus corazones, la pureza que Mi Hijo colocó como una semilla de paz, que debe brotar en esta hora.
Hay algo más que les quiero decir, hijos Míos: Yo estoy aquí en este tiempo y en esta hora irradiando Mi Luz desde las alturas. Esta es una Gracia especial que el Reino está concediendo y que está más allá de sus corazones, más allá de sus vidas, en lo profundo de sus almas, lugar que siempre deben buscar, porque allí está Dios, está la Creación, está Mi Hijo.
Fray Elías: Para curar al mundo, dice la Madre Divina, oremos.
El grupo ora el Padre Nuestro en portugués.
Fray Elías: La Madre Divina dice:
Como he hecho en Aurora, irradiaré Mi Paz; capten Mi señal celestial en este momento.
El Señor me ha concedido liberarlos de una falta. Si aceptan Mi llamado y reciben Mi Paz, Yo les corresponderé en este momento. Abran sus corazones para los Cielos.
Se entona el cántico “María de Nazaret”.
Mi Corazón bendice a los niños.
Recuerden, queridos hijos, que ustedes deben ser como ellos, no solo para que puedan vivir en la pureza, sino para que puedan encontrar el Reino de Mi Hijo que está cerca de cada una de sus vidas.
Por eso hoy consagro este lugar como “Núcleo del Sagrado Corazón”, o como ustedes bien lo llaman, “Núcleo Corazón Sagrado”. Este será el punto de encuentro para las familias en el mundo y para todos aquellos seres y almas que necesitan de Mi Paz, pues Mi Luz está aquí.
Gracias por responder a Mi llamado.
Oremos, oremos por la Paz en la vida de cada uno de Mis hijos, pues todos ellos necesitan más que ustedes.
Mucho ya han recibido y Yo les agradezco por la respuesta de todos.
Vivan en Mi Corazón para que Mi Reino Celestial esté presente en sus vidas.
Amén, Amén, Amén.
Por el Señor del Universo, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Madre Shimani: Y para cerrar, vamos a cantar “La Mujer que nos guía” a pedido de la Madre Divina.
Todos cantan el cántico pedido por la Madre Divina.
Fray Elías: Vamos a hacer ahora una síntesis de la aparición, porque durante todo el trabajo de oración y mismo durante la aparición, sucedieron algunas cosas de las que participamos y de las que es importante estar conscientes.
Hoy la Madre Divina apareció como la Señora de las Gracias, llevaba una túnica blanca, un manto azul y un cinturón azul. Cuando ella llegó, estaba con sus manos abiertas irradiando Luz a los presentes. Antes de que Ella llegara, acontecieron algunas cosas.
En un momento de la oración se abrió, como todos ya saben, un cielo, donde se mostró una escena. Se veía que las oraciones que hacíamos eran recogidas por un grupo de ángeles los que las llevaban hasta un punto en el Cielo. En ese lugar, ellos abrieron un espacio que dijeron que era el purgatorio. Y ellos colocaban nuestras oraciones sobre las almas que había en ese lugar, que las esperaban. Así esas almas iban siendo liberadas o elevadas hacia la luz, solo con la oración que nosotros generábamos.
Durante la aparición, en el momento en que la Madre Divina nos absolvió, abrió los Cielos y la luz que venía de atrás de Ella era muy fuerte, muy intensa y en ese momento era como si una parte de nuestros seres internos captara y recibieran esa luz. Se generó un silencio profundo, una cura indescriptible, sobretodo una cura espiritual.
En ese momento aparecieron dos cruces doradas de brazos iguales a cada lado de Ella, que también irradiaban su energía sobre nosotros.
En determinado momento la Madre Divina dijo que recibía con mucha alegría la respuesta que daba este Núcleo, en cuanto a la tarea de la oración. Entonces mostró que aquí había un vórtice en los Cielos, en el cual Ella podía proyectar Su conciencia y Su corazón y desde aquí hacia todo el Planeta.
La Madre se mostraba muy agradecida por la respuesta de todos en cuanto a la oración.
Cuando consagró este lugar con su nuevo nombre, “Núcleo Corazón Sagrado”, reveló que lo llama así porque no solo representa una parte de Su Corazón, sino una parte del Corazón de Cristo.
Nos dijo que la fecha de una próxima aparición aquí, que será el día 24 de abril
Después hizo otro pedido que en poco tiempo van a saber, solo hay que dejar que madure. (El Fray se refiere al pedido de la Madre Divina de colocar, en el Núcleo Corazón Sagrado, una escultura de la Madre de la Divina Concepción de la Trinidad en color blanco)
Vamos a dar gracias a Nuestra Señora por la cura profunda que hoy hizo en especial para todos.
Gracias.
Madre Shimani: Muchas gracias a todos. Nos vemos mañana en la apertura del Encuentro General.
Las Cinco Llaves de la Conversión
Queridos hijos:
Vuestras almas son como caminantes peregrinos que siempre deben buscar a Dios. Vuestros pies los conducen en busca del camino de Dios. Vuestras manos, siempre en oración, los elevan para hablar con Dios. Vuestros corazones son como el fuego que hace brotar la luz de la llama para que ella les alumbre el camino.
Por eso, queridos hijos, Yo soy el Ave de la Paz que viene desde el Cielo para indicarles el sendero correcto hacia Mi Hijo. Mi Inmaculado Corazón Se ha entregado al mundo para que las almas se fortalezcan en la fe y en el amor del corazón. Mi Pureza les muestra que es posible estar eternamente en Dios, así como vuestras vidas están aquí en la Tierra. El camino para cada uno de Mis hijos debe ser la constante aspiración a vivir en el Corazón de Mi Hijo, quien también Se ofreció en vida y en espíritu por la redención del mundo.
En Cristo se puede encontrar la fortaleza para que las vidas se liberen de los obstáculos y puedan ser permeadas por la Luz Victoriosa de Dios.
Con este mensaje quiero decirles, queridos Míos, que vuestros corazones viven y vivirán más en Mi Hijo cuando, en la fe de cada corazón, puedan ver que el camino al Paraíso es posible para todos.
Para entrar en el Reino de Mi Hijo deben vivir día a día la conversión del corazón. Para eso, queridos hijos, quiero decirles que deben practicar estas cinco llaves para la Redención y el Perdón:
- El ayuno hecho por amor
- La caridad hacia el prójimo
- La oración como fuente de renovación
- La lectura del Sagrado Evangelio
- La confesión con Mi Hijo.
Este ejercicio les permitirá saber, hijos Míos, en qué lugar y momento está la conversión de sus corazones. Así, queridos Míos, cada uno de ustedes podrá mostrarse como una verdadera alma de Dios, como un digno hijo o una digna hija de Dios.
¡Es hora de reparar el corazón!
Gracias por responder a Mi llamado.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Hijos Míos:
Por el inmenso Amor de Mi Hijo, permanezcan en oración por las almas que se distancian de Dios, las almas que se alejan de Dios de una manera rápida.
Queridos hijos, sepan que Mi Inmaculado Corazón los abraza fuerte para que, siguiendo Mis pasos, puedan llegar hasta Mi Hijo. El Redentor los llama para que vivan en Su Perpetua Misericordia; por eso, pequeños hijos, sientan la Misericordia en sus corazones para que después sus vidas la puedan manifestar a sus hermanos.
Queridos hijos, amorosamente los envuelvo con Mi Manto de Paz. Es hora de que todos Mis hijos, por sus oraciones, reciban la misma Gracia.
Hijos Míos, ustedes saben qué importante es perdonar con el corazón. Por eso, hoy los invito a perdonar, de verdad y a cada momento, lo que ustedes estén viviendo en sus vidas. El perdón, queridos hijos, los llevará a encontrar con sinceridad el Reino Celestial de Cristo; de esta manera sus corazones estarán imitando a Mi Hijo.
Queridos hijos, para que el mundo cambie según la Voluntad de Dios y no según la voluntad de los hombres, Yo los invito a ser una oración pura en sus vidas y en sus acciones. Así, a través del acto de la oración, ayudarán diariamente en la redención de muchos de Mis hijos que viven sin Dios.
Yo los conduzco hacia el camino de la consagración de sus corazones; a ustedes les cabe colaborar, Mis hijos, con todos sus hermanos a través de la oración del corazón.
Recuerden, hijos Míos, que son muchas las almas que diariamente caminan por senderos que no son los caminos de Mi Padre.
Por eso, la consciencia de cada uno de ustedes y el amor en la oración podrán reparar lo que muchas almas hacen sin consciencia.
Vivan en la Redención de Mi Hijo; digan “sí” a la Luz de Su Sagrado Corazón.
Gracias por responder a Mi llamado.
Con la devoción infinita de Mi Inmaculado Corazón,
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Queridos hijos:
La soledad y la falta del Verdadero Amor a Dios en algunos corazones pueden despertar el miedo. Por eso, queridos hijos, ustedes, como instrumentos de la oración, deben amar a Dios Padre por sobre toda situación, sentimiento y pensamiento, para que así sus consciencias sean guiadas hacia el camino de la perfecta Luz de Dios.
Amados hijos, muchas almas necesitan de paz en la vida y en el corazón. Estas almas, que son Mis hijos, viven confusos, con poca sabiduría para dar sus pasos. Por eso, hijos Míos, los llamo con urgencia a la oración del corazón. Así Mi Hijo los podrá inundar con Su Misericordia y Sus Gracias en este final de los tiempos.
Queridos hijos, el mundo continúa ciego delante del Amor de Dios. Por eso Yo les pido que despierten en sus hermanos la compasión y el perdón tan necesarios para que la humanidad se redima. Todas las almas en estos tiempos están en su ciclo de definición y de juicio. Oren, queridos hijos, con mucho amor para que Dios los escuche y derrame Su Misericordia sobre el mundo.
La humanidad aún vive en la ilusión de que todo continuará igual. Yo les digo, hijos Míos: ¡despierten! Despierten porque Mi Hijo está retornando al mundo y el mundo debe pedir mucho perdón a Dios.
Vivan a diario el amor por el prójimo. Así, la Luz que tantas almas aguardan podrá ser la llama que Mi Hijo entregará a cada uno de sus corazones.
¡Recen! ¡Recen! No se cansen de rezar porque es necesario en esta hora de Juicio.
Gracias por responder a Mi llamado.
Luz para el camino de las almas.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Queridos hijos:
Abracen Mi Corazón para que puedan estar protegidos y puedan estar siempre debajo de Mi Manto.
Amados hijos, hoy los invito a vivir con honor la conversión de cada corazón, así podrán ver a Mi Hijo en sus vidas y encontrarán reposo en Su Sagrado Corazón. Mi alegría se encuentra en la respuesta diaria de sus corazones. Por eso, hijos Míos, Yo los llamo a la reparación total de lo que no está bien para Nuestro Señor, el Dios del Universo. Para que sus corazones vivan la reparación, deberán orar con constancia y aguardar en confianza la respuesta de Mi Reino de Amor y de Paz.
Queridos hijos, Mi Corazón está dolorido por las injusticias que acontecen en el mundo y que ofenden mucho a Dios. Por eso, ustedes ya saben que solo la oración ayudará a las almas que más necesitan de la Misericordia de Mi Hijo. También, hoy los invito a concentrar sus corazones en el misterio sagrado de la Pascua que llega. Así, queridos hijos, vivirán la Pascua en la renovación con Mi Hijo y en la comunión con Su Corazón.
La paz sea para todos en estos tiempos. Que ninguno de Mis hijos pierda la fortaleza y la esperanza de su corazón.
Queridos Míos, solo les pido que donen la fe del corazón para que otros tantos hijos Míos puedan aprender de ustedes a través del ejemplo del amor, el perdón y la reconciliación.
En este día en especial, preparo Mi venida como Corredentora de las almas y como Sierva Fiel de Mi Hijo, el Redentor. La venida de Mi presencia para fin de mes les debería traer regocijo y alegría porque Dios Me está enviando a ustedes, a sus vidas y a sus corazones.
Gracias por responder a Mi llamado.
Oremos por los que están ciegos y por los que aún no ven la Luz de Mi Corazón.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Mientras Fray Elías estaba recogido en su celda, la Madre Divina le anunció que aparecería para transmitir un mensaje y que él, Madre Shimani y todos los hermanos que acompañan de cerca las Apariciones debían reunirse para esperarla.
Rápidamente todos se reunieron en la sala de oración, y como Ella lo había pedido se oró el Santo Rosario. Al llegar a la cuenta 62, la Madre Divina apareció.
Fray Elías se puso de pie y después de unos minutos comenzó a trasmitir Su mensaje.
Fray Elías: La Madre Divina dice:
Por la bendición Misericordiosa de Mi Hijo: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Queridos hijos, ¿por qué están tristes si ustedes reinan en Mi Inmaculado Corazón?
Hoy vengo a pedirles y a decirles que me apareceré en el corazón del jardín del Núcleo Sohin(1) el día 21 de Marzo. Será una Aparición extraordinaria que preparará el camino del nuevo cambio.
Queridos hijos: beban con alegría de la Fuente de Mi Hijo para que los prodigios que provienen de Su Corazón, puedan dar a conocer el bien y la luz para aquellos que sufren y sufrirán por las mudanzas.
Queridos hijos: Dios me ha encomendado estar aquí para poder acompañarlos al igual que lo hago en Medjugorje hace 30 años, pero en especial, hijos Míos, este acompañamiento es desde el Corazón, para que sus espíritus puedan hacer brotar sus almas y el talento que Mi Hijo les confió se pueda manifestar.
Queridos hijos: no tiene porqué temer, todo ya está preparado desde antes de tiempo. Yo no vendría aquí para perder el tiempo, solo vengo a anunciarles Mi Paz para que se puedan regocijar en ella.
Queridos hijos: difundan este mensaje para el día de mañana y anuncien que Mi Corazón está llegando por una vez más y para este tiempo de caos en auxilio de todos.
Núcleo Sohin será la nueva Comunidad de Corazón Sagrado, donde la devoción y la pureza deberá sembrarse en los corazones, como una Comunidad consagrada a Mi Inmaculado Corazón, que se fundirá con la Comunidad de aquí, en Figueira.
Queridos hijos, aquí nadie estará separado, Yo solo les pido que se unan para este tiempo final que queda. Todo está siendo acompañado desde el corazón, desde los Cielos y desde la Tierra, por eso Yo les pido, queridos hijos, que para el día 21 me esperen a la hora 17.40, orando el Rosario por la Paz y por la preparación de los corazones en todo lo que escucharán y sabrán en poco tiempo.
También Yo les pido queridos hijos, que Mis Hijas de la oración(2), preparen para este encuentro(3), una síntesis especial sobre los últimos cuatro meses de apariciones para que puedan difundir el mensaje, Mi mensaje de paz y de conversión.
Pero sepan, queridos hijos, que este es Mi ciclo y Yo los invito a que me acompañen con el corazón y con la vida, para que todo se pueda revertir de verdad y con amor.
Hoy les entrego Mis Rosas, para que las puedan llevar en sus corazones y sean ellas el aroma que los aliente a seguir en este camino hacia Cristo en Su retorno y en Su venida.
Queridos hijos: aguarden Mi llegada para el día 21 con inmensa alegría, porque Yo allí estaré cerca de ese campanario que anunciará Mi llegada por 7 veces. También coloquen a los niños cerca de Mí, porque Mi Corazón los irradiará.
Yo estoy invitando a todos para que en estos días se vuelvan como niños, antes del encuentro de almas, el encuentro de corazones, el encuentro de la preparación para el fin del tiempo(4).
Esto ya estaba previsto, queridos hijos, solo que muchos no han visto la señal que fue escrita y dicha a lo largo del tiempo. Por eso el Señor me ha enviado entre ustedes, para acompañarlos en este último ciclo que llega para el mundo en la purificación y en el perdón.
Queridos hijos: con alegría abro Mis brazos para acogerlos dentro de Mi Corazón. Recuerden tener confianza en todo lo que está aconteciendo y siempre sepan, queridos hijos, que Yo estoy aquí en el Cielo aguardándolos en oración para difundir Mi Paz y Mi Amor que convertirá los corazones.
Gracias por una vez más responder a Mi llamado.
Todo lo que fue dicho es para que sea escuchado con el corazón; por eso Yo estoy más cerca de ustedes, para que me sientan y acompañen el camino que Mi Corazón esta construyendo a través de ustedes y de sus hermanos.
Por la fuerza del Espíritu Santo: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Se termina agradeciendo con el cántico “Ave María”.
1 Núcleo Sohin: Nombre de una de las áreas de la Comunidad-Luz Figueira.
2 La Madre Divina se refiere a las cuatro hermanas que llevan adelante la Red Fraternidad de Oración.
3 48° Encuentro General, realizado los días 22 a 25 de marzo en la Comunidad Figueira.
4 Aquí la Madre Divina también se refiere al 48° Encuentro General.
Despierten la Luz de Dios en sus corazones y nunca pierdan la alegría de estar en Mi Hijo Resucitado.
Queridos hijos:
Cuando viven en el océano de la oración, ustedes, como humanidad, permiten generar una alianza perfecta con Dios Padre. Por eso, queridos hijos, el mundo diariamente necesita de fieles instrumentos de la oración que se unan a Mi Hijo a través de Mi Inmaculado Corazón. Por este sendero de oración que los llevará a la paz, hoy Yo los invito a recordar cuán importante es vivir del fruto constante de la oración.
El alma que es permeada por el espíritu de la oración estará reconciliándose con Dios Padre, y el Espíritu Santo le dará, por Gracia, cada uno de Sus Siete Dones.
Queridos hijos, por este motivo, no solo los invito a vivir de la oración, sino que les recuerdo a todos Mis hijos que también deberán ser salvados de sus vidas humanas. Ya es hora de que las almas manifiesten el don que Dios les concedió desde el momento de la Creación.
Hijos Míos, mientras del Espíritu Santo emanan Sus primeras señales para el mundo, a través de la presencia de Mi Inmaculado Corazón, Dios está irradiando Sus Dones de Paz por medio de Mi Corazón y del Espíritu Santo.
Amados hijos, el Espíritu Santo y Mi Inmaculado Corazón son la fuerza para despertar la Misericordia en las almas, preparándolas para cuando Mi Hijo retorne.
Queridos hijos, el camino que cada alma está decidiendo recorrer en la vida la llevará a estar más cerca o más lejos de Dios. Por eso, hijos queridos, Yo vengo día a día para recordarles que solamente existe un camino hacia el Padre, que es a través de Mi Hijo, quien Se anunciará al mundo por segunda vez. Busquen a Mi Hijo en sus corazones para que puedan verlo venir desde los Cielos.
Gracias por responder a Mi llamado.
Amor para todos desde Mi Inmaculado Corazón.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
A diario, muchas almas viven sin la oración, y sus pequeños corazones se distancian de Dios. En esta Gracia de Conversión que algunos de Mis Hijos están recibiendo hoy, Yo les pido que oren por todas las almas que se apagan por la falta de Dios.
Queridos hijos, el camino que hoy recorre el mundo separa a las almas de Mi Padre. Hijos Míos, sostengan en sus manos las cuentas de la oración para que, con cada una de sus plegarias, ayuden a elevar a Mis hijos que no viven a Cristo Vivo. Así, Mi Inmaculado Corazón se anuncia en sus vidas, queridos hijos. Así, ustedes junto a Mí, unidos en el misterio divino de la oración, estarán socorriendo al mundo que necesita cada día más de Dios.
El Reino de Mi Inmaculado Corazón está abierto para que todos Mis hijos puedan entrar. No pierdan la fe de sus corazones y serán conducidos hacia el Corazón de Mi Hijo. Es hora de caminar hacia el Reino del Padre Celestial para preparar los corazones hacia el nuevo tiempo.
Gracias por responder a Mi llamado.
Paz para sus vidas.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Queridos hijos:
En la devoción a Mi Inmaculado Corazón la paz será alcanzada, y el mundo vivirá un tiempo más de Gracia. Vean emerger de sus corazones la presencia de Mi Amor Maternal y sus vidas estarán más cerca de Dios Padre.
Queridos hijos, Mi Corazón clama por la redención del mundo y de tantos hijos que sus pequeñas manos no podrían contar. Amados Míos, el universo al cual sus corazones pertenecen está lleno de Luz y de Gracia pero la humanidad poco ha aprendido a vivir de Dios. Por eso, alcen sus ojos siempre hacia el Reino del Santísimo Padre para que en el camino que ustedes están recorriendo puedan ver a su lado a Mi Hijo. Él es quien retorna por Amor, Redención y Paz. Encuentren en sus vidas a Dios a través de la oración.
Queridos hijos, acepten entrar en el camino de Mi Paz para que Mi Corazón los guíe y los proteja. Mientras el mundo aún cree vivir bien, así como fue formado a través de las generaciones, Yo les digo que todas las almas deben rendirse delante del trono del Creador para que Él los vea con ojos de Misericordia.
Amados hijos, cumplan con la promesa que sus corazones han hecho a Mi Hijo; antes de todo, vivan perpetuamente en Él para después, bebiendo del Manantial de Su Corazón, fundirse con Su Santo Espíritu de Amor.
Yo hoy los invito a que sus consciencias retornen a la unión con Mi Hijo que cada una de sus vidas ha tenido en el principio. Para eso, queridos hijos, alcancen la redención de sus vidas a través de la oración, la comunión con Cristo y la reconciliación con el Altísimo.
En cada nueva conversión estarán ayudando a aliviar al mundo para que el Amor Eterno de los Cielos reine sobre la Tierra dolorida.
Gracias por responder a Mi llamado.
Misericordia Divina para los que aún no la han alcanzado.
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Una señal de conversión es la vivencia del amor. Una señal de fe es estar diariamente en el Corazón de Mi Hijo. Una señal de esperanza es orar Conmigo por la paz. Una señal de bienaventuranza es que sus vidas sean como Fuentes de Misericordia del Padre Eterno.
Queridos hijos:
Con alegría los aguardo para que oremos por la paz. Orando Conmigo permitirán que el Rayo de la Gracia sea vida y salvación para las almas que están dispersas por el mundo.
Amados hijos, en esta hora de cambios y mudanzas, les pido que viertan la fe de sus corazones sobre el gran Amor que Mi Hijo tiene por todos. El cambio en sus corazones, queridos hijos, permitirá los cambios en la consciencia de la humanidad.
Hijos Míos, estoy, de esta manera y por las almas, acompañando a cada uno de Mis hijos en los pasos de fe y de consagración que todos deben vivir.
Queridos hijos, hoy los invito a refugiarse en el Corazón de Mi Hijo, porque en Él hallarán la respuesta y el camino de salida que muchas almas buscan en esta hora de cambios. El cambio verdadero debe primeramente darse en sus corazones, para que después acontezca en la consciencia de todos Mis hijos.
Pequeños niños, sepan que es necesario que sus corazones construyan el nuevo mundo a través del amor y de la paz que muchos hijos no tienen ni viven. Por eso, Yo los llamo a difundir el Amor del Padre Celestial sobre cada lugar de la Tierra. Así la Gracia que muchos corazones aguardan podrá ser una verdad para la vida de todas las almas.
Queridos hijos, cooperen con la presencia de la fraternidad que Mi Hijo irradia para cada alma. Sepan, hijos Míos, que en lo profundo de sus corazones son uno con Dios.
Gracias una vez más por responder a Mi llamado.
Luz Celestial en sus corazones,
María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad
Alegría en sus corazones por encontrar Mi Paz. La Paz del Señor sea en ustedes, queridos hijos.
Hoy vengo a anunciarles a todos ustedes Mi llamado y con gratitud doy gracias por la respuesta de todos sus corazones, pero lo más importante, de todas sus almas.
Hoy vengo a orar con todos ustedes. Es importante que vivan en Mi Paz, así también el mundo vivirá en Mi Paz y prepararemos juntos la venida de Mi Hijo.
Queridos hijos, no pierdan el tiempo, vivan en el Espíritu Santo, esa es la llama que nos unirá con el único Dios, con el Rey Universal, con los Ángeles y los Arcángeles.
Yo vengo aquí para anunciarles el Reino de Mi Paz. Basta ya tanto sufrimiento para el mundo, es hora de que renazca en Mi Corazón para que lo puedan sentir. Y para que Mi Voz, Mis Ojos, Mis Manos, Mis Pies y Mi Manto los puedan guiar, proteger y amar hasta llegar a Dios.
Muchas ofensas cometen las almas diariamente, por eso Yo los necesito en oración. Ahora estamos en la Gracia de la Reparación, así sus corazones se convertirán en el día a día, junto Conmigo, que soy una buena madre.
Vengo a traerles un mensaje de reconciliación. Es hora de amar y de perdonar. Este es el gran paso para sus almas y así se encaminarán hacia Mi Corazón y se reconciliarán entre ustedes, sus familias y el pueblo.
Ahora, solo les pido oración, para que todos puedan vivir en la Paz, aquella que Yo les anuncio dentro de esta transición y dentro de la gran purificación de los corazones. Deben construir los puentes hacia los Cielos, a través de sus corazones y de todas las plegarias que Mi Corazón escucha.
Así, queridos hijos, Mi Manto los protegerá y Mi Plan estará cumplido. Por eso, Yo estoy aquí, así como en Medjugore, para hacerles conocer Mi Presencia, Mi Presencia maternal, Mi Faz universal, ya que es hora de que todos Mis hijos puedan conocerla.
Yo Soy la misma que estuvo con ustedes en la Tierra. Ahora quiero darles a conocer los Misterios de Dios, lo que los hombres llaman Atributos y que ya es momento de vivir, no solo en el corazón sino también en la vida, en el compartir entre ustedes, en el amor entre sus corazones. Así,Yo podré estar entre ustedes y los guiaré hacia el Pastor como pequeñas ovejas, cada cual en su punto de aprendizaje. Porque lo más importante, queridos hijos, es que para este tiempo vivan en la Unidad de Mi Padre.
Hoy, Mi Corazón está un poco menos afligido, porque ustedes Me han traido alegría.
Yo les digo, queridos hijos, que quien se transforma por la oración con sinceridad, es un alma que vive para Dios, como Yo lo vivo desde el inicio, cuando vine a esta Tierra para amar y entregar Mi Inmaculado Corazón.
Por eso, también sus corazones pueden ser permeados por la Divinidad. Reconozcan, queridos hijos, que si no están en Dios el mundo no podrá cambiar, el sufrimiento no se detendrá y las Gracias quedarán en los Cielos. Pero Mi Gracia y Mi Amor es mayor, queridos hijos, Yo vengo a este encuentro, como lo hago desde hace tiempo, para que sus corazones cambien y consagren su vida a Dios.
Lleven a sus familias Mi Misericordia, porque Yo les llevaré hacia Mi Hijo. Deben recordar que Su retorno está cerca, preparen sus corazones. Por eso, Yo estoy aquí, preparando sus corazones para lo que vendrá. Por eso la oración es tan importante, queridos hijos, porque ella los llevará hacia un solo camino: el camino de Mi Padre, el camino del Nuevo Reino, la promesa que ha hecho Mi Hijo con Su Buena Nueva.
No pierdan ni un momento para confesarse con Mi Hijo a través del silencio y de la oración. Esto les permitirá, queridos hijos, revertir aquello que aún no quieren cambiar. Muchas cuentas se han grabado en el Corazón de Dios; cuentas y faltas de la humanidad. Por eso Yo me anuncio a ustedes, para que a través de Mi Gracia y de Mi Amor, todo se pueda convertir antes de tiempo. Porque aún hay tiempo, queridos hijos, para consagrar el corazón a Dios.
Así ayudarán a sus familias y a sus seres queridos, porque todos serán impregnados por el Espíritu Santo.
Hoy, Yo les estoy anunciando aquí la hora de la purificación que cada alma debe vivir, para vivir la redención en Dios, y lo seguiré anunciando para el mundo hasta que todo acontezca.
Es posible no sufrir, pero es necesario donarse. Y en este camino, Yo los podré encontrar en la consagración del corazón, en la entrega y en la fe. Activen la llama que está encendida, busquen el Templo de Dios en sus corazones, porque allí Yo Me encuentro, queridos hijos, contemplando cada corazón, viviendo y mirando a la humanidad con Mis Ojos de Misericordia.
Yo todo podré hacer para que Mi Luz pueda descender sobre el mundo, pero sépanlo bien, queridos hijos, que Yo los necesito para que la Gracia descienda.
Al final de este mes recibirán una Gracia especial. Por eso preparen sus corazones, para que la puedan encontrar y sentir, porque Yo la irradiaré desde Mi Corazón, para todos Mis hijos que estén abiertos sinceramente para encontrarme en lo profundo de sus corazones, donde habita Dios, donde está Mi Hijo.
La necesidad de las almas para este tiempo es el Amor, el Amor de Cristo, aquel que deben retomar como un ejercicio diario, no solo a través de la oración, porque ya es hora de manifestar la fraternidad para que Él pueda estar allí, entre sus almas y en la vida.
En este momento, Mi Corazón emanará más Paz para aliviar sus vidas, sus sentimientos y aquello que todos los hombres llaman "dolor". Ábranse para eso, en este mismo momento, queridos hijos, porque el Espíritu de Dios, a través de Mi Presencia, los permeará, y nutrirá sus corazones para que la llama esté más encendida en esta hora de tribulación, que muchos de Mis hijos viven. Y la mayor aflicción de Mi Corazón es que todos estos hijos no se dan cuenta de que se pierden.
Por eso, aquí y en confianza, Yo vengo a ustedes y aguardo la colaboración de sus corazones, para que en este fin de tiempo será un camino infinito en la oración, en el amor, en la paz y en la esperanza ante todo lo que acontezca.
Queridos hijos no deben temer, porque Mi Corazón los colmará y antes de que lo perciban, estarán dentro de Mi Corazón, bebiendo de Mi Llama de Paz para que la puedan entregar sin restricciones a sus hermanos.
Así comprenderán, queridos hijos, el Misterio de Mi Amor.
Fray Elías:
Vamos a abrir nuestros corazones porque Nuestra Señora va a hacer una emanación e irradiación de paz en este momento para el mundo,
Sientan a Dios en sus corazones como la única esperanza para este tiempo; así permitirán, queridos hijos, que Mi Inmaculado Corazón triunfe en esta parte del mundo.
Ahora, Yo los invito, queridos hijos, para que al final de este mes peregrinen Conmigo por la nación que me ha recibido con los brazos abiertos, despojada de todo, confiando en la presencia de Mi Corazón.
Yo los llamo hijos Míos, para que al fin de este mes me acompañen, con sus corazones unidos a Mí en oración, para ayudar a que la Voluntad de Dios se cumpla a través de la oración y del corazón, nutriendo la vida y el espíritu con la Presencia de Mi Hijo.
Gracias a todos por responder a Mi Llamado.
Con la protección misericordiosa de Mi Hijo; en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Ahora vamos a hacer juntos una oración que Nuestra Señora nos dejó.
La oración dice así:
Inmaculado Corazón de María,
camino de protección y guía
!Gracias por cuanto nos das!
Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más