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Hoy, África palpita en Mi Corazón Misericordioso. Y hago esto por todos los que la han ofendido, los que la maltrataron, los que la colonizaron y que abrieron puertas inciertas, para la perdición de las almas.
Pero hoy no vengo a hablarles de los abismos, sino de la pureza infinita que existe en cada hijo Mío de África, la que a través de los tiempos he venerado y contemplado con amor.
Por eso, ha llegado la hora y el momento de que su Rey retorne a África, para cerrar las últimas puertas y hacer descender los Cielos y los Universos y poner fin al sufrimiento humano.
Mi Sangre también fue derramada por ellos, para generar en sus almas la salvación y la liberación de todos los abismos de la Tierra. Es con este fin que hoy traigo entre Mis Manos el Santo Grial, para entregarles Mi divina Sangre, para que comulguen de él y pongan fin al sufrimiento, a la falta de esperanza, a la aflicción y al dolor humano.
Hoy, vengo a verter Mi Sangre sobre África. De esa forma, vierto Mi Sangre sobre Portugal y Europa, para poner fin a las discordias humanas, a la explotación de estos tiempos, a la indignación que sienten los niños y jóvenes de África, al ser maltratados a través de los tiempos y de los años.
Hoy, vengo a abrir Mis Brazos y a extender Mis Manos por un continente doloroso y sufrido. Vengo a ofrecer Mi Sagrado Corazón, como expiación universal por todas las causas sucedidas en el continente africano, a través de las últimas décadas.
Vengo a donar la Luz de Mi Espíritu y de Mi Divinidad. Mi Corazón hoy se regocija al haber recibido en Su Altar, una humilde cesta de intenciones y súplicas. Quiero, de esta forma, que Mis más pequeños hijos de África, tengan la total certeza y seguridad, que su Rey está derramando sobre ellos Su divina e infinita Misericordia.
De esa forma, cuando Yo llegue a África en el próximo tiempo, volveré a consagrarla al Inmaculado Corazón de María; porque debemos, compañeros, dar gracias a esa gran Consciencia Maternal y Universal, que ha generado los medios y las condiciones espirituales para que Mi Sagrado Corazón también triunfe en África, finalmente.
Vengo a colocar el bálsamo de Mi Cura en cada corazón africano; a sellar los males, los dolores y los sufrimientos generados por los corazones de Europa, hacia ese continente tan herido.
Vengo a pedir para toda Europa, que recen todos los días de rodillas, un Padrenuestro por la reconsagración de África a Mi Sagrado Corazón. De esa forma, queridos compañeros, ustedes, que son de aquí, de Europa, y todas las almas del mundo entero que conocen la adversidad que vive el continente africano, generada por otras naciones y pueblos, que abrirán las puertas con sus oraciones y corazones, para que Mi Victoria Celestial pueda descender sobre ese continente y sobre todas las naciones.
Hoy, vengo a ofrecer este Cáliz, este Sagrado Grial, por los inocentes, por las víctimas de la explotación, del martirio y de la aniquilación.
Hoy se vierte Mi Sangre espiritual, los códigos de vida y de renovación, como un gran afluente, como un inagotable manantial, sobre todas esas almas que más necesitan. Aquí se encuentra una historia de vida; almas que pertenecen al Proyecto de Dios y que están intentando en estos tiempos de crisis, vivir la esperanza.
Deseo que cada uno de los europeos asuman espiritual y materialmente, a cada una de estas “crianças”. Digo “crianças”, en portugués, porque esta misión es especialmente para los portugueses; para los que están aquí y los que no están aquí. Quiero ser claro y que puedan comprender la importancia de cumplir este pedido a su Maestro y Señor del Universo.
En cada una de estas intenciones, como en cada una de estas fotos, se guarda una historia, un pasado, que debe ser redimido, renovado y restaurado por Mi Sagrado Corazón y todas las súplicas de los que se unen a Mí, en esta misión de generar, en el final de los tiempos, la cura, el amor y la unidad en todas las almas de África; especialmente por las almas que están en esta cesta, suplicando a Mi Misericordioso Corazón, la intercesión divina del Padre Celestial, que hoy concedo por la autoridad que Él Me dió, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Aquí hay ciento veintiocho esencias que se ofrecieron a encarnar en África, para que la humanidad aprendiera sobre el sufrimiento ajeno, sobre el dolor humano, sobre la tortura, la explotación y la indiferencia.
Deseo que todos los corazones del mundo no olviden a Mi amada África y miren hacia ella, porque aún sigue sufriendo, silenciosamente.
La causa de esta peregrinación en Europa no es solamente por sus almas y corazones, que tanto ya recibieron, sino para que sus espíritus y sus consciencias se unan a Mi Apostolado universal, y para que vayan de dos en dos, a ayudar a los que más lo necesitan, así como a los Reinos de la Naturaleza.
En este momento sagrado, en donde Adonai escucha la súplica de Su amado Hijo y las intenciones de los corazones simples, su Maestro y Señor orará por cada una de estas almas, en representación de todas las almas de África y de Medio Oriente.
Escuchamos ahora “Así habló el Maestro”.
Colocamos nuestra mano izquierda sobre el corazón, sobre el pecho.
Padre, Adonai, Eli, Yahve, Tú que has generado la vida, vuélvela a dar a Tus criaturas, para que puedan vivificarte y sentirte en lo más profundo de sus espíritus.
Eli, escucha la Voz de Tu Hijo, que suplica por Su amada África. Disipa los sufrimientos. Borra de los corazones las angustias. Enciende en los más pequeños la esperanza de seguir viviéndote hasta el fin de sus días.
Que Tus ángeles desciendan, Eli. Eli es Tu Nombre Santo, Tu Nombre Santo para toda África, para Tu amado pueblo, marcado por las heridas y las huellas de la persecución.
Hoy, retorno a ese pueblo, Eli. Hoy, retorno al origen, en donde todo comenzó en este planeta; al lugar en donde despuntó Tu primera civilización de amor, de servicio y de entrega, al verter sobre ellos Tus Códigos divinos.
Que las almas recuperen la confianza de poder vivir. Que todo sea sanado, para que ninguna célula ni ningún cuerpo sienta el sufrimiento, ni tampoco sienta el dolor, ni pierda la fe de creer en Ti.
Así como le pediste a Moisés cuidar de Tu Pueblo, hoy escucho Tu Voz, Eli, amado Padre; cuido de Tus rebaños, para que las semillas de la vida, de la regeneración, sean sembradas en las almas que han sido sometidas por el castigo humano, por la explotación, en estos tiempos.
Que Tu Fuente de Amor y de Luz, descienda sobre ellos. Que todos recuperen la alegría de poder sentirte y que vivan en la plenitud de Tu poderoso Espíritu, Adonai.
Adonai Manu, Padre, escucha la voz de Tu Pueblo.
Adonai Elah, que se cumpla Tu Voluntad.
Eli, Eli, Eli, que todo sea consumado, para que la humanidad, que está sufriendo, alcance la paz. Amén.
Estas intenciones y estas fotos, volverán a quienes pertenecen. Yo las llevaré hasta Angola, para entregarlas a cada uno de ellos y así, entregarles Mi más profundo abrazo de amor.
Que así sea.
Y ahora, en honor a la Santísima Madre del Cielo, Abogada de ustedes, Intercesora de las almas y Mediadora de todos los corazones, en acción de gracias, gratitud, reverencia y devoción, y para la consagración de estos elementos, que se volverán el Cuerpo y la Sangre de Cristo, hoy les pediré que llamen e invoquen a Nuestra Señora de Kibeho.
Y así, Yo los llevo hacia Mi Paz, porque en la Paz de Dios, todo se realiza. En la Paz, se puede vivir la vida eterna, la renovación y la fe en todos los corazones que creen en Mi Sagrado Corazón.
Que el bien y el amor reinen. Que la humanidad viva el Proyecto de Dios. Que los Reinos de la Naturaleza sean curados y que todas las esencias de este mundo alcancen la redención, para que cuando Yo retorne en Gloria, todos vivamos la alegría del Paraíso. Amén.
Les agradezco a todos los que llevarán a África en su corazón, para que se cumplan Mis Designios; y Mi Misericordia, que es la Misericordia de vuestro Dios, se expanda en el mundo entero.
Que así sea, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Sigamos cantando, porque hoy, su amado Hijo, llevará a su amada Sierva, Madre y Señora del Cielo, las súplicas de todos los que han invocado por África.
Les agradezco. Amén.
He venido del Cielo con una intención especial: Reconocer y honrar a los que son consecuentes Conmigo en su más profundo silencio, en el anonimato de su persona, en la vida incondicional, en el servicio al semejante. En todo esto, Yo honro a los que son consecuentes Conmigo, porque no importa lo que sean, sino lo que sienten cuando están ante Mi Misericordioso Corazón.
Es así que Yo los consagro, Yo los renuevo, Yo les doy la esencia de Mi Vida, que es el legado de Mi Divinidad; aquella alcanzada durante la Pasión en la Cruz. Por todos los que serían consecuentes Conmigo, Yo también Me dejé morir en la Cruz, porque sabía que los encontraría en el fin de los tiempos, para poder llevar adelante Mi Obra final en el planeta.
Cada sangre derramada, cada dolor vivido, como cada transmutación expresada por cada una de Mis Llagas, no solo eran por los pecadores, sino por los que Yo Me ofrecía, para verlos en estos tiempos trabajando en Mi Plan y llevando adelante Mis designios, tanto en el silencio de sus vidas, como en sus momentos de oración. Y cada vez que están unidos a Mí, esta promesa se cumple y se renueva.
Es así que Yo visito a los Nuevos Cristos, a los nuevos templos y a las nuevas moradas, transformadas por Mí, trabajadas por Mis Manos, moldeadas por Mi Espíritu y colmadas por Mi más puro Amor, el Amor que proviene de Mi Corazón, de Mi Esencia y de Mi Vida en este Universo Celestial.
Para que Yo los pudiera encontrar en este tiempo, en las diferentes regiones del planeta, en sus diferentes pueblos y naciones, Mi Padre tuvo que señalarlos con el don del despertar, que es la gracia de tener consciencia de lo que significa estar en este planeta y en esta humanidad, para estos tiempos, sabiendo qué es lo que hay que hacer, lo que se debe cumplir y llevar adelante por su Maestro y Señor.
De esa forma vengo a retirar las llaves de aquellos que las desperdician. Las llaves son el símbolo del tesoro espiritual, de la confianza del Altísimo en todo lo que Él ha concedido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Retirando estas llaves de los que no las supieron aprovechar, las deposito en las manos de los consecuentes, de los anónimos, de los que se han dejado vencer por Mi Amor y no por la vida material.
Así construyo una gran red de almas, al servicio del Redentor y del Padre Eterno. Porque por detrás de todo este misterio, está vuestro Padre Celestial, Quien decreta y realiza todas las cosas.
Hoy vengo a ungir a los consecuentes de estos tiempos. Hoy vuelvo a señalarlos, esta vez con la señal luminosa de la Cruz, símbolo de la Redención de la humanidad y de la entrega absoluta al Creador.
Así como las mujeres de Jerusalén ungieron Mi Cuerpo herido, a través del amor de sus corazones y de sus vidas, hoy vengo a ungir con Mi Espíritu y en acción de gracias, a los que son consecuentes Conmigo y a los que son consecuentes en nombre de toda la humanidad, especialmente por los que se pierden.
Ahora que cumplieron con lo que necesitaba, daré continuidad a lo que He venido a hacer en este día, con todas las almas y por todas las almas del mundo.
Vengo a renovarlos en el apostolado, porque en la renovación de su carisma espiritual, siempre tendrán la fuerza interior para poder realizar todas las cosas que el Padre les encomienda a través de Su Hijo y de Su Santa Madre.
Quiero despedirme de ustedes hasta un próximo encuentro, recordando la importancia de la oración entregada y del cumplimiento de los deseos de su Señor, para algo que es más amplio que sus consciencias, y que todo este planeta. Esa es la magnitud de Mi deseo.
Consagremos los elementos, como también a las almas, que tienen sed del verdadero Amor de Dios, para poder sobrevivir en estos tiempos, al caos de esta humanidad.
Cada Sacramento que es vivido, recuerden que es realizado no solo por sus vidas, sino por esta raza, que está enferma y herida por sus propios errores.
Cada Sacramento es un bálsamo de cura, es una renovación para el alma, es reencontrar el camino que antes habían perdido, por las influencias de esta vida material y superficial.
Hoy intenten sentir sus almas en un profundo gozo, al ser nuevamente sacramentadas, no solo por los elementos que los renovarán, sino también por la comunión perpetua con el Corazón de su Señor.
Alabado seas Señor, porque Tú has permitido a Tu Amadísimo Hijo, encarnar entre los hombres, para que volviera a descender Tu Amor, Tu Gracia y Tu Misericordia, con el fin de que cada ser en este planeta pudiera alcanzar su redención.
Hoy renuevo este testimonio a través del pan y del vino, y unido a cada ser consecuente Conmigo, instituyo nuevamente esta Cena, con Mi Cuerpo y con Mi Sangre, para que todos reciban los códigos de vida. Amén.
De este encuentro de oración aquí, en Porto, surgieron muchas oportunidades, que en poco tiempo conocerán y que son fruto de la oración y de la fe de sus corazones.
Una vez más, Mi Corazón y el Corazón Inmaculado de Mi Santa Madre, vuelven a triunfar en Portugal y en Europa. Esto es un presente especial para Dios. Es una dádiva del Cielo, gestada por los corazones simples que escuchan la voz de su Maestro y caminan a Su lado, siempre buscando el camino de la paz, para sí mismos y para el mundo.
Los bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Quiero que canten “Los pacificadores”, así como cantaron en gloria, en el día de ayer, para su Redentor y Señor.
Eleven sus almas a Dios, en un profundo júbilo, para que este triunfo de los Sagrados Corazones, se infunda en el mundo entero. Amén.
Y verán venir de entre las nubes al Hijo del Hombre, rodeado de gloria, esplendor y alegría. Lo verán venir con todos Sus ángeles y la potestad de Sus arcángeles, junto a los doce coros que proclamarán el retorno del Primogénito.
Lo verán venir en Su esplendor, así como el Sol despunta en el horizonte para aclarar la noche, que estaba en tinieblas.
Los portales inciertos se cerrarán al sonar de las trompetas de los ángeles. Y el Todopoderoso se hará presente en la Esencia Primordial de Su Corazón y por la irradiación de Luz del Amor de Su Hijo, para con todas Sus criaturas.
No existirá la noche por un largo tiempo. La noche de las tinieblas finalmente desaparecerá y los no redimidos serán llevados a vivir su juicio interior, ante los Padres Creadores y los Jueces de la Ley.
Así como vendrá el Hijo de Dios, posteriormente vendrá la Madre de Dios. Y no solo estará rodeada por doce estrellas, mas todo el Universo será Su infinito manto en la humanidad.
Para ese tiempo que se aproxima, verán la victoria de los autoconvocados; la tristeza ya no estará en sus rostros, porque reflejarán la cura y la esperanza en su profunda mirada ante el Universo Celestial.
Verán así a la nueva hermandad tomarse las manos entre sí, para volver a gestar la unión y la fraternidad que la humanidad ha perdido por su indiferencia y por su error.
El Hijo de Dios colocará el Cetro de Oro sobre el planeta y con un simple toque de Luz iluminará la faz de la Tierra, y todas las lenguas y todos los pueblos, a pesar de sus diferencias y culturas, comprenderán la Palabra de Dios, que emanará de Su profundo Corazón misericordioso.
En ese momento una sola lengua se hablará en el mundo, que es la lengua del Amor y de la Verdad; y todos la comprenderán.
En ese tiempo que se aproxima y mientras lo esperan, purifiquen sus sentimientos, purifiquen sus acciones, purifiquen sus consciencias, para que Mi Padre realice Sus prodigios en cada uno de Sus hijos, así como en cada esencia de este planeta, porque de esta forma, Mi enemigo no los encontrará, porque estarán en el refugio de Mi Corazón Glorificado, viviendo la nueva Cena Conmigo, la eterna Comunión Reparadora con el Corazón de Dios.
Y así sonarán las campanas del Universo y las puertas al nuevo tiempo se abrirán. No se escucharán más los gemidos de las almas, ni tampoco el lamento de las madres de la Tierra. Las mujeres ya no llorarán y la profecía será revertida antes de tiempo.
El Arcángel Gabriel, con la compañía de todos los santos, abrirá el Libro de la Sabiduría de Dios, para leer en el próximo tiempo, las nuevas Escrituras sobre las nuevas Leyes de la nueva humanidad.
El pecado será extirpado y ya ningún descendiente formará parte de la nueva humanidad. No será parte de Adán y Eva. El pecado original será extirpado y la nueva raza tendrá la Gracia de vivir en Dios, para siempre.
El sentimiento maligno se disipará por el sentimiento profundo del Amor y de la Unidad. Felices serán los que lo vivan en este tiempo, como una preparación interior, para la llegada del Gran Maestro del Universo.
Quiero que hoy sean flores en Mi altar, expresiones de amor y de belleza para el Creador del Universo.
Hoy, con los bienaventurados y los autoconvocados para esta sagrada misión, celebramos la unidad interna que puede gestarse en los corazones simples, buscadores de la verdad y de la paz, pacificadores de Mi Corazón y mensajeros de Mi Consciencia Divina.
Hoy, oro también por un mundo nuevo, por una nueva humanidad redimida, que sea consecuente con el Universo, con las Leyes y los mandamientos. Y así testimoniarán al Hijo de Dios, presente en los corazones humildes, que viven la grandeza del Universo Celestial.
Que las Palabras sagradas se cumplan y que los divinos Decretos se realicen en esta humanidad y en la próxima, porque ustedes hoy son parte de una transición; el fin de un ciclo y el principio de un nuevo ciclo en esta Tierra.
Que se cumpla el advenimiento de lo nuevo. Que los corazones despierten al llamado. Que los autoconvocados siempre respondan a la convocatoria. Y que se escriba la nueva historia del planeta, a través de los que sirven incondicionalmente a Dios.
Que la caridad reine entre las almas y la fraternidad se exprese en los espíritus simples. Que nadie pierda el sentido de vivir esta vida, que el Padre le ha donado con tanto amor; y que a pesar de sus enfermedades y pruebas, acepten con humildad la purificación. Porque el viejo vino deberá ser tirado, para que se deposite en ustedes el vino nuevo, que es la Nueva Alianza entre el hombre y Dios. Esto es posible por el poder misericordioso de Mi Corazón.
Que se escriban en sus memorias Mis Decretos y que Mis Palabras, una a una, estén impresas en el papel, registradas en los libros de todas las lenguas del mundo. Aun estoy esperando que eso suceda.
Será a través de los servidores de las naciones del mundo, que ayudarán a concretar éste Mi pedido. Que Mis Palabras estén en todas las lenguas, en todos los pueblos, como en todas las culturas, que deben reencontrar el Amor de Dios, Amor que han perdido por su sufrimiento, por su dolor, por su indiferencia.
Bienaventurados sean los que escuchan con la humildad del corazón, porque las palabras son bálsamos de cura, renovación para las consciencias, liberación para el pasado, comienzo de un nuevo ciclo.
Celebremos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, para que se establezca la promesa del Hijo de Dios en esta humanidad.
Mientras las trompetas de los ángeles suenen para anunciar lo nuevo, que sus almas proclamen la exaltación a Dios, porque es Él quien concede todas estas cosas a una humanidad equivocada, indiferente y egoísta. Sean todos partícipes de la Comunión con Cristo y nuevamente renueven sus votos, como si fuera la primera vez, llevando hacia sus corazones todas Mis Vibraciones sutiles, para que en verdad y de una vez y para siempre, se transformen en lo que Dios espera de sus vidas, porque esta es la última oportunidad antes que todo suceda.
Cielo y Tierra pasarán, mas Mis Palabras permanecerán. Amén.
Recordarán por qué serán bendecidos:
Porque tuve hambre y Me dieron de comer.
Porque tuve frío y Me abrigaron.
Porque estuve enfermo y Mis hermanos Me visitaron.
Porque estuve preso y Me fueron a ver, para llevar esperanza en los corazones que sufren.
Porque tuve sed y Me dieron de beber.
Porque estaba moribundo y Me ayudaron.
Estaba sin domicilio y Me acogieron.
Lavaron Mis Manos y Mis Pies, Mi Cabeza y Mi Rostro, en los más pequeños e inocentes, para curarme del horror de las guerras.
Porque estuve en las madres, que en su desespero buscaban la paz, y Me la dieron.
Esas son las causas del testimonio de Mi Amor por ustedes.
Quiero que siempre recuerden la fraternidad y sean semejantes a Mí en cada acto diario de la vida. Así, el enemigo perecerá y los hermanos no estarán ya contra sus hermanos, sino que estarán unidos a través del esplendor de Mi Corazón y de Mi Sabiduría. Amén.
Dejando su pasado para atrás y viviendo en Mi camino de renovación, sean sacramentados por los Sacramentos que Yo les entregué, para que la vida renazca y así vuelva a surgir la esperanza y la cura en las almas.
Dichosos los invitados a la Mesa del Señor, porque tendrán vida eterna.
Elevando Mi Mano derecha hacia lo Alto, colocando Mi Mano izquierda sobre el Corazón Misericordioso; trayendo la señal luminosa de la Cruz, Yo los bendigo a ustedes, y a los que sufren, a los que más lo necesitan en cada parte de este mundo, como en cada continente y en cada nación, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Les agradezco por acompañarme, pues su compañía para Mí es imprescindible.
Cristo Jesús
Alabado seas, Señor, porque has dado la vida y la restauración a Tus criaturas.
Alabado seas, Señor, por la presencia de Tu Amor infinito, el que restaura todas las cosas.
Alabado seas, Señor, porque Santo es Tu Nombre, en cada rincón de este Universo.
Alabado seas, Señor, porque Tu Verdad triunfa sobre aquellos que dicen ser poderosos.
¡Ay de los corazones que aún no se arrepintieron, porque nunca podrán encontrar la paz!
Alabado seas, Señor, por Tus ángeles y arcángeles, mensajeros de la Buena Nueva, guardianes de los corazones y de las almas, curadores del espíritu, renovadores de la esperanza, alegría para los que quieren vivir en paz.
Alabado seas, Señor, por todo lo que Tú has creado a imagen y semejanza de Tu Corazón, de Tu Consciencia, de Tu Sabiduría.
Alabado seas, Padre, por aquellos que Te siguen a través del Amor de Tu Hijo y de Tu Divina Madre Celestial.
Alabado seas, Señor, por aquellos que Te aceptan, por los que caminan a Tu lado sin vacilar en ningún momento, solo mirando al horizonte para alcanzar, en el fin de sus días, Tu Propósito, que es infinito.
Alabado seas, Señor, por todos los que escuchan el Corazón de Tu amado Hijo y guardan en sus memorias los tesoros de la Palabra.
Alabado seas Señor al escuchar la súplica de Tu Unigénito, que abre los portales de la paz para que las almas ingresen en profunda comunión, en perpetua alianza y en unión infinita a Tu Santísimo Corazón.
Alabado seas, Señor, porque Tú estás presente en Tus hijos a través de Tus Sagrados Dones, de Tus Divinas Gracias, de Tus infinitas Bendiciones.
Alabado seas, Adonai, por aún observar con Misericordia este mundo y, a pesar de tantos errores e indiferencias, contempla ahora, Adonai, las Obras de Tu Amado Hijo, en las virtudes simples de Sus queridos discípulos.
Alabado seas, Adonai, por Tu grandiosa humildad, por Tu pacífica Presencia, por Tu luminoso resplandor, Tu poderosa Consciencia que emana de la Fuente Primordial.
Escucha la voz, Adonai, de los que Te claman y deja a un lado las ofensas, todos los pecados, para que a través de la Sangre que hoy emana de Mis Llagas, los códigos de la reparación y de la cura se siembren en la consciencia planetaria.
No mires las guerras, Adonai, ni el sufrimiento de Mis hijos de África.
No mires la audacia de los gobiernos ni la mentira de los injustos.
Que Tu Espíritu, Adonai, viva en el gozo de los que creen en Ti y afirman, todos los días, el poder de Tu Sagrada Palabra y la oración incalculable que abre las puertas a la redención.
Acepta, Señor, las reparaciones que Mi Corazón y Mi Alma reciben de los corazones que se postran, en la resignación de sus consciencias, cumpliendo la promesa de vivir todos los días en Tu Santa Humildad.
Adonai, ve aquella luz que Tú has creado en Tus hijos para que ellos Te pudieran vivificar.
A pesar de tener hoy Mis Llagas ensangrentadas, no dejo de derramar la Misericordia de Tu Corazón.
Que las almas dormidas despierten.
Que los ojos indiferentes se abran para conocer la verdadera realidad.
Que los corazones endurecidos sientan el calor de Tu Amor, para transformar sus vidas en el precioso modelo que Tú has pensado desde el Origen.
Que así, Adonai, se cumpla Tu Propósito y que nadie más se pierda en la ilusión de las tinieblas y en la ceguera de la vida material.
Hoy retiro, a través de Mis Llagas y del Poder de Su Luz, a cuantos duermen en este mundo.
Instituyo así, por medio de Mi Preciosa Sangre, la Nueva Alianza, entregando a cada uno de los presentes, una gota espiritual de Mi Sangre, divino código restaurador para las consciencias que aceptan la simplicidad y se abren interiormente a la cura.
Hoy vengo a ustedes como el Cristo de los Enfermos, para darles el bálsamo de Mi reparación, el don de la aceptación y de la entrega que puedan vivir.
Repetimos:
Cristo Restaurador,
Jesús de los Enfermos,
habita en cada célula de esta humanidad.
Amén
Vengo aquí por una Europa separada, así como vino Mi Santa Madre, hace casi cien años, para unir lo que estaba separado en la consciencia humana y para detener el peligro de una inminente autodestrucción.
Después de ese gran acontecimiento en Fátima, hoy viene a ustedes el Cristo de los Enfermos para intentar curar espiritualmente a todos los que se sumergieron en el sufrimiento, en las guerras y en la persecución.
La humanidad precisa ser curada para que pueda nacer nuevamente. Por eso, hoy Me presento ante ustedes como el Cristo de los Enfermos.
El Señor de la Misericordia expone la Sangre de Sus Cinco Llagas para generar y despertar la Reparación en toda la humanidad, de Oriente a Occidente.
La humanidad necesitará recitar esa oración diariamente, con el fin de que se cumpla el deseo más ardiente de su Señor.
Si eso se cumpliera por todas las almas del mundo, diariamente, el Padre, en Su infinita Misericordia y Cura, Me enviará para evitar una persecución peor a la del siglo pasado.
De lo contrario, si la respuesta fuera tibia, naciones enteras deberán aprender de la injusticia y del interminable sufrimiento, para comprender, finalmente, que los hombres de superficie están equivocados.
Quiero que se sirvan de Mi Energía de Cura para que la paz no desaparezca completamente del planeta.
Les dije antes de la última Sagrada Semana que les traería revelaciones fuertes para evitar situaciones graves en la humanidad.
Quisiera que esta Maratón fuera vivida, simbólicamente, como la última, y que todos participen de ella desde sus corazones y hogares; es respondiendo a este pedido que harán triunfar Mi Sagrado Corazón, no solo en Europa si no en el mundo entero.
De esa forma, los poderes serán derrotados, los hombres injustos perderán su autoridad, las almas inocentes estarán libres del castigo humano y así, como lo ha dicho Mi Madre hace cien años, habrá un tiempo más de paz antes de la gran transición planetaria.
Cada momento vivido Conmigo es una preparación, no lo olviden. En el final de los tiempos, necesitarán de ellos para persistir en la fe y en la confianza, sin titubear.
Todos los días, por medio de este Sacramento, ustedes encuentran el mayor testimonio de Mi Amor por este planeta y por esta humanidad.
Hoy les pido, compañeros, a través de esta Maratón de Oración, que cada comunión compartida y vivida sea realizada por la redención de los caídos, por las guerras en el planeta, por la persecución de los cristianos, por los que sufren en toda África, por las incomprensiones entre las naciones, especialmente por aquellos que gestan las guerras y crean las armas en contra de la Voluntad de Dios.
Si todo esto fuera ofrecido en un acto de reparación y de amor, al Cristo de los Enfermos, concederé el triunfo de Mi Sagrado Corazón a todos los que Me escuchan en cada parte de este planeta.
Mi Padre no los mirará con ojos de Justicia, y tampoco a las naciones del mundo, porque Mi Divina e Insondable Misericordia se derramará como una gran fuente de Luz sobre la gran balanza del desequilibrio planetario.
Que así sea.
Les doy la Paz, les pido que vivan en Mi Paz y que lleven la paz, el bien y la unidad a los que más la necesitan con el fin de que todos puedan alcanzar la cura de su corazón y de su espíritu; hasta que Yo retorne al mundo con todo el Poder de Mi Gloria, para volver a instaurar el Reino de Dios en la humanidad.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Les agradezco por aceptar Mis Palabras y por difundirlas en el mundo.
Amén.
Sientan en Mi Corazón la Presencia de Dios.
Sientan en sus corazones Mi aproximación en este momento culminante del planeta.
He venido como el Mensajero del Cielo, también como el Señor de Oriente, para anunciarles Mi Presencia en ese lugar y en este tiempo final, en donde muchas cosas suceden sin que la mayoría de la humanidad perciba lo que en verdad está ocurriendo.
Por eso hoy vengo desde ese lugar con una faz nueva. Hoy Me nombro ante ustedes como el Señor de Oriente, para que el conocimiento y la sabiduría se unan entre ambos hemisferios del planeta.
Vengo así a dar comienzo a un nuevo ciclo, trayendo la síntesis del Conocimiento Sagrado de todo lo que ha vivido el planeta en su sabiduría y también en la Fuente de la Instrucción.
De esa forma compañeros, como el Señor de Oriente, vengo a proporcionar para las almas el conocimiento de otrora, aquello que conocieron los grandes sabios en la antigua Asia.
Vengo a cumplir con un pedido de Mi Padre y vengo a dar continuidad, compañeros, a lo que su Señor no pudo concluir cuando fue instruido en Su juventud, en la antigua Asia, en donde en verdad existían los mayores tesoros del Cielo, a través del conocimiento y de la instrucción.
Vengo aquí a establecer un puente de Luz, para que muchas almas dormidas al verdadero conocimiento sagrado, puedan despertar.
Ha llegado la hora de que Occidente recupere los valores que perdió a través de sus diferentes razas y civilizaciones del pasado. Es por eso que su Señor de Oriente trae en Su manifestación de Luz la síntesis de todas las culturas de los antiguos pueblos asiáticos, que hicieron en el principio, un planeta equilibrado y armonioso, que generaba una fuente de sabiduría y de instrucción.
Tuve que pasar por allí cuando fui Jesús, además de ir a Persia.
En Asia reviví muchas cosas que Mi Padre Me pidió reencontrar, un tiempo anterior a Mi vida pública, tiempo anterior al bautismo en el río Jordán.
Así comprenderán compañeros Míos, cómo aún los valores de la espiritualidad existen en el planeta. Por eso, sagrados recintos del Padre, extendidos en el Himalaya, como en el Tíbet y más lejos, en Asia, guardan esos principios gestados por la humanidad desde los comienzos de la Tierra.
Dios quería de este planeta una fuente de sabiduría; que muchas más criaturas se pudieran iluminar como Él se iluminó. Por eso vino al mundo Buda, para demostrarle y a todo el lejano Oriente, la Fuente divina de la compasión, que fue la primera base de la instrucción crística para la humanidad.
Esta Fuente de compasión generada por Buda para disolver el sufrimiento, el dolor y la muerte corporal, crearon las bases para la llegada del Mesías.
Vean así, compañeros del mundo entero, como la espiritualidad es una sola en todo el Universo y más allá de él, basada en la Fuente del Amor, de la Sabiduría y de la Verdad; porque es lo que Mi Padre siempre quiso desde el principio, cuando Él creó a Adán y a Eva.
Por eso hoy les presento Mi faz del Señor de Oriente, como la primera iniciación para esta gran misión que deberá suceder allí el próximo año.
Desde ahora los invito a acompañarme en esta sagrada tarea, porque muchos valores de la espiritualidad humana se están perdiendo también en Asia por causa del sufrimiento, de los errores, de las guerras y de las dificultades que viven las naciones de Asia.
Así como Mi Padre, a través de Buda, le aproximó a todo el pueblo asiático la Fuente de la Divina Compasión, hoy Me digno aproximarles en este ciclo, a Mis hijos de Asia, la Fuente de Mi Divina Misericordia.
De esa forma, compañeros, hermanos tan lejanos del planeta podrán, así como ustedes, ser merecedores de los tesoros que hoy les traigo, que son los más íntimos de Mi Corazón, que espero desde hace más de dos mil años atrás derramar sobre Asia y poder reencontrar en ese pueblo, los mismos valores que una vez encontré, cuando su Maestro y Señor visitó esa región del planeta.
Vengo así a revelar y confirmar lo que fue escrito en algunos libros sagrados, en donde se cuenta la historia del pasaje de su Maestro y Señor por Oriente. Si su Maestro y Señor no hubiera viajado hasta allí, no podría haber comprendido, en su fase de sacrificio, todo lo que ese pueblo de Asia necesitaría para el futuro, después de Mi ascensión.
Vengo así a cumplir los Designios de Mi Padre y a elevar sus consciencias más allá de la vida tridimensional. Y aunque Me presente a ustedes en tres dimensiones, Mi verdadera intención y propósito es que alcancen también la iluminación de sus seres a través de la oración, del servicio, de la humildad, del amor, de la compasión y de la unidad.
Vengo así a mostrarles que son capaces de transformarse mucho más y de tornarse verdaderos servidores del Plan, para poder acompañar esta Obra, que culminará siendo conocida en todo el planeta, por toda la humanidad.
Les daré el don del corazón impregnado por el don del amor, lo que les permitirá, compañeros, que puedan comprender todas las lenguas, todas las culturas y todas las naciones, según su naturaleza y origen.
Vengo así a extender lo que les di a los doce apóstoles, cuando ellos comenzaron a seguirme en esta Obra de predicar la Sagrada Palabra de Dios y de proclamar Su Divino Reino.
Su Señor de Oriente desea que ya lo tengan presente en sus corazones, porque esa sagrada faz les permitirá comprender y sobre todo adherirse a los próximos designios que la Jerarquía Espiritual presentará para ustedes, en este nuevo ciclo.
Eso es todo lo que hoy les quería revelar. Aún tengo más para decir, pero las almas precisan de un tiempo para poder corresponder verdaderamente a todo lo que se está construyendo espiritualmente en el planeta, a partir de la Iglesia Espiritual de su Señor, que viene en auxilio de las almas y de las regiones del planeta, en donde se necesita la Misericordia y la Redención.
Hoy su Señor de Oriente celebrará una Comunión mundial integrada por todas las culturas, lenguas y naciones, que creen en su interior en la existencia del amor, presente en todo lo divino.
Traigan aquí un lavatorio.
Mientras Mis hijos traen los elementos, intenten sentir y comprender a su Señor de Oriente en Su faz de sabiduría.
En esta oferta vean también cómo lo sagrado surgió en el principio, a través del continente asiático y cómo los sagrados misterios de la espiritualidad del planeta y de la esencia del Amor crístico, también estuvieron presentes en esas culturas, en el ejemplo fiel de los Reyes Magos.
El agua de Asia debe ser reconsagrada a través de sus océanos y mares, para que su verdadera esencia y naturaleza no se pierda.
Que así sea.
Nos preparamos entonces ahora para la consagración. Los que puedan, se arrodillen. Vamos a elevar la cesta para la ofrenda.
Señor convierte estos elementos en el Cuerpo y en la Sangre de Tu Amadísimo Hijo, con el fin de que hoy, Oriente pueda vivir nuevamente, su más sagrado despertar y esto se irradie a todo el planeta, en unión a Tu Creación, a los continentes, a los océanos y a los Reinos de la Naturaleza.
Que así sea.
Padre Nuestro en arameo...
Su Señor de Oriente hoy bendice estos elementos así como sus corazones, para que se rehabiliten y alcancen la redención, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Vamos a invitar a todos nuestros hermanos a que se unan a nosotros en estos momentos, ofreciendo sus oraciones y corazones como acto de reparación al Sagrado Corazón de Jesús.
Desde aquí hoy nos despedimos, y unidos internamente como un solo corazón, celebremos esta unión con Cristo, y demos gracias a Dios.
¡Gracias Señor por cuanto nos das!
En este encuentro, Te honramos, Señor. Amén.
Hoy estoy con el Padre. Y si el Padre está Conmigo, el Padre está con ustedes. Y si el Padre está con ustedes, Él está presente con Su Poder en la humanidad.
Bendito seas, Señor, porque has creado el agua para purificar Tus criaturas y así, elevar a las consciencias.
Hoy lavo sus manos para que puedan recibir Mi nuevo Plan, esto lo estarán haciendo en nombre de todos.
Bendito seas, Señor, Presente en el incienso. Toda Tu Luz se revela para la liberación de las almas y de todos los espacios del mal, convertidos por Tu Misericordia.
Hoy vamos a hablar, compañeros, del Plan pensado por Mi Corazón. Después de esta purificación y santificación, sus corazones están preparados para recibir Mis designios. Aunque sus vidas sean imperfectas, el Plan de su Redentor deberá cumplirse.
Y ahora este pedido no está solamente en ustedes, sino en todos sus hermanos del mundo, que en esta última Sagrada Semana Me abrieron la puerta para que Yo pudiera entrar y reinar.
Esta es la razón, compañeros, por la que hoy, Adonai está aquí, a través del Corazón vivo de Su Hijo y de Su Consciencia Sacerdotal; así como también están presentes los patriarcas, los grandes guardianes del legado y los vigilantes de los tesoros sagrados del Cielo.
Hoy vengo a unir el tiempo de Moisés, el tiempo de su Maestro y este tiempo, el presente, para llevar adelante la última parte de Mi Obra, a través de todos los impulsos que en este momento provienen del Universo.
Todo forma parte de un designio mayor. Hasta los pequeños detalles forman parte de Mi Plan, para que este se realice en las almas.
Enciendan sus velas armoniosamente, para que este Plan que será revelado sea iluminado en el mundo, a través de Mis Palabras y de Nuestro Santo Padre Adonai.
Escuchen ahora Mi deseo ardiente, que debe ser su deseo, su aspiración, para que siempre puedan estar en Dios y dentro de Su Obra, como lo estuvieron los patriarcas y los antiguos pueblos del desierto; como lo vivieron los eremitas y todos los consagrados, que cerraron las puertas al mundo para ingresar en el templo de sus monasterios y allí adorar a Dios.
Una parte de la humanidad siempre debe ser el arma potente de la consagración; esto permite descender los Universos a la Tierra y que ninguna alma deje de ser permeada por la Voluntad de Dios ni deja de conocerla, así tendrá la posibilidad de cumplirla en su vida material y en su camino espiritual.
Con este preámbulo, vengo a hablarles de Mis designios para estos tiempos, porque estos designios son los últimos, que finalizarán Mi Obra redentora, hasta el momento en que Yo retorne al mundo, para llamar a los rebaños a estar cerca de su Señor y dentro del establo de Su Corazón.
Grandes son los proyectos que tengo para este mundo en crisis. Por eso hoy revelo Mi Faz sacerdotal, porque es la que sustentará estos proyectos y a todos los que se consagren a ellos, según el grado de su escuela y su despertar.
En este último día de la Sagrada Semana, vengo a cerrar un ciclo, junto a ustedes y la humanidad; junto a todos los que Me escuchan, porque sé que saben en su interior, que hay un compromiso que cumplir y vivir.
Recuerden su libertad, pues el Señor no amarra a Sus ovejas. El Señor las llama por su nombre, para que beban de la Fuente de Sus Gracias, del manantial inagotable del Amor. Bebiendo de esa Fuente, los rebaños son señalados por su Señor, y enviados a cumplir el propósito de su Pastor en el mundo. Con esto quiero decirles, que cada uno tiene que cumplir una parte en esta sagrada misión de amor por la humanidad.
Mi Corazón llegará a todos, primero por sus buenos ejemplos; segundo, por su vida de caridad; tercero, por su oración sincera. Estas tres bases construyen a los servidores del Plan y a todos los que en estos tiempos se autoconvocarán para seguirme; que ahora no solo serán dos o tres, o mil, sino millones, que escuchan Mi Palabra y en quienes Mi Verbo resuena en sus internos, en todas las lenguas de mundo.
Los desafíos parecerán imposibles. Los triunfos parecerán inalcanzables. Las metas parecerán difíciles. Pero aquél que está en Mí y en todos sus hermanos, en perfecta unidad y hermandad, todo lo conseguirá.
No tengan miedo de salir al mundo para servirme. Les he demostrado que esto es posible a través de los Misioneros de la Paz. Es hora de que enciendan la llama de su misión personal y grupal. Todos estos Centros de Amor, como en el que hoy se encuentran, deben ser sustentados, apoyados y ayudados, para poder recibir a toda la humanidad.
Su misión ha cambiado y deben percibirlo, porque si así lo perciben, compañeros, podrán acompañar a su Maestro en esta misión planetaria, que ya no tendrá fronteras ni limitaciones, para poder llegar a los que sufren y a los que esperan la sagrada Esperanza.
Es por eso que deben darse pasos firmes, para que caminen por el sendero del nuevo Plan y ayuden a sustentar este planeta ante el caos que reina en el mundo y que hace perder a muchas almas en la desesperación, el dolor y el sufrimiento.
Quiero que sus corazones sean glorificados como el Mío, porque a través de esa gloria las almas se servirán de la cura y del alivio, algo que tanto esperan y que tanto buscan.
Es así que los invito a posicionarse en las filas del Plan, para que el Rayo de Mi Gracia descienda en muchas más naciones del mundo.
Ya saben cómo ser espejos de amor, Mi Madre se los ha enseñado. Ya saben cómo servir, Mi Padre San José se los ha mostrado. Ya saben cómo perdonar, Mi Corazón se los ha revelado, a través de un año entero de mensajes. Todas las dádivas fueron entregadas. Las herramientas del Cielo fueron recibidas, para que los obreros del Plan trabajen en esta Obra corredentora, que cada uno de sus corazones son llamados a vivir, en esto tiempos de caos y de batalla.
No opongan su voluntad a las voluntades del mundo. Apártense de su voluntad, para que la Voluntad de Dios descienda y se manifieste en sus deseos y principios, en esta hora crucial del planeta.
Después de treinta años de instrucciones, después de casi diez años de bendiciones, es hora de trabajar por la humanidad y por todos sus Reinos Menores, sea donde sea, siguiendo los pasos de Luz de su Redentor.
Abran las puertas de sus consciencias y ya no quieran nada más para sí, sino el bien y el amor para los otros, generando así la gran corriente de la Fraternidad. De esa forma serán Mis apóstoles y no solo Mis siervos. Serán las columnas de Mi Obra en el mundo, en Oriente o en Occidente, en el Norte del planeta o en el Sur. No importa dónde sea. Solo importa que sean llamados para vivirlo, con un gran regocijo, alegría y amor.
Sean finalmente ciudadanos de este Universo y vivan en unidad con una Gran Hermandad Celestial, que ayuda a esta raza actual a no activar las bombas, ni la autodestrucción, como lo fue en los años cuarenta. Mi Padre se refugió en Su Fuente, cuando se activó la bomba de Hiroshima. Un gran dolor se sientió en todo este Universo local. Los grandes sabios guardianes de las estrellas, se postraron para implorar por misericordia y perdón. Los invito a imitar este ejemplo antes de que todo suceda.
Si Mi Obra llega a Asia antes de tiempo, a Oceanía y a Rusia, muchos no se perderán y millones de almas serán apartadas de la guerra y del dolor.
Mientras la humanidad acepte las armas, poquísima será la Misericordia de Dios. Mientras muchos no oren, muy escasa será la Gracia de Dios. ¿Quién sustentará compañeros, el Puente de Luz que se extiende en los abismos, formado por la unión de todas las almas, de todos los corazones del mundo que dicen sí al Universo?
Mi Corazón es la gran bomba de Amor para el mundo. Es el Sol radiante de la Misericordia, que es flagelado por las injusticias de la humanidad. Pero Mi Gracia es más grande que todos los errores del mundo.
Vengo a conceder en esta última instancia del planeta, una misericordiosa expiación. Deseo profundamente en Mis oraciones que todas las almas del mundo se sirvan de esto, para que Mi Consciencia y Mi Corazón puedan triunfar en la humanidad.
Hoy Mi Manto de Luz está bordado por todas las banderas de las naciones del mundo. Mi próxima misión es Asia y llamo a los rebaños para que Me sigan a concretar el gran triunfo de la Misericordia de Dios.
Yo Soy el Sacerdote de la Paz y deseo lo mejor para las almas. Bienaventurados sean los que escuchan de corazón y cumplen las promesas de su Redentor.
Que así sea.
Elevemos entonces al Padre las aspiraciones, las intensiones de Su Amadísimo Hijo, para que éstas desciendan en Gracia y Redención sobre la humanidad.1
Es así que, a través de estas seis oraciones, tres padrenuestros y tres glorias, pueden tornarse dignos de vivir el Plan de Dios y de concretarlo en este planeta y en esta humanidad.
Siempre que sientan la fragilidad de vivir su propia misión o la misión grupal junto a sus hermanos, recuerden orar tres padrenuestros y tres gloria, como se los enseñé. También podrán enseñarlo a sus hermanos, que necesitarán despertar al Plan de Dios, al final de estos tiempos.
Y ahora oraré a Adonai por ustedes y por el mundo. Aquellos que se ofrezcan, pueden ponerse de rodillas.
Este será el cierre de Mi tarea en esta semana, para que en la próxima Sagrada Semana de 2018 ya seamos tres mil. Comiencen a trabajar desde ahora, sin dejar para atrás todos los impulsos que Yo he traído al mundo, para generar su salvación y.redención.
Altísimo Padre del Universo, Fuente de Amor y de Misericordia, Supremo Señor de las Alturas, Consciencia Única de los Universos Mayores, Sagrada Fuente de renovación, Divino Espíritu que gestas la Creación,
Sumos Arcángeles y Ángeles, servidores incondicionales de Dios,
Espíritu Santo que compenetras todo lo creado y revelas Tus dones a las criaturas, Jerarquías y huestes de la Luz, ¡escuchen la Voz de su amado Señor!
Universos, estrellas y soles, irradien sus códigos a todo ser viviente.
Sagrado Fuego del Amor, que todo lo renuevas, Única verdad que existes en todo lo que es consciencia y materia,
Padre, escucha la Voz de Tu Hijo, que ofrece el sacrificio de Su Corazón por todos los que Lo siguen fielmente y en unidad.
Proclamo hoy Mi apelo; elevo hoy Mi súplica. Me postro, Adonai, ante Ti, como esclavo y siervo de Tu Proyecto. Ofrezco hoy Mis Llagas, Mi Consciencia y Mi Divinidad, para que Tú, Padre, Te expreses en Tus hijos, con la Sabiduría de Tu Corazón y el Amor de Tu Espíritu.
Que cada ser viviente reciba la Gracia de comulgar Contigo. Que cada sufridor alivie su dolor. Que cada nación escuche Tu llamado y lo cumpla. Porque Tu Reino Celestial se aproxima, como hace más de dos mil años atrás.
Abre las puertas, Adonai, de Tu Sagrado Reino, para que muchos más ingresen y los infiernos se cierren. Y los que están en el purgatorio encuentren el camino de Tu Luz.
Acuérdate también Padre, de todos los que están aún encarnados en este pequeño planeta. Derrama Tu Piedad sobre los Reinos Menores, que sufren las consecuencias del mundo y la indiferencia.
Que Tus moléculas de Amor y Tus códigos de vida bendigan a esta humanidad, que ha perdido el rumbo, para encontrar Tu Reino.
Por eso Adonai, Soy Tu puente para que Tú desciendas en Gloria, Luz y Amor.
No mires los errores de los injustos, la tribulación de los gobernantes, el terror de las naciones y de las guerras.
Padre amado, que hoy descienda Tu Paz y que todos, como una única consciencia, se sientan abrazados por Tu Luz y por Tu Divino Amor, para siempre. Amén.
Les agradezco por acompañarme. La victoria celestial se aproxima.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
1. Se oraron tres Padrenuestros – en español, portugués y arameo - y tres Glorias.
Mi Amor es como una flecha profunda en el alma, que penetra en lo más íntimo del ser, cuando se abre para conocer Mi Gloria.
Mi Amor es transformador y es único, y desea ingresar en todas las almas para generar, en el fin de los tiempos, la realización del Proyecto de Salvación.
Es así como Yo vengo a encender lo que hay en sus almas y que llega a reflejarse en sus corazones, porque es Voluntad del Todopoderoso que esto se cumpla, para despertar la redención de la humanidad y la derrota de los enemigos.
Es este poderoso Amor lo que Yo le ofrezco al mundo todos los días. Dichosos serán los que resucitan en este día a través de Mi Amor, porque es la mayor cura y el mayor bálsamo que Yo les puedo legar.
Este Amor es el que ayudará a equilibrar la balanza de este mundo. Mientras las deudas pesan en la consciencia del hombre de superficie, Yo vengo a liberarlas a través de la Fuente de Mi Amor. Es este mismo Amor que hoy les traigo, el que permitió Mi Resurrección y la posibilidad de soportar todos los martirios, sean cuales sean.
Es así como Yo los invito a ingresar en esta vibración divina, para que sus mentes se despejen; para que sus corazones se abran y las verdaderas almas surjan, para servir al Todopoderoso.
Es este Amor que hoy les traigo, el que no puede disiparse en el mundo, ni tampoco en la consciencia de la humanidad.
Cuando salgan de ese Amor que todo lo puede, estarán fuera de Mi Proyecto. Pero todos los días Yo los invitaré a retornar a él, porque será a través de sus almas y de sus consciencias, será a través de toda la humanidad, que Yo podré gestar las bases de Mi segundo Retorno.
Entonces, despierten a los que hoy están dormidos ante la Luz de este poderoso Amor.
Este Amor que hoy les traigo, que aun es muy desconocido, trasciende todos los obstáculos; redime todas las faltas, perdona todo lo que es imposible y puede unir a cada corazón con la Voluntad de Dios, que es la que hoy no se cumple en el mundo.
Vengo a anticipar el despertar de los Nuevos Cristos, con una gran ola transformadora de purificación, porque después de que las bases terrestres sean movidas y de que la tempestad pase, volverá a brillar el sol; el sol interior que existe en cada ser.
Hoy, reciban Mis corrientes poderosas, para que las estructuras se quiebren y las raíces sean arrancadas del suelo, del suelo de la consciencia. Así, en el horizonte de cada universo interior, podrá finalmente despuntar la luz del alma, para que se realice Mi Obra redentora en todas las ovejas, que hoy Estoy llamando por su nombre.
En el día de mañana terminará esta Sagrada Semana, en donde los he hecho pasar por muchos planos de consciencia. Es importante que repasen todo lo que Yo les he dicho, porque el tiempo del gran servicio será muy grande y los discípulos se formarán a medida que todas las necesidades sean cubiertas.
Con esto quiero decir, amigos Míos, que mientras sirvan a Dios hasta el fin de sus días, recibirán sagrados conocimientos; como estas Leyes que Yo les he traído, en estos últimos días; Leyes nuevas y desconocidas, para ampliar la consciencia humana, para que ella salga de lo superficial y ascienda hacia lo alto; así como también deben ascender todos los Reinos de la Naturaleza, que forman parte de esta Creación perfecta.
Yo los invito a ingresar en Mi Misericordia, para que al final de este día salgan de aquí siendo portadores de Mi Gloria, la cual expandiré por todas las naciones del mundo.
Es una alegría encontrar corazones que perseveran en todo este grupo de almas, que en los últimos días vinieron a Mi Encuentro. Esto es señal para Dios, de que todos ustedes, peregrinos Míos, vivirán cosas nuevas por todos aquellos que no las podrán vivir, en las diferentes partes del mundo.
Yo les daré la fuerza interior para promover Mi Mensaje a la humanidad. Si tan solo confían en lo que les pido, les vuelvo a repetir, de aquí a seis meses no se reconocerán, porque estarán impregnados por Mi Amor, por una fuerza interior desconocida, que moverá las estructuras de lugar, sacando el polvo de la humanidad para que pueda emanar el espíritu, esencia divina en cada uno de ustedes.
Sepan que estarán haciendo esto por toda la raza. Es así que los invito a ingresar en Mi apostolado, en el apostolado del corazón, a vivir en sus corazones Mi sagrada Palabra y a expresarla en esta vida terrenal, como un símbolo de paz y de redención para el mundo.
Hoy nuevamente serán ungidos y algunos de los Míos, de forma especial.
¿Por qué serán ungidos en el día de Mi Resurrección?
Sus cuerpos internos serán sanados, las secuelas serán corregidas y las heridas serán cicatrizadas, por la poderosa unción que proviene del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, a través de los que la imparten en Mi Nombre.
Alégrense compañeros, porque el fin de su cautiverio está llegando. Y aquellos que naufragan en el mar de la desesperación, serán retirados de él. La tormenta de la oscuridad pasará. El sol, la luna y las estrellas brillarán y las aguas turbias quedarán calmas, porque el Señor, su Dios, el Maestro entre los maestros, los colocará dentro de Su Barca para conocer nuevos mundos, nuevos horizontes y sentir en lo profundo, la divina Esperanza.
A pesar de que el mundo, en este tiempo, genere las guerras y cree las bombas, Mi Palabra no pasará. Quedará en el alma que se abra, para poder comulgar con Ella y así, comulgar con Dios.
Legiones de Mi Padre, esparcidas por toda la Tierra y en todas las lenguas: ¡Levanten sus estandartes de la paz, porque Mi Victoria está cerca! Los tenebrosos serán vencidos; su propio reino los tragará. ¡Ay! de aquellos que practican las maldades y las llevan adelante en todos los inocentes, así como en todos los Reinos Menores.
Sean valientes y persistan. Muchos deberán dejar su cautiverio, para poder cruzar Mi Umbral, el Umbral hacia la Paz, hacia la concreción de la Redención.
Enciendan ahora las estrellas de sus corazones, para que el Hijo de Dios pueda brillar en todos los que fueron señalados por Su Santo Nombre.
Oriente y Occidente conocerán a los que testimoniarán sobre Mi Retorno, porque también darán sus vidas para que Mi Plan se cumpla en la superficie. Pero sepan que no los abandonaré. Cuando se sientan solos, busquen Mi Refugio. Cuando sientan desesperación, llamen por Mi santa Paz. Cuando estén en dificultades, convoquen Mi santo Nombre, el santo Nombre de Adonai.
La Gracia del Padre descenderá sobre los corazones sinceros, para que al final encuentren el portal, que los conducirá a la Verdad y a la Sabiduría.
No dejen de caminar, aunque sientan sus pies presos. No dejen de donarse, aunque los brazos y las manos duelan. No dejen de mirar con esperanza el vasto cosmos, las sabias estrellas y los soles, que también los contemplan. Vean la infinidad de este Universo, el cual fue creado por la mano del Todopoderoso. Vean las moradas que los aguardan y cómo sus espíritus y almas pueden regocijarse en la infinitud del Señor.
La materia ya no estará más presa. Yo los estoy preparando para que puedan renacer. Por eso, la ola de la purificación viene con amor y desciende del Cielo como una poderosa corriente, para liberar sus viejas vestiduras. Dejen que el cuerpo sea purificado, porque así el alma también se santificará. No tengan miedo de perder su voluntad. Llegó la hora compañeros, de que la entreguen en las manos de Su Rey.
Así, Yo podré ser en ustedes, en perfección, divinidad y misericordia. Y así, Yo podré estar en el mundo que agoniza y podré ir en ustedes y en sus hermanos, hasta los rincones más lejanos del mundo, para llevar una palabra de alivio y de esperanza.
Dejen que todo expurgue, pues el santo Espíritu viene en auxilio de los que Lo aceptan. Dejen que todo se remueva de lugar y les aseguro, en verdad les digo, que se librarán de sus más viejas raíces.
Adonai habla a través de Mi Boca y expresa Su Voluntad para todos los que Lo escuchan, en este mismo momento.
Hoy son ungidos por Mi Espíritu y Mi Divinidad les traerá la expiación, para que sus almas resuciten espiritualmente.
Vean a los pies de Mi Iglesia Celestial el Arca Santa, custodiada por los ángeles. Este es el mayor amor que Yo les puedo entregar, dando para sus corazones los tesoros del Cielo, guardados en el sagrado misterio del Arca Santa de Dios.
Y finalmente podré llegar a Asia y Oceanía, en un tiempo cercano. Ustedes tendrán la misión de orar y preparar la visita de Su Maestro y Rey, en esa parte del mundo, antes de que todo se desate.
No se preocupen por lo que el mundo está haciendo. Ocupen su tiempo por lo que el mundo no hace. Porque entre tan pocos, revelaré la Tierra Prometida, que está próxima.
En este día de Gloria y de Aleluya, que Nuestro Padre sea exaltado por Su Infinita y Divina Misericordia. Que sus voces canten. Que sus corazones se abran para que los ángeles traigan al mundo la liberación.
Que así sea.
Oración: "Padre Celestial".
Cuando vean a su Maestro mostrar las Llagas de Sus Manos, de Sus Pies y de Su Costado, despertando en ellas la Luz de Dios, es señal que un nuevo misterio está siendo revelado para el mundo.
Cuando vean a Sus ángeles rodeando al Santo Señor, en la contemplación de Su divino Sacrificio por toda la humanidad, es señal que algo importante está por suceder.
Cuando vean detrás de su Señor, en lo más alto del universo, la presencia del Padre Celestial y del Espíritu Santo, es señal que algo importante está por suceder.
Y esto importante es lo que ha traído el misterio de Mi Cruz, hace más de dos mil años, en donde la preciosa Sangre se vertió sobre el mundo y el Agua divina se derramó de la Llaga principal de su Señor.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Los consagrados que están aquí, ¿pueden acercarse, por favor?
El Señor los está llamando para revivir el misterio de Su Cruz, porque es importante que sus corazones comprendan que la victoria de Cristo no fue algo solamente humano, sino también profundamente universal.
Y ustedes, que hoy prepararon este sepulcro para Mí, sepan que de él haré resucitar a la humanidad, que se ha perdido del camino de Dios, por las tinieblas.
De este sepulcro nacerán los Nuevos Cristos y así resucitarán las consciencias, para que puedan vivir el llamado de Dios, cumpliendo así Su Divina Voluntad en estos tiempos de crisis.
Quiero ahora, que cada una de las nuevas santas mujeres, que Me auxilian en la Divina Misericordia, encienda una vela para su Señor y así podré dar continuidad a la revelación universal, que hoy les traigo.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Sol, Janisa, Aylén y Nadia, subirán aquí y estarán al lado del sepulcro, a pedido de Nuestro Señor.
Yo llamo a las ovejas por su nombre, para que puedan alimentarse espiritualmente de las vibraciones más sutiles de su Señor.
En aquel tiempo Me comprometí con las santas mujeres, para revelarles interiormente los misterios de Mi Pasión y las victorias universales de la Cruz.
Dejen entonces que Mi Luz penetre en lo más profundo de las células, para que despierten las células crísticas, que los renovarán y los harán dignos hijos de Dios.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Cantemos: "Adoramos" por algunas veces.
Ahora, aquellos que puedan colocarán sus manos en señal de irradiación.
Nuestro Señor, en este momento, está mostrando Sus cinco principales Llagas: las de Sus Manos, las de Sus Pies y la de Su Costado. Y las cinco Llagas brillan más que un sol, mientras los ángeles lo rodean.
Está descendiendo un ángel mayor, quien le entrega a Nuestro Señor un pergamino, que ahora Él, está leyendo.
Él dice:
Esta es la revelación sobre Mi Divinidad; desde donde provengo y hacia donde fui, después de Mi Ascensión. Todo esto es posible por la exposición de Mis cinco principales Llagas.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Ahora, los ángeles están orando:
¡Oh!, Señor Jesús,
resucita nuestra vida espiritual,
redime nuestro corazón,
eleva nuestro ser ante Dios.
Amén.
Podemos, ahora unir nuestras manos en señal de oración, aquellos que puedan, o de lo contrario colocar la mano izquierda sobre el cardíaco
Esta revelación fue escrita por los ángeles del universo, guiados por San Gabriel Arcángel.
Tres días después de Mi Ascensión, cuando Me elevé a la Casa de Mi Padre, a pedido del Único, por intercesión del Arcángel Gabriel, Sus huestes celestiales se reunieron en el universo, para dejar plasmado en este universo material y en todos sus éteres, la revelación sobre Mi Divinidad y Origen, de la cual, hoy contaré solamente una parte, porque la segunda parte será conocida cuando Yo retorne al mundo y Me vean venir entre las nubes, con el poder de la Gloria de Dios y de todos Sus ejércitos angélicos.
Yo provengo de una Fuente desconocida, llamada por los seres materiales “Fuente Primordial”. Nací y surgí como el segundo aspecto de la Santísima Trinidad. Y Mi Espíritu, por Obra y Gracia de Dios, descendió a un sol más radiante que este, que los alumbra todos los días, desde el amanecer hasta el atardecer.
Este sol es el centro de muchos universos, de muchas constelaciones, planetas y estrellas. Allí reposó por primera vez, la Divinidad del Hijo de Dios.
Por las manos de los arcángeles, en una sagrada Fuente solar, más radiante que el oro rubí, Mi Consciencia fue preparada como una sublime Esfera de Luz, que penetraría las dimensiones y los universos, hasta llegar a encarnar en la Tierra y nacer en el sagrado pesebre de Belén.
Pero antes de llegar al mundo, los tenebrosos ya sabían Quién era Yo. Sus planes temblaron y sus reinos fueron derrotados, porque era la Misericordia misma, que en Su Sagrada Divinidad, estaba naciendo y surgiendo en el Corazón del Universo.
Sutiles consciencias presenciaron, así como todas las criaturas celestes, el surgimiento de la Divinidad de Cristo, que por primera vez se materializaba dentro de este universo material, para despertar el Amor superior en todas las consciencias.
Concéntrense. No permitan que el enemigo abunde en las mentes. Quien contempla Mis cinco Llagas mientras escucha Mis Palabras, no se desconcentrará, porque estará en el propósito y en la vibración correcta para recibir lo que tiene que recibir y así, no perder todo lo que hoy traigo, para una humanidad en tinieblas.
Soy sincero con sus corazones, para que puedan crecer en la verdad y no perder las oportunidades que hoy les traigo, con el objetivo y la misión de aliviar su propia cruz, a través de Mi Divinidad Crística, desconocida por el mundo y por toda Mi Iglesia.
Es así como Yo les enseño que Jesús dejó de ser un hombre después de haber vivido la Cruz y de haber resucitado, entregando la expiación al mundo. Su Cuerpo, Mente y Alma se tornaron divinos para dar continuidad al Plan de salvación universal.
Fue esta Esencia que surgió desde ese sagrado Sol, la que atravesó los universos y los planos de consciencia hasta llegar a este planeta, para traer nuevamente la Fuente de Dios, que toda la raza en el tiempo pasado, había perdido.
Para que esta Divinidad estuviera aquí, Dios tuvo que sacrificar Su segunda Persona. Y en una universal humillación, volverse pequeño, humilde y simple, entre los más simples.
¿Ahora comprenden, compañeros, con Quién están conversando y a Quién están escuchando, aunque todos los días parezca lo mismo?
Mi Divinidad viene a cambiar el punto de sus consciencias, para liberarlos del engaño diario y para que así ingresen en la verdadera fuente de sus corazones, en donde Yo aspiro a estar todo el tiempo.
Hoy, es esta Esencia, esta Divinidad Solar, la que se muestra al mundo por segunda vez, después de haber encarnado en Belén, para traer la Luz al mundo y la Redención de la humanidad.
Hoy, no todos pueden ver esta Divinidad, pero sí pueden coligarse con Ella a través de sus esencias, en donde se guardan los verdaderos secretos de la historia de su evolución y de su despertar. Quiero servirme de esas esencias crísticas, que en estos tiempos son atormentadas por su personalidad; son flageladas por sus pensamientos; son crucificadas por sus acciones.
Dejen nacer, ahora y siempre, su verdadera esencia solar. Esto fue lo que Yo vine a encender hace dos mil años atrás, en todos Mis apóstoles y en las santas mujeres, con la ayuda de Mi amada Madre, Quien se comprometió a los pies de la Cruz, a ser guardiana de la fe de todas esas esencias, hasta el fin de los días.
Dejen nacer a su verdadero Ser interior. Él espera ser morada del Corazón de Cristo.
No pierdan tiempo. No se confundan. Ya no juzguen. Sean uno en Mí y Yo, hasta el fin de los tiempos, podré ser Uno en ustedes, en sublime hermandad.
Dios llora en este tiempo, en Su profundo silencio, al ver tantas esencias solares perdidas, que buscan el amor en lo exterior; que satisfacen sus necesidades en la superficialidad de las cosas; que no encuentran sentido ni salida, ni tampoco ninguna cura para sus consciencias.
¿Qué esperan, soldados Míos?
Esta, Mi Divinidad Crística, que estuvo entre ustedes por treinta y tres años, retornó a la Casa de Su Padre para terminar de concretar las Obras de la Santísima Trinidad, después del triunfo de Mi Corazón en la Cruz.
Hoy les traigo esta Comunión con Mi Divinidad, porque llegará un tiempo en que solo podrán estar en comunión perpetua con Mi Divinidad eterna. Ese será el refugio no solo para sus almas, sino también para sus consciencias y sus cuerpos. Ese refugio divino que hoy les ofrezco, es fuente de reparación y de prodigios en las consciencias que se rinden y se despojan de sí, para que habite en ellas el Supremo Rey.
Contemplen Mis cinco Llagas. Sírvanse del Manantial de Mi Corazón, para que todo resucite como era en el principio de esta Creación.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Por la Bendita Llaga
que marcamos en el Costado
de Nuestro Señor Jesús
de donde brotó la Fuente Insondable de Misericordia
para el mundo entero,
Adonai, Padre Eterno,
reconcílianos con Tu Glorioso Reino.
Amén.
Acepten en silencio, los sufrimientos que hoy les imparto y háganlo por Mí, por la salvación de la humanidad y de los Reinos de la Naturaleza.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Las cruces.
Hoy, Mi Cruz se reparte en muchas consciencias del planeta, que se animan a aliviar Mi Corazón agonizante, para que así, todo el planeta sea restaurado; para que el planeta sea restaurado en esta hora aguda de la Tierra. La cruz representa la liberación interior de todos los atavismos de los seres humanos, de todos los que aceptan vivir esta entrega, por el surgimiento de una Nueva Humanidad.
Hoy también dejen posando sobre Mi Pecho su cruz espiritual, para que sea aliviada por el Amor de su Señor.
¡Cuántas cruces vive el mundo! ¡Cuántos sufrimientos viven las almas inocentes! ¡Cuántas guerras son generadas! ¡Cuántos conflictos son realizados! ¡Cuánto amor falta en los corazones endurecidos, que no aceptan Mi Divina Misericordia!
¿Por qué les he pedido colocar las cruces sobre este simbólico sepulcro? Porque estas cruces, que también carga su Señor, deben repartirse amorosamente entre Sus discípulos y seguidores.
Hoy, esta es Mi invitación para ustedes: que salgan de sí, para que Yo pueda estar en ustedes, compartiendo las cruces de la humanidad.
¡Cuántas razas y pueblos viven su cruz! ¡Cuántas culturas y tribus son diezmadas! ¡Cuántos niños son explotados! ¡Cuántos pequeños aún son abortados! ¡Cuántos padres están solitarios, sin tener a un niño en sus brazos, mientras muchos son retirados de los vientres de sus madres! ¡Cuántos enfermos agonizan en este Viernes Santo!
Así, Yo digo para Mi hijo Miguel que estoy con él, cargando su cruz hasta que Mi Amor venza.
¡Cuántos moribundos están en las calles de este mundo! ¡Cuántos ancianos son lastimados! ¡Cuánto sufre el Reino Mineral, en su más perpetuo silencio! ¡Cuántas piedras preciosas son retiradas de las montañas que son explotadas! ¡Cuántos vegetales son cortados y nadie lo percibe! ¡Cuántos animales son ultrajados, tanto en la tierra, como en los océanos! ¡Cuántos de ellos son comidos y no existe compasión por el sufrimiento de esos semejantes! ¡Cuántos devas son retirados de las grandes florestas del mundo! ¡Cuánta maldad se ha hecho a la Creación, después de tanto Amor expresado por el Padre! Y ni siquiera después de haber encarnado Su Hijo y de haber muerto en la Cruz, han terminado los males en el mundo.
¿Ahora comprenden por qué tantas esencias solares se pierden?
Llegó el tiempo de la gran fraternidad, de la unidad entre los corazones, entre las culturas y pueblos. Los simples reerguirán a la nueva humanidad, después de tantas catástrofes vividas.
Les doy la esencia de Mi Misericordia, para aliviar estas pesadas cruces del mundo.
Les dejo esta reflexión para que oren por ella y que, aún más, las puertas a Mi Divina Misericordia se abran para la humanidad.
Que así sea.
Mientras Me elevo al Universo, por Mi dolorosa Pasión, ofrezcan a Dios sus voces, invocando a Adonai, Su Espíritu Santo y Su Misericordia.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Canten con toda la fuerza del corazón y del alma, para que la Tierra sea repoblada de nuevos códigos crísticos.
Que así sea.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
¡Gracias Señor por cuánto nos das!
En este encuentro, te honramos Señor.
Por los martirios soportados,
por los dolores transmutados,
por la victoriosa Misericordia alcanzada,
Cristo Redentor, libéranos de las amarras.
Amén.
Cierren sus ojos y sientan el amor de Mi Glorificado Corazón por las almas del mundo y, especialmente, por todas las almas perdidas.
Hoy les muestro en Mi Pecho, abriendo Mis Brazos y extendiendo Mis Manos, Mi Corazón Eucarístico y, debajo de Él, el Santo Cáliz del Señor, elementos sagrados, que a través del Pastor, junto a Sus ovejas, viene a renovar el misterio de la Cena Pascual.
Hoy, ante un mundo en tinieblas, en guerras y en destrucción, su amado Rey viene a renovar la Cena Pascual, para que sus corazones y almas, a través de este Sacramento, solo sientan el amor; amor que penetra en lo más profundo de la consciencia, llegando hasta las células y hasta los átomos de quien lo permite. Este es el verdadero misterio de la Santa Eucaristía, convertida en el Cuerpo y en la Sangre de su Señor.
Les pido que cierren sus ojos, para sentir las palabras del Amor de Dios, que vienen a sanar las heridas; que vienen a liberar las amarras; que vienen a renovarlos una vez más, porque el mundo lo necesita.
Hoy los invito compañeros, sacerdotes, madres y amigos, a compartir esta Cena Pascual Conmigo, con el fin de ejercer y de poder generar la reconciliación de todas las almas con Dios, con Su Divina Fuente de Gracias.
Hoy no estoy aquí con los doce apóstoles, como lo estuve en el pasado. Hoy vengo a cumplir Mi Promesa y vengo aquí, a este recinto sagrado, para estar entre las multitudes, para que todos sean partícipes de la renovación de esta Cena Pascual, concedida por obra y gracia del Espíritu Santo. Es este Santo Espíritu de Dios ha hecho aproximar a su Maestro y Señor, para que Él pudiera contemplar su fe y no sus pecados; para que Él pudiera reencender la llama de amor en todos los corazones que así lo acepten.
Este Corazón Eucarístico, que aquí hoy resplandece, viene a irradiar la paz para el mundo. Este es el mayor símbolo de unidad entre los hombres y Dios, entre el Cielo y la Tierra, entre los ángeles y las almas. Felices serán por siempre los que vienen aquí, a celebrar Conmigo la renovación de esta Cena Pascual.
Esta Comunión que hoy ofreceré para ustedes, brotará de lo más íntimo de Mi Espíritu. Por eso, compañeros, no pierdan la oportunidad y la Gracia de poder beber de este misterio de Amor que brota de Mi Corazón Eucarístico, hoy expuesto desde el Universo Celestial para todo el planeta, para todas las razas y para todos los pueblos del mundo.
Hoy llamo, en los planos internos, a todas las tribus de Israel, de Oriente a Occidente, desde el Norte hasta el Sur. Los llamo a todos, a todas las ovejas, para que vengan a participar de esta Cena, de esta Comunión espiritual con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.
Muchas de las cosas que se cuentan sobre la última Cena son ciertas, pero muy pocos saben lo que verdaderamente sucedió en aquel tiempo, cuando Yo reuní a Mis apóstoles para que pudieran adorar a Mi Corazón Eucarístico, en la presencia del Padre, de la primera Persona de la Santísima Trinidad.
Es eso mismo que hoy les traigo hasta aquí y expongo ante sus ojos internos, porque son sus corazones los que deben beber de la Fuente de este misterio. No hay pecado, no hay dolor ni tampoco angustia que pueda prevalecer mientras estoy presente aquí, renovando esta Cena Pascual en cada uno de sus corazones y especialmente en sus almas, las que hoy vengo a curar de muchas enfermedades internas.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Nuestro Señor se está arrodillando.
Preguntarán ¿por qué hago esto? ¿Acaso Dios no es más fuerte que todos los hombres? Santa sea Su Humildad y Misericordia que viene a entregar a Su pequeño Hijo, para que las almas se puedan salvar, antes que la puerta de la Misericordia se cierre en el mundo.
Ustedes, hoy, en esta Cena Pascual junto a Mí, serán testigos de este legado espiritual que hoy entrego a sus espíritus; el cual se revelará como un sentimiento, como una verdad, como un talento y un don en el fin de estos tiempos.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Ahora Nuestro Señor está elevando Sus Ojos a lo Alto. Extendiendo Sus Brazos y Sus Manos hacia lo Alto, aún expone, con más fuerza y poder, Su Corazón Eucarístico. Está invocando a los Universos Celestiales.
"Adonai, no mires la injusticia de la humanidad; no mires los errores, las indiferencias y los ultrajes, los sacrilegios y el orgullo de los hombres.
Adonai, abre la puerta de Tu Corazón para que todas las almas ingresen en Tu Fuente de Amor.
Hoy Me ofrezco, Padre Mío, por la dolorosa pasión vivida, por el sacrificio de la Cruz, por cada uno de los presentes que representan a muchas almas más en el mundo.
Adonai, que cada una de ellas pueda ser testigo del Amor que Yo les entrego; Amor que proviene de Tu Corazón Santo, de Tu Gloria y del poder de Tu Gracia.
Hoy ofrezco, Padre Mío, la sublime compasión de Mi Corazón, aquella que estuvo viva y pulsante en los momentos de Mi mayor agonía.
Vengo a renovar en toda iglesia de la Tierra y en todos los cristianos del mundo, ésta, Tu Sagrada Cena Pascual. Que los ángeles desciendan de Tu Gloria para ofrecer el Sacramento de la Reconciliación y la confirmación de las almas, al Plan de Redención".
Dios habla con los más simples de corazón. Imiten Mi Corazón simple y siempre serán portadores de la paz.
Renovemos ahora el Sacramento del altar, para que las almas beban de la Fuente y ninguna se quede atrás. Que todos tengan la oportunidad de cristificarse en algún momento de sus vidas.
Quiero que nazcan los Nuevos Cristos, siervos predilectos de Mi Corazón. Quiero que despierten los dones y que los talentos se muestren para honrar y glorificar al Creador. Si esto sucede así, gran parte de la humanidad se salvará y muchos no deberán sufrir el caos de estos tiempos.
Con esta renovación de la Cena Pascual, compañeros, su Maestro y Señor, Siervo del Altísimo, viene a renovar la última Cena para hacerles recordar el misterio que viví en aquellos tiempos y con el fin primordial de apartar las fuerzas del caos de este planeta, con la sagrada intercesión de San Miguel Arcángel.
Estén atentos a esta ceremonia, porque Cielo y Tierra pasarán; Mis Palabras quedarán en los corazones humildes, en aquellos que acepten ser lavados por el Agua de Vida.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Las Madres pueden aproximarse, por favor.
Los que sientan pueden sentarse.
Nos estamos preparando en este momento, para comulgar con Universo Celestial y poder revivir la última Cena de Nuestro Señor.
Yo traeré aquí, compañeros, lo que viví con Mis apóstoles en el pasado para que puedan revivir los códigos de Mi Pasión, profundamente permeados por la esencia del Amor y de la Divina Compasión.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Colocamos las palmas de nuestras manos hacia arriba, en señal de recepción, mientras Nuestro Señor prepara esta Cena.
Que el Señor santifique estos elementos, a través de las manos de todos Sus ángeles, para que la materia se transforme en un divino instrumento de Dios. Que así sea.
El agua, que es nuevamente bendecida, recibe más fuerza y poder para transubstanciar todas las partículas de la vida material.
En aquel tiempo, su Señor pidió a Sus apóstoles que colocaran en la mesa varias jarras de agua, para que después de haber lavado sus pies, antes de sentarse a la mesa para comulgar del Cordero Pascual, sus manos estuvieran purificadas, así como sus almas.
Mientras las almas Me sirven, para que Mi Gracia sea posible en todos, entren en oración interior para poder sentir aún más al Maestro, en esta Sagrada Cena.
En cuanto su Maestro y Señor estaba con los apóstoles, y con muchos más reunidos en el plano del espíritu, para celebrar este misterio pascual, en donde la Misericordia vencería a la muerte y todos los pecados del mundo, las santas mujeres, siervas predilectas de María Santísima, también estaban en comunión, en adoración y en oración, esperando por la Pasión de su Esposo Celestial para así poder acompañarlo en esta tarea de emanación del Amor Universal hacia todo el planeta, por medio del sacrificio de su Señor.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Las Madres podrían hacer una fila y aproximarse.
Que esta luz sea testigo de Mi retorno al mundo. Que el amor nunca se apague. Que la confianza sea eterna, para que los corazones escuchen a su Señor y encuentren en todo el Amor que siempre vence, sin dejar de contemplar las necesidades de las almas; porque los corazones son frágiles y necesitan de refugio para que puedan vivir su cura, en este tiempo de redención.
Es necesario construir una nueva Tierra, llena de corazones puros que puedan vivificar a su Señor, y así alabarlo por siempre, porque en todo está el Amor que busca encenderse en las almas cuando los corazones abren las puertas para poder reconocer la paz.
Todos deben curarse para liberar sus miedos y formas, y encontrar consuelo cuando se lo piden a su Señor, porque Él es más que una llama; Él es un Sol, que todo alumbra.
Después que las santas mujeres encendieron sus velas para vigilar en oración los misterios de la Pasión de su Señor, ellas estaban atentas a todo lo que les decía Mi Madre María.
Por otra parte, en el sagrado Cenáculo, su Señor y Rey, sintiendo aproximarse Su Pasión, con un semblante de paz y una mirada de Misericordia por el mundo, comenzó a lavar las manos de Sus compañeros para que fueran dignos de este misterio pascual.
Yo lavaba para purificar y hacer renacer a los corazones.
Lavaba para cicatrizar y también para renovar la esperanza de todos los que creían en Mí.
Lavaba para pacificar y disolver los miedos de todas las consciencias.
Lavaba para santificar a todas las almas a través del Amor que Dios hacía emanar de Mi Corazón.
Lavaba para hacer más humildes a los humildes, porque son portadores del Reino Celestial.
Lavaba para que ellos alabaran a Dios a través de Su Hijo, viviendo con Él los misterios de Su Pasión.
Lavaba para que aprendieran a instruir, difundiendo la buena nueva en todos los que precisarían reconstruir sus caminos de luz.
Lavaba para revivir, en cada corazón, el Amor del Padre.
Lavaba para aliviar a los corazones de sus profundas heridas y de sus miedos más internos.
Lavaba para que imitaran Mi ejemplo de la sagrada humildad ante sus semejantes.
Lavaba para que ellos aprendieran a traer el universo hacia este planeta.
Lavaba para poder redimir los profundos aspectos de la consciencia.
Lavaba para despertar los talentos en aquellos que Me escuchaban de corazón.
Lavaba para que ellos fueran alegres y semejantes a su Redentor.
Lavaba para despertar en cada apóstol el mensaje de Dios.
También lavaba las manos para cicatrizar lo que todos desconocen.
Lavaba para despertar la renuncia de todos los que Me seguirían.
Lavaba, solo lavaba las manos, para demostrar el poder de Mi Silencio.
Lavaba para aquellos que debían conocer Mi Santa Iglesia.
Lavaba para liberar todas las angustias, para que todos fueran merecedores y dignos hijos de Dios.
Lavaba para que ellos llevaran Mi mensaje al mundo, como ejemplos de amor y de verdad.
Y a algunos les daba Mis Llagas para que las revivieran espiritualmente, para que fueran vigilantes y guardianes de Mi Plan hasta el fin de los días, y así reconocieran Quién era su único Amor.
Cerraba las puertas a los que se podrían perder, y encontraba, en los que Me seguían, los caminos de la oportunidad de amar.
Llegó el momento esperado, en el que todos, sentados alrededor de la mesa del Señor, se ofrecieron por la humanidad para vivir junto a su Maestro este sacrificio.
Escuchando las Palabras solemnes de Mi Corazón, colocaron sus manos sobre la mesa, en perfecta receptividad a la Voz amorosa de su Señor. Y sintieron, en nombre de la humanidad y del poder de este sacrificio de amor, el descenso de los ángeles y arcángeles del Cielo.
Jerusalén estaba recogida, en una noche de gran silencio y de gran expectativa, en la que el Hijo del Hombre, después de celebrar Su Cena con aquellos a los cuales Él había llamado, para proclamar la Palabra de Dios. Ellos escucharon en sus corazones y observaron y contemplaron, con sus almas, la realización de este sagrado misterio a través de la Cena Pascual.
Y las santas mujeres, en un profundo éxtasis y entrega, postradas en el suelo, vivían esta Comunión espiritual con su Señor.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Las Madres se pueden arrodillar y todos aquellos que lo sientan también.
Es así que, abriendo las puertas del universo, el arcángel Miguel presenció la revelación de este misterio, en donde el amor sería la premisa para generar la salvación y la redención de la humanidad.
Después de que la mesa fue santificada por el incienso y por el agua, Nuestro Señor les pidió a los primeros Sacerdotes, los que serían precursores de Su Santa Iglesia Celestial, que acercaran a su Señor, un aceite.
Y así, María Santísima, compenetrada por este misterio de amor y viviendo en Su propia carne, en Su propio espíritu, la Pasión de Su Hijo, Su Señor, también hizo lo mismo.
Su Señor tomó entre Sus Manos este aceite, así como lo hizo Su Sierva fiel. Pidió que los ángeles lo santificaran y lo consagraran en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y María señaló a Sus discípulas con una cruz en la frente, para que también ellas fuesen testigos del principio y del surgimiento de una Nueva Humanidad, despierta, activa y solemne, por medio de los cristos internos de cada corazón y de cada alma.
De esa forma, el Padre instituía, a través de Su Santo Hijo y de Su Santa Madre, la primera legión de discípulas que serían las guardianas de los signos de la Pasión de Nuestro Señor.
Las santas mujeres se comprometieron, en aquel tiempo, a padecer por su Señor con el fin de aliviar todos Sus dolores y ultrajes hasta el fin de sus días.
Mientras Jesús revelaba el misterio de esta última Cena, pidió a Sus apóstoles, y a todos los seres internos que allí se encontraban, que con el santo aceite consagrado por Miguel Arcángel se hicieran una señal de la Cruz en su frente, para confirmar la confianza en este misterio de Amor de la Sagrada Pasión de su Señor y en poder ser portavoces de Su Evangelio en el mundo.
Después que todos fueron señalados con la energía de San Miguel, el Señor continuó con la ceremonia. Tomó el pan sin levadura y elevando Sus Ojos al Cielo, su Señor imploró a Su Padre, lo bendijo y este elemento se convirtió en el Cuerpo de Cristo; hoy bendecido por Mi Corazón Eucarístico. Partió el pan y los ángeles se postraron, aún más en el suelo, cuando Nuestro Señor instituyó por primera vez la Eucaristía con el fin de vencer en el Amor para liberar del mal a este planeta.
Él dijo a Sus apóstoles: "Coman todos de él, porque este es Mi Cuerpo que será entregado por los pecadores para la salvación del mundo y de todas las razas del planeta".
Juan y Pedro se desmayaron al sentir tanto Amor del Señor. Y la Santa Madre recibió el Cuerpo de Su Hijo, así como las santas mujeres, que confirmaron la Pasión de su Señor.
Después de que todos comulgaron, retornaron el pan a la cesta y preciosamente fue cubierto, para proteger el Santo Cuerpo de su Señor.
Jesús le pidió a Sus apóstoles que vertieran el vino en los cálices. Le pidió a Juan que aproximara el agua, pues Su Sangre y Agua sería derramada sobre el mundo.
En ese momento, su Señor pidió que elevaran los pequeños cálices al Cielo, como representación del ejercicio que su Maestro realizaba. Y a todos los ángeles del Cielo les pidió que convirtieran el vino en Su Sangre.
Después de esta bendición, se manifestó el primer paso de la Misericordia de Dios, a través de su Redentor.
Colocando el Cáliz cerca de Su Corazón, les dijo a Sus apóstoles: "Tomen todos de Él, porque esta es Mi Sangre de la Nueva Alianza entre los pacificadores y Dios".
Del mismo modo, la Santa Madre, en comunión espiritual, recibió de San Miguel Arcángel la Divina Sangre de Su Hijo. Y las santas mujeres, en un profundo gozo, se postraron al recibir la Santa Alianza de su Señor.
Del mismo modo, el Santo Cuerpo y la Divina Sangre llegaron hasta José de Arimatea. Y todos tomaron de lo que restaba.
De esta forma, se constituía y se confirmaba, a través del Cuerpo y de la Sangre de su Señor, el perdón concedido por el Padre para esta humanidad.
Que hoy todos se alegren, porque han recibido la primera Comunión espiritual con su Soberano Rey.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Canción: "Pater Noster".
Verán en el cielo una gran señal: una Mujer vestida de Sol, coronada con doce estrellas, con la Luna a Sus pies, trayendo el anuncio de la próxima venida de su Redentor.
A Su derecha, verán al profeta Juan Bautista volver a proclamar la Palabra de Dios, para que los mil años de paz se cumplan en toda la esfera de la Tierra y en este universo local.
Después verán venir entre las nubes, con un gran estruendo de luz, a su Señor y Maestro, el Redentor, rodeado de muchas legiones de ángeles que proclamarán con sus trompetas el despertar de la Nueva Humanidad.
Pero antes de que esto suceda, vendrá vuestro Padre Eterno, a través de Su Hijo Amado, con todo Su Poder, con toda Su Ciencia y con toda Su Sabiduría hará resplandecer Su pequeño Corazón, porque ese Corazón que Él hará resplandecer, será más fuerte que cinco millones de soles.
Verán así a la Divinidad del Padre en Su amadísimo Hijo y en Su amada Señora, acompañada por San Gabriel Arcángel y por San Miguel Arcángel, quien colocará Su espada en el centro de este mundo, en dirección a la Tierra y señalará a las tribus en dónde deberán congregarse para poder escuchar nuevamente, en consciencia y en despertar, la Palabra de vuestro Señor Dios Todopoderoso, a través de Su amadísimo Hijo, el Redentor.
Después vendrá el Juicio, el Juicio Universal, en el que las almas serán juzgadas según los méritos alcanzados en su vida terrenal y, por todos los sacrificios ofrecidos a Dios, muchas de las almas que hoy viven sobre el planeta esta experiencia de amor y de perdón, se tornarán bienaventuradas y simples, tan, pero tan semejantes a Dios, que esa sensación y ese sentimiento será reconocido por todos los universos y más allá de estos.
Después verán el juicio de Lucifer, que hará el Santo Arcángel Gabriel, reuniendo a los Señores del Juicio Universal, él vivirá su juicio ante el mundo y la humanidad.
Y el Padre, con todo el poder de Su Misericordia y Amor, a través de San Miguel Arcángel, hará descender Su Trono y le entregará al Santo Arcángel Miguel, en una de Sus manos, el Cetro de Luz de Su Poder, que será utilizado para vencer el mal para siempre.
Verán así, a la Santa Señora de Dios llamar a Sus hijos que están en el desierto, para que puedan volver a encontrar la paz. En ellos brillará una luz desconocida que será entregada por el Santo Padre a través de las manos del Arcángel Rafael. Esta luz, que será derramada como una lluvia de Gracias, será tan potente e infinita que será vista desde el universo.
Con toda la fuerza del Amor del Padre, verán brillar en esas criaturas a los nuevos redimidos, grandes espejos de luz que darán la señal, en ese momento, de que estará completándose el último ciclo de la humanidad.
No se preocupen por las interferencias, Dios las permite para que el mundo pueda saber y, sobre todo las tinieblas, que ya les está llegando la última hora de rendirse ante el Poder del Todopoderoso, como lo fue en la victoria de Cristo en la Cruz. Si Yo Soy su Señor y Rey, nada deberán temer.
Yo les entrego las profecías para que las escuchen y no las coloquen en sus mentes, sino en sus corazones. Dejen que Mis Palabras broten como un nuevo manantial en sus seres. Y así, con el pasar del tiempo, podrán comprender Mis Misterios que todavía son desconocidos por la humanidad. Por eso, hoy he traído aquí a Mi Divina Madre y Santa Señora, y a Mi amado primo Juan el Bautista. Ellos representan para ustedes la señal de un nuevo anuncio que llega, junto con su Rey, para ser proclamado en la humanidad.
Las profecías no existen para ser comprendidas, sino para ser aceptadas humildemente, porque así las almas comprenden el Reino de Dios y Su próximo Proyecto en la humanidad. Vigilen por estas enseñanzas para que, saliendo de esta Sagrada Semana, ellas no se desvanezcan de sus memorias cuando vuelvan a enfrentar el mal, el que aún debe ser vencido en esta batalla final.
Después de que los hijos de la Divina Señora sean sacados del desierto, habiendo encendido en sí el espejo del amor y el sol interior, descenderá a la Tierra el amado Hijo, acompañado por los Arcángeles, que traerán entre Sus manos el Arca de la Santa Alianza. Así, el planeta será renovado y los impulsos espirituales y crísticos serán vividos
La paja será separada del trigo y las almas serán como flores, como flores redimidas, en Mi Jardín celestial, que Yo cultivaré en este planeta y en los continentes, con Mis propias Manos.
Verán así a su Jardinero fiel sembrar la Nueva Tierra con nuevas leyes y principios. Los ángeles y arcángeles ayudarán a las tribus, a las tribus de Israel, hoy esparcidas por todo el mundo, para que se puedan congregar en la nueva ceremonia, en la nueva Comunión de la Paz, que será instaurada e instituida después del Juicio Final.
El padre infiel, el ángel caído, será sacado del planeta. Con gran solemnidad y reverencia, los ángeles más resplandecientes postrarán su rostro sobre el suelo para pedir la Misericordia de Dios y la expiación universal y cósmica, interna, espiritual y álmica por todos los pecados, por todos los ultrajes y por todas las maldades cometidas.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Nuestro Señor está pidiendo al coral tocar "Así habló el Maestro".
Cuando llegue la hora de la expulsión de Lucifer del mundo, todas sus tropas caídas serán colocadas en bellos diamantes de luz que los ángeles elevarán con su canto y alabanza hacia universos muy semejantes a este.
El Ojo vivo de Dios, en esa hora definitiva, estará mirando y contemplando a la humanidad, mientras las tribus se reunirán en torno de la Divina Señora y Gloriosa Madre. Se prepararán para recibir a su Maestro y Rey, en Su Retorno al mundo. Se encenderán luces desconocidas sobre el planeta, que serán vistas en Oriente y en Occidente.
Los antiguos patriarcas del desierto y los profetas, reaparecerán en la humanidad como seres vivos y resplandecientes. Todos los concejos antiguos de esta humanidad seguirán el caminar de su Glorioso Rey y con una mirada serena y paciente, fija en el horizonte, verán venir al Señor entre las nubes. Escucharán en su interior la Palabra y el Llamado de Adonai.
Todos estarán atentos en ese momento, porque el planeta estará en un gran movimiento universal. Será la hora marcada y definitiva en la que el real tiempo, aquel tiempo esperado por todas las legiones de la Tierra, por todos los pueblos del desierto y por todos los seres de buena voluntad, ingresará en la consciencia planetaria. Una nueva señal se dará en el universo; una estrella más brillante que el Sol, en la esencia del Espíritu Santo, brillará en el firmamento, muy cerca de la Cruz de Sur.
Escucharán así, los consecuentes, primero en su interior, las palabras sobre el retorno de su Rey. Todos abrirán sus oídos internos y así podrán reconocer en su interior que la esperada hora está llegando.
Los señalados por la Santa Madre de Dios sentirán un gozo y una alegría inexplicables. Después de haber encendido el espejo de sus corazones, estarán en absoluta y en definitiva unidad con el Rey. Así se dará una profunda comunión con la Nueva Humanidad.
El Rey, en compañía de los sabios y de los profetas, mostrará para el mundo las Tablas de la nueva Ley; aquellas Leyes que harán repoblar el nuevo planeta. Todos escucharán con atención los nuevos Mandamientos, que tendrán como base fundamental, amar a Dios sobre todas las cosas como también amar a sus semejantes.
La Santa Trinidad descenderá. Finalmente, después de tantos errores y de tantos cometidos, las almas, en total plenitud y confianza, estarán en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Amén.
La última trompeta, que por indicación del Arcángel Gabriel sonará en el plano espiritual de las consciencias, traerá una nueva consciencia en la humanidad y muchos reconocerán sus pecados, sus acciones e indiferencias y, sobre todo, los ultrajes cometidos a los sagrados Reinos de la Naturaleza.
Como de la nada, las almas escucharán la esencia de los Reinos. El alma grupo de cada Reino hablará por sí sola. Y esa comunicación, que nunca se ha podido dar entre los hombres y los Reinos, será concedida por el propio Dios. En el momento en que esto suceda, la Nueva Humanidad tomará consciencia de todo el sufrimiento ocasionado a través de los tiempos y de los siglos.
En ese momento, las puertas de los más sagrados recintos se abrirán. Lo que antes era invisible y oculto, se tornará visible y material para todos. Nadie podrá creer lo que verá y esa humanidad nueva tomará consciencia de quiénes, en verdad, han acompañado al mundo desde los principios de este Proyecto humano. Ellos tendrán escritos en sus pechos, como letras de fuego, las leyendas de los más grandes sabios que acompañaron a la humanidad a través de los tiempos y que hicieron posible que esta humanidad, la humanidad de hoy, todavía no se autodestruya.
Las almas que han sido congregadas por la Madre del Mundo y por el Amor de la divina Señora, se postrarán en el suelo, colocarán sus manos sobre sus rostros y llorarán, porque el mundo y la vieja civilización no tomaron consciencia de esto, de la presencia de los más grandes sabios, en los recintos más internos de la Tierra.
En el desierto de Mongolia se proclamará una voz, que ha estado muy silenciosa a través de los tiempos. Un antiguo y gran Patriarca se mostrará a la humanidad y en su más cálido y expresivo amor, mostrará para las almas consecuentes un divino y sagrado legado, bien guardado en sus corazones de oro; porque las almas verán brillar como el oro el corazón de ese gran sabio, y así comprenderán que un sagrado conocimiento guardado en los mundos internos, será entregado como llave para los que repoblarán la Tierra.
Durante los mil años de paz no será necesario sufrir, porque en verdad les digo que la Nueva Humanidad finalmente habrá aprendido que no era necesario seguir por ese camino y estar apartado del Amor de Dios.
En aquel tiempo, la santa Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo estarán presentes sobre la humanidad. El Hijo de Dios visitará la Tierra muchas veces, y en esa hora muchos conocerán Su verdadera Faz. No solo verán al Nazareno, sino al Hijo de Dios Glorificado en Su más simple humildad y Misericordia. Los corazones sentirán en aquel momento, la grandeza del Amor de Dios y Su infinita Piedad.
En esos tiempos que llegarán, todo será más pacífico. Ninguna nación se opondrá a otra nación. Las humanidades no estarán en contra de las Leyes de Dios ni tampoco de los principios que rigen los universos. De esta forma, la Tierra prometida llegará, saldrá viva de las Escrituras y estará materializada en este planeta, en los nuevos congregados por la paz.
Y cuando los recintos más sagrados estén abiertos, como puertas de luz y de gran consciencia, a los ojos de todos los merecedores de esto, el Hijo de Dios, más brillante que un sol y que cientos de estrellas, hará la Comunión con Su nuevo pueblo. Las fallas cometidas en el pasado serán borradas. Habrá un corte en el tiempo y en el espacio de toda la historia de la humanidad, desde el principio de Adán hasta antes del Nacimiento de Cristo, y después de la Ascensión de Cristo hasta el presente. Esos tiempos serán extirpados y en la memoria de los más humildes prevalecerá el recuerdo de su Maestro y Señor, en Israel.
Cuando las Santa Comunión de la Nueva Alianza entre los consecuentes y Nuestro Padre Dios sea entregada, se fundirá en cada consciencia la esencia de la Divina Trinidad y todos estarán en un gran gozo; una alegría inmensa los colmará, alegría, gozo y gloria que durará mil años.
Y finalmente, después de esa Santa Comunión y de esa nueva alianza con el Glorificado Rey, el Pastor de las multitudes y de todas las razas, hará que todos los pueblos, que todas las naciones y todas las lenguas se comprendan, como nunca antes se comprendieron, porque vivirán finalmente en el amor.
Las armas más peligrosas serán retiradas del mundo. No habrá arma más potente que la que tiene Dios a través de Su Corazón, que es el poder de Su Amor.
La Tierra, en los días del Juicio Final, se librará de muchas cosas. La Tierra ya no temblará, los mares ya no se agitarán, cuando el Hijo de Dios venga entre las nubes, encendiendo todo el universo sobre la humanidad dormida.
Vengo así en este día, a dar continuidad a la profecía que una vez prediqué en el Templo. Dichosos de aquellos que creen en lo que les digo, porque los tiempos pasarán, mas Mis Palabras se sembrarán en los corazones simples. Que así sea.
Jerarquía Divina de Ángeles y Arcángeles
te abrimos la puerta, que ingrese la Luz.
En nombre de la humanidad,
invocamos ahora Tu Cósmica intervención. Amén.
(en portugués, tres veces)
Escuchen la Voz del Maestro con amor, para que los nuevos códigos que están siendo sembrados ingresen en la consciencia de todos y de aquí a seis meses de su tiempo, no se reconocerán.
Hoy Dios quiere, que el Hijo de Dios sea nuevamente el Sacerdote Mayor para todas las criaturas de la Tierra y para todos Sus seguidores.
Que las almas sean ungidas por el espíritu sagrado de la Cura, para que en ella se cumplan los Designios de Dios. Amén.
Estoy vertiendo los Rayos de Mi Gracia sobre todos los elementos ahora expuestos, para que así Mi Gracia se multiplique en toda la humanidad. Y ahora no son solo ustedes los que reciben Mi Misericordia, sino todas las razas y culturas de la Tierra, a las que Yo iré a su encuentro, en poco tiempo.
Es así como a través del misterio de la Comunión, de todos los panes y vinos ofrecidos en Mi Altar, es que Yo multiplico, en esta hora, todos los Rayos de Mi Gracia para que lleguen a todas las culturas del mundo y Mi Voz sea escuchada en todos los continentes y en todas las lenguas. Recuerden que aún tengo esa aspiración. No demoren, porque muchas almas agonizan sin poder reencontrar al Señor y ni siquiera poder comprenderlo en su propia lengua.
Mi Mensaje de Paz en esta Sagrada Semana, se extiende al mundo entero y, sobre todo, a aquellas regiones del planeta que no viven la paz, sino solo la guerra y la destrucción.
Hoy he reunido a sacerdotes y adoradores, porque Mis Sacerdotes representan a Mis discípulos y los Adoradores representan al pueblo de Dios, a aquellos que escuchan la Palabra Viva que proviene del Corazón de su Maestro.
Es así que a través de estos elementos, compañeros, estoy confirmando que este es Mi Cuerpo y esta es Mi Sangre, y que también Mi Palabra, la Palabra de Dios, llegará a los lugares más lejanos del mundo, por la obra y la acción de sus seres en este Plan, unidos a su Redentor.
Europa deberá reabrir las puertas para que los Sagrados Corazones lleguen a Asia y Oceanía en un próximo ciclo.
Hoy Mi Corazón les muestra el deseo ardiente de visitar Japón, Tailandia, Corea del Sur y Australia, en donde Mi Mensaje se multiplicará para el mundo y para todas las almas que allí se encuentran.
Eleven su oferta a Dios.
Padre Nuestro (en arameo).
Padre Nuestro (en portugués y español).
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Nuestro Señor está pidiendo que un hermano, de habla inglesa, venga aquí para hacer el Padre Nuestro en inglés, por favor, para completar esta consagración.
Padre Nuestro (en inglés).
Quédate en paz, hijo Mío, Mi Gracia está sobre ti. Te agradezco.
Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a todos los seres de buena voluntad.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Les agradezco queridos compañeros, por haberme acompañado hoy en esta sagrada proclamación de la divina Profecía de Dios.
Les agradezco.
Mi Dios,
yo creo en Ti, yo te adoro,
yo te espero y yo te amo.
Y te pido perdón,
por los que no creen en Ti,
no te adoran, no te esperan
y no te aman.
Amén.
Hijos de Mi Padre, escuchen bien lo que les diré:
Aquí está presente el testimonio de Mi Amor vivo por ustedes. Dichosos los que lo contemplan de corazón porque merecerán la vida eterna.
Escuchen, tribus de Israel, hoy extendidas por toda la Tierra. Escuchen, pueblos de Oriente. Escuchen, pueblos de Occidente, que Mi Voz resuena en los cuatro puntos de la Tierra.
Escuchen a su Señor, que está declarando a la humanidad el último tiempo de Su Misericordia.
Levanten las banderas de la paz entre todas las naciones de la Tierra. Enciendan en sus corazones la llama de la pacificación. Que entre hermanos se reconcilien. Que entre las tribus se unifiquen y que todos sean exaltados por la venida del Hijo de Dios.
Aquí está el testimonio de Mi Amor por ustedes, hecho Cuerpo y Sangre, para la reconciliación de la humanidad con Dios. Dichosos son los que lo contemplan en la Adoración y en la Comunión.
Escuchen Mi Voz, tribus de Israel. El Señor Todopoderoso está enviando a Su Hijo por segunda vez. Dichosos de los que creen en Sus Palabras, porque sus ojos se abrirán para poder verlo, cuando Él llegue en el momento menos esperado, glorioso y sublime entre las nubes, anunciando al mundo el fin del dolor y el resurgimiento de la esperanza en los corazones.
Tribus de Israel, hijos de David, ya no se opongan los unos a los otros. Que las naciones ya no se levanten las unas contra las otras. Mucha sangre inocente está siendo vertida en el mundo.
Hoy vengo aquí por Mi amada Tierra Santa, por Egipto, por Eritrea, por Sudán, por Siria, por Turquía y por Grecia. Que escuche la humanidad la Palabra de Dios, mientras los ángeles se postran ante la Divinidad del Hijo de Dios.
Resígnense por aquellos que no lo hacen. Humíllense por aquellos que no se humillan ante Dios. Que escuchen la Palabra de Dios, todos los corazones. Que escuchen la Palabra del Hijo del Padre, impregnada por Su Divina Misericordia y por Su profunda Piedad.
Que se unan las lenguas y los pueblos. Que ya no existan las fronteras ni las barreras. Que cada uno acoja a su hermano y semejante, para que el Reino de Dios los guíe en esta hora sangrienta de la humanidad.
Sean bendecidos los presentes por Nuestro Padre Abba. Sean bendecidos los que no son bendecidos. Que reciban del Corazón del Hijo de Dios el aliento para retornar a la esperanza, la alegría para seguir viviendo, la cura para sanar sus heridas más profundas.
Quiero que escuchen la voz de Aquel que estuvo entre ustedes como Hermano y que, nuevamente en esta semana, vuelve a verter Su Sangre Espiritual sobre el mundo, para que la Justicia Divina no descienda sobre gran parte de la humanidad.
Quisiera que hoy sus corazones, ante la adoración de Mi Cuerpo Eucarístico, terafín universal de todas las humanidades, ustedes pudieran asumir con consciencia y de corazón a las naciones del mundo que sufren su propia agonía. En esta Sagrada Semana ofrezcan, amigos Míos, Mis siete agonías por Egipto, Eritrea, Sudán, Nigeria, Israel, Grecia y Siria. Yo dejé en aquel lugar un tesoro para el mundo que muchos aún están buscando en su peregrinación de fe.
Pero vengo aquí a Sudamérica para demostrarles la omnipresencia del Hijo del Altísimo porque, en Su omnipresencia, Él ama a Sus criaturas en la esencia de sus espíritus y almas, constituidas por la molécula del Amor de Dios desde el principio de su existencia.
Hoy no solo quiero que sean corazones sinceros, sino fieles a Mi Llamado. Estoy abriendo las puertas para que ingresen a las nuevas escuelas que Mi Corazón les ofrece, en Su inmensidad e infinidad.
Hoy siete adoradores, de esta Orden que Yo he constituido, ofrecerán a Su Señor, a Su Santísimo Esposo Eucarístico, la llama de sus corazones, encendiendo una vela a los pies de este Santísimo. Y lo harán por cada una de las naciones que Yo he nombrado, que sufren el terror y la pérdida inmensa de Mi Divina Misericordia.
Las espero para poder continuar. Mantengan su atención en el Santísimo Sacramento del Altar, porque Mi Cuerpo Eucarístico y Mi Divinidad están presentes, trabajando con el mundo entero.
Entonen esa canción, mientras espero.
Y así, Yo les encomiendo, queridas hijas, que oren, al igual que muchos más, por cada una de las naciones que les he nombrado, las cuales son parte del dolor de Mi Corazón, en esta Sagrada Pasión que en este tiempo estoy compartiendo con todos ustedes.
Alivien la agonía de Mi Corazón para que, pudiendo salir de sí, se unan a Mí como tantos siervos Míos para clamar por esta raza que está perdiendo su Proyecto. Pero Mi Divina Misericordia supera todas esas cosas cuando sus corazones se unen a Mí en constancia y fe y, a pesar de lo que suceda, responden a Mi Corazón misericordioso, para que Yo pueda ser Misericordia en ustedes, y ustedes sean Misericordia en el mundo que está sufriendo muchísimo.
A todas Mis hijas y Mis hijos adoradores, hoy les entrego el mayor tesoro de Mi Consciencia que es la Comunión espiritual de su Maestro y Señor. Porque cada vez que adoren al Santísimo Señor, en el silencio de sus espíritus, deben saber que estarán comulgando plenamente todos los días Conmigo, hasta que se pueda cumplir Mi Plan de Paz.
Los ángeles, al igual que ustedes, criaturas semejantes a Dios, tienen en sí el potencial de divinizar las cosas cuando aman profundamente y con confianza.
Les pido a todos Mis siervos, consagrados o no como adoradores, que cada día más se animen a penetrar en este misterio, en este terafín y en este símbolo, que los elevará en humildad, renuncia y sacrificio por todo lo que su Maestro desea cumplir en el mundo.
Hoy, a cada uno de ustedes, compañeros, los tomo de la mano para que acompañen a su Señor en esta agonía, que ve suceder en el mundo, día tras día, y que no se detiene. Pero el Poder de Dios es más fuerte que todos los hombres y que todas las naciones.
¡Ay de aquellos que hacen el mal a sus hermanos! En el día de Mi venida al mundo Me temerán por tanto Amor que Yo emanaré para todos los confines de la Tierra, hasta que surja la nueva humanidad.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Nos ponemos de pie.
Hijos de Mi Padre, reverencien a Aquel que viene entre las nubes trayendo el Amor de Dios y la Misericordia, y haciéndola viva en todos los que confían en Su Sacratísimo Corazón.
Yo estoy aquí para estar cerca de ustedes y no separarme jamás, porque lo que Yo tengo para cada uno es eterno.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Cantemos.
Mientras preparo el altar, para bendecir el agua que bautizará a las almas en el Espíritu Santo, unámonos en este momento a la Fuente del Amor de Dios, que es la que santifica a las consciencias que se unen para vivir en sus esencias estos sacramentos, en representación de muchas almas más.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
El Señor se está preparando para vivir el momento más doloroso de Su Pasión por la humanidad. Y ustedes deben ser sacramentados para poder acompañarlo en este camino de búsqueda incesante de Su Corazón.
"Señor, exorciza este incienso para que sea tan sublime como los ángeles del Cielo, que liberan de las fuerzas del mal a todas las criaturas de la Tierra.
Padre Eterno, bendice esta agua, para que sea más casta y más pura, y sea tan bendita así como Tú lo eres en el Universo.
Amado Padre, bendice estas velas para que sean Luz Divina en el mundo, así como Tú te hiciste Luz y expansión de Consciencia en todo lo creado. Amén.
Señor, Adonai y Padre Altísimo, Tú que creaste el agua para generar la vida en las consciencias; Tú que hiciste nacer este elemento para que todos pudieran aspirar a encontrar Tu sublime castidad; Tú que has dado este elemento a todos los planetas y estrellas para que esta agua se comportara como una fuente de cura y reparación de todas las heridas que Tus criaturas vivirían a través de los tiempos, haz que ella espeje Tu Amor en aquellos que serán sacramentados en este día. Haz, Señor, que ella, en su castidad y esencia, expurgue, purifique y limpie lo impuro para que cada corazón que será santificado, encuentre la cura, la renovación y la paz. Que así sea.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Aquí, en este momento, Adonai y a través de estos elementos que son parte de los humildes que aran la tierra para que nazca el trigo y de los que cosechan la vid para nutrir sus cuerpos, hoy Me vuelvo a entregar a Ti, Señor, tan pequeño, humilde e insignificante entre Tus hijos, para que a través de esta transustanciación, los corazones encuentren refugio en Mi Espíritu.
Elevo Señor, esta ofrenda, Adonai, Emmanuel, Abba, a los pies de Tu altar para que sea derramada Tu Gracia en Mí, y Mi Gracia sea en ellos, en todos los que sufren y padecen las guerras. Que así sea".
Y hoy también pediré una canción, compañeros, para poder elevarla a Dios, clamando por esta Misericordia para la humanidad; una canción que representa el amor a la Palabra de la Jerarquía Universal y Celestial, porque Mi Palabra es como el agua que quita la sed. "Mi Palabra es agua viva".
Les agradezco por estar en Mí y por permitir que Yo esté en ustedes.
Oremos un Padre Nuestro por todo el planeta.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
¡Gracias, Señor, por cuánto nos das!
En este encuentro te honramos, Señor. Amén.
Hoy Mi Iglesia Celestial está aquí y vine primero para sacramentarlos para que alcancen, al igual que Yo, la santidad.
Vean cuán importantes son, compañeros, los elementos sagrados en Mi Altar. Ellos son parte de Mi Iglesia Celestial extendida en los confines del universo, entre las dimensiones y en todos los planos de consciencia.
Esta es la verdadera Iglesia que Yo quiero que alcancen, porque ustedes pueden ser parte del pueblo de Dios y estar así dentro de Mi Iglesia Celestial. Cuán importantes son los elementos de Mi Iglesia Celestial, para que las almas puedan recibir las Gracias, la cura espiritual y fundamentalmente, la redención.
Hoy he sacramentado cuatro sacerdotes, en representación de muchos más que Me sirven a lo largo y ancho del mundo. Porque si el sacerdote no está unido a Mí con todo su corazón y su alma, la Iglesia Celestial no puede descender, ni aproximarse a las almas.
Estas cuatro almas, que hoy he sacramentado, representan a los pastores de Emaús, aquellos que confiaron en Mi Resurrección y que, en el último instante de sus vidas cuando sus consciencias despertaban, Me recibieron sin percibirlo y confirmaron en sí la confianza en Dios, en el Padre Eterno.
Hoy quiero extender esta Iglesia del universo para todos, porque es necesario que todos ingresen en ella para que, nuevamente, compañeros, sean bautizados, ungidos y bendecidos por el Espíritu Santo, que es el que reúne el valor de todos los sacramentos que son ofrecidos en este planeta.
Quiero que sientan dentro de Mi Iglesia a los ángeles de Dios que vienen a participar de este encuentro Conmigo. Abran sus corazones e ingresen en Mi Iglesia Celestial, para que puedan encontrarse con el Padre Celestial, en esta hora tan aguda del planeta, en la que muchas almas hacen sumergir a muchas otras en los abismos del error y del pecado.
Como Sacerdote Mayor, quiero que hoy todos se sientan sacramentados por Mi Espíritu, recordando que el principal Sacramento para sus vidas es la Eucaristía y que todo el valor que ustedes le puedan dar a ella representa, en estos tiempos, una fe incalculable.
Ahora, haré posar Mi Iglesia Celestial sobre sus almas. Quiero que se arrodillen y vayamos al encuentro de Mi Iglesia.
Vean a los ángeles descender del Cielo y traer en sus corazones la Gloria de Dios, para que esta sea expresada desde las alturas en todos los seres de buena voluntad.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Jesús está pidiendo que cuatro Auxiliadoras de la Divina Misericordia coloquen las cuatro cestas de comunión que hay en el Altar.
Mientras Mi Iglesia se abre para todos, llegó el momento de la gran invocación, porque Aquél que está en los Cielos y nos da la vida eterna, por siempre debe ser alabado y honrado.
Poderoso es Su Amor. Grandiosa es Su Misericordia.
Dichosos todos aquellos que se unen a Su Fuente Primordial.
Mientras los ángeles se aproximan a Mi Iglesia, alabaremos a Dios y a su Santo Nombre, en las palabras sagradas del Kodoish melódico. Todos canten de corazón mientras las puertas se abren, para revelar el misterio de Mi santa Iglesia Celestial.
Canción: Kodoish melódico.
Esta Iglesia Celestial está basada en un gran tesoro del Padre, el Arca de la Santa Alianza, que guarda las mayores experiencias de amor vividas desde el principio de esta creación.
El Arca representa la síntesis de todo lo creado y en ella se expresan los Dones de Dios, entregados por el Santo Padre a las diferentes humanidades.
Este es el Arca que es contemplada por los seres celestes y por todos los ángeles del cielo que participan de esta comunión perpetua con este símbolo sagrado de Dios.
Vean también dentro de ella, el Santo Grial, instrumento fiel que estuvo entre Mis Manos, durante la última cena, cuando Yo pude instituir una alianza inquebrantable entre los hombres y Dios.
Santo es el Todopoderoso que ha permitido que, estas reliquias que provienen del universo y de la Tierra, sean guardadas en la Santa Arca.
Los fieles patriarcas de la historia de su humanidad, tuvieron contacto con este símbolo espiritual, para que supieran cómo alcanzar la unión con la esencia espiritual de Dios, algo que se guarda en Su infinito Corazón y que es altamente invisible.
Cuatro ángeles custodian la Santa Arca para que sea protegida y al mismo tiempo adorada, porque Dios guardó dentro de ella los instrumentos espirituales y también inmateriales, que Él utilizó para generar la Creación, que son sus más profundos Dones, Sus deseos puros y verdaderos de que exista en este universo una sagrada humanidad que lo pueda amar mucho más de lo que Él ama a toda la Creación. Por eso, Yo vine al mundo, para extender el misterio de esta Santa Arca, a través de Mi encarnación en la Tierra, como uno de los principales Aspectos de Dios, a través del Amor-Sabiduría.
Esta Arca también fue colmada por Mi Sacrificio en la Cruz y en cada paso de Mi Pasión.
De esta Arca brotó el nuevo conocimiento para el hombre de superficie, porque cuando Mi Sangre fue derramada, los santos ángeles, a los pies de la cruz, recogieron Mi Sangre para ser espiritualmente depositada dentro de esta Arca que guarda la historia de esta Creación y que solo Dios y los arcángeles conocen.
¿Por qué hoy les revelo esto?, amables amigos míos, es para que sus espíritus, que han sido víctimas del sufrimiento y también de muchos errores cometidos a través de los tiempos, puedan ser bañados con la esencia divina de la Santa Arca, y así pueda surgir una nueva oportunidad que será inexplicable para sus vidas, en los próximos seis meses.
Si esta aspiración de Dios, que Él derrama hoy a través de Su amado Hijo, aquí presente, entregándoles la revelación de esta Santa Arca y, si toda la aspiración y el proyecto pensado para esta Sagrada Semana, fuera verdaderamente considerado por sus corazones y valorado como nunca antes han valorado nada, podría decir, que al menos una parte del mundo no temblará.
Si su confianza fuera plena en este misterio de la Santa Arca, guardado en el centro de la Iglesia espiritual de Dios, las almas podrán recibir una Gracia máxima que nunca recibieron, para que sus consciencias y la vida planetaria sean regeneradas en este tiempo final.
Esta Sagrada Arca, contemplada y adorada por los ángeles del Cielo, es custodiada por dos Menorah. Cuando las catorce velas encendidas en los dos Menorah se consuman completamente, después de estos siete días Conmigo, del universo llegará un gran anuncio a la humanidad, para que muchos más puedan despertar y responder al Llamado de Dios, uniéndose como una única raza y reconstruyendo las bases de la consciencia planetaria para que, finalmente, surjan los primeros impulsos de una Nueva Humanidad.
La Iglesia Celestial es permeada por la Sagrada Presencia de la Santa Arca para que la alianza entre las almas y Dios se pueda vivificar en estos tiempos, y despierten nuevos patrones en la conducta de la humanidad.
Ahora sacramentaremos los elementos colocados en el altar para que sean fuente de salvación para las almas.
Pueden sentarse.
El Señor Dios Todopoderoso, se hizo pequeño e insignificante a través de Su Hijo, y Su Hijo, al mismo tiempo, se hizo más pequeño y humilde entre los humildes, para que muchos pudieran alcanzar la luz y la redención. En este misterio que hoy les revelo, el pan y el vino representan el esfuerzo de los hombres de la Tierra, para generar en sí, los méritos de poder ingresar, en la Fuente de la Vida Divina.
Valiosos son los sacrificios ofertados en el Altar de Nuestro Padre porque, por más pequeños que parezcan, lo que Dios contempla, a través de los sacrificios, es el absoluto amor que cada alma puede entregar con cada nuevo paso que da.
Por eso, el pan y el vino, convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, representan para las almas de la Tierra una gran Fuente de Sabiduría eterna y la posibilidad de encarnar en sí, con mucha fe, los Dones del Creador. Por eso, los ángeles participan en este momento y de esta transustanciación, para que la vida, toda vida humana, también reciba esta transfiguración de sus células, así como vuestro Señor, Jesús el Cristo, se transfiguró en el Monte Tabor, para revelar al mundo quién era Él en verdad, en esencia y en espíritu.
Ustedes también, compañeros, tienen una esencia verdadera que es atacada por Mi adversario. Por eso, Yo vengo del Cielo para poder apartar de sus vidas, todo lo que los separa de Mi camino, porque al final de todo, lo que Yo deseo profundamente es que se amen los unos a los otros, de la misma forma que Yo los amo a través de Dios. Que así sea.
Hoy sus Ángeles de la Guarda participan de este momento. Alegren sus corazones y sonrían a la vida que Dios les entregó, para que Mis Misericordias puedan seguir siendo derramadas en el mundo entero y de esa forma las guerras terminen, los conflictos cesen y el triunfo de Mi Corazón se concrete en la humanidad. ¡Aleluya, Aleluya!
Yo bendigo estos elementos para demostrarles el testimonio de Mi Amor por la humanidad. Bienaventurados los que participan de este encuentro, porque estarán entregando a Dios Mi dolorosa Pasión por la salvación de este planeta, de sus continentes y océanos, de todo lo que fue creado desde el principio, desde los minerales, vegetales, animales y todo ser viviente que vibra en este universo, como portador de la paz.
Los códigos que Yo derramé en la Última Cena están guardados en la Santa Arca. Dichosos sean los que la contemplan de corazón, porque sentirán en sí la nueva vida.
Mientras Mi Iglesia se muestra al mundo para que la espiritualidad en la humanidad sea restaurada, hoy quiero que ofrezcan a Dios un cántico originado en esta Comunidad, que ha dado muchos frutos. Este cántico revela un misterio, la simplicidad de estar unidos a Dios en la trascendencia de sus seres.
Hoy quisiera que todos los consagrados de las Comunidades-Luz, los Guardianes y Vigilantes, llamados Residentes-Luz, se acerquen a este altar, para cantarme este cántico que será llevado a Dios. También pueden estar aquí los Misioneros.
Enciendan las llamas de amor en sus corazones, porque este momento es único para el mundo y no podré decirles, cuántas veces más se repetirá, porque la Tierra y toda su raza, está en su gran auge de purificación, intentando ser llevada a las puertas de la redención.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Vamos a cantar, a pedido de Nuestro Señor, "Sopro do Espírito".
Quisiera decirle a los Residentes-Luz, que ellos representan para Mí, las semillas de los nuevos patrones para esta humanidad, que estando en su sufrimiento se ha apartado del amor. Hoy, a ustedes, queridos guardianes de Mis Centros de Amor, les doy la bendición, para calmar sus corazones y alegrar sus espíritus por este sagrado reencuentro.
Tengan fe, porque Yo estoy más cerca de lo que parece.
En nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Cantemos con alegría.
Canción: "Sopro do Espírito"
Si algún día pierden la esperanza, recuerden que esta canción los aproxima al Cosmos y al Infinito, a lo profundo de sus esencias, para que se pueda concretar la Sagrada Voluntad de Dios en todas Sus criaturas.
Yo los bendigo por la autoridad Celestial que el Todopoderoso Me concedió como Su Primogénito en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Es una alegría encontrar a aquellos que persisten. Por eso hoy he venido a sacramentarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Es una alegría encontrar a los que adoran a Mi Corazón y que buscan a través de este camino fortalecer su alianza Conmigo, para que se difunda Mi Paz en el mundo.
Hoy estoy con San Rafael y San Gabriel Arcángel. Han venido a dar comienzo a esta ceremonia. Son los portavoces de la Fuente Primordial, los que traen la cura y la redención para la humanidad.
Necesito que con esto comprendan, compañeros, que sus consciencias hoy dieron un paso por la humanidad. Y Dios viene a su encuentro en Su Gloria, con todos Sus ángeles y santos, para proclamar el triunfo de Mi Sagrado Corazón.
Así como estuve a las puertas de Jerusalén hace más de 2000 años atrás, hoy estoy a las puertas de sus corazones, para proclamar ¡aleluya!, glorioso es el Padre que está en los Cielos, benditos son aquellos que vienen al encuentro del Señor para despertar su fe, su amor y su confianza en el Primogénito, Aquel que nació de la poderosa Fuente del Amor.
Hoy entonan los coros, en esta parte de la Tierra, el descenso de Mi Consciencia sacerdotal para que en la otra parte del mundo las tinieblas sucumban, así como fue hace 2000 años atrás.
Crean que esto está sucediendo hoy. No podré evitar que nadie muera, pero sí podré conceder en este tiempo de caos, la Gloria de Mi Reino.
Benditos sean los que vienen al encuentro del Señor y abren sus corazones para ser liberados de las amarras y despertar sus compromisos con Aquél que vendrá en Gloria en Su Retorno, y que será visto entre las nubes encendiendo los Espejos del Amor para que el mal desaparezca del planeta.
Alabados sean los que hoy están aquí, en nombre del Señor, en servicio incondicional y en amor permanente para que el mundo, que está herido, sea curado por sus oraciones y entregas.
Benditos sean los que hoy se consagrarán como Adoradores de Mi Cuerpo Eucarístico, porque serán los primeros y también los últimos que abrirán las puertas para que muchos más ingresen al Sagrado Templo de Mi Corazón.
Hoy los espíritus impuros, que vagan por el mundo, están siendo paralizados.
¡Bendito es el Reino del Señor!
Nadie puede resistirse a Él, porque es muy grande Su Misericordia.
Enciendan ahora las llamas de sus corazones. Enciendan sus espíritus ante la Presencia del Hijo de Dios. Su Sagrado Corazón penetra las entrañas más profundas de sus seres, para que así se establezca la Comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.
Coloquen sus manos en señal de recepción, para que Mis Gracias puedan ser derramadas y sus corazones se liberen de cualquier agonía.
Benditos sean los que lloran ante la Presencia del Señor, porque ellos serán consolados y recibirán de Su Padre Celestial la bendición universal, Su sacratísima Llama de Amor y todo el poder de Su Gracia.
Benditos sean los humildes que vienen a ver al Señor, porque no esperan nada para sí, solo honrar y adorar a la segunda Persona de Dios, a través de Su amadísimo Hijo.
Hoy espiritualmente, compañeros, vengo a lavar sus pies, para que estén purificados, limpios y puros para esta Sagrada Semana. Crean que lo estoy haciendo en este momento, junto con todos los ángeles del Cielo, que también lavan sus pies para revelarle al mundo la santísima Humildad de Dios.
Benditos sean los que vienen al encuentro del Señor. Las puertas del mal sean cerradas, para que descienda el Universo Celestial sobre todas las criaturas que lo invocan y lo claman en la perfecta sinceridad de sus corazones.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
En este momento, el Señor está mostrando a los bienaventurados, a los santos y a los evolucionados, y un gran cielo celeste de Luz está sobre nuestros seres.
Jesús está abriendo de nuevo un Libro y lo está leyendo. Las palabras escritas en ese Libro son de oro y Él las contempla en un profundo silencio. Las hojas que Él va pasando se iluminan, así como se ilumina Su Corazón, como un gran sol. Alrededor de Su Corazón aparecen puntos de Luz, que forman círculos entre sí y rodean a Su Sagrado Corazón. Él me dijo que esos puntos son almas glorificadas, que se encuentran presentes en la Tierra y que han venido en este fin de tiempo, de otros universos y de otras escuelas, a cumplir su compromiso final y a sellar su alianza con el Primogénito.
El Libro desapareció. Ahora, Él está extendiendo Sus Brazos en forma de cruz. Él dice: “Yo Soy el Redentor. Todos los que vienen a Mi Corazón no se perderán, porque Mi Corazón es un refugio para la vida eterna”.
Ahora San Gabriel Arcángel y San Rafael Arcángel tienen cálices entre sus manos. El Sagrado Corazón de Jesús está derramando Sangre sobre ellos. Esa Sangre se vierte sobre los cálices. Son cálices dorados y grandes del Universo Celestial. Los Padres Creadores se arrodillaron para recoger esa Sangre que vierte el Corazón de Jesús.
Y el Señor sigue extendiendo Sus Brazos en señal de cruz, como aquellos que se consagran a la vida, a toda la vida consagrada, como todos los que se consagran a Él.
Por encima de Nuestro Señor está la paloma del Espíritu Santo, como un Ave de Fuego que emana doce rayos a través de sus alas, sobre diferentes puntos de la Tierra.
Jesús está llorando, con Sus Ojos cerrados. Debajo de los cálices de los Arcángeles aparece una imagen del planeta. Y debajo del planeta, cuatro ángeles querubines que sustentan a nuestro mundo.
Postrados:
Santísima Trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
os adoro profundamente
y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo,
Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo
presente en todos los sagrarios de la Tierra,
en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias
con que Él es ofendido.
Y por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón
y del Inmaculado Corazón de María
os pido la conversión de los pobres pecadores.
Amén.
(tres veces)
Lleven Mi Sangre al mundo para que nadie más la derrame y no sean sacrificados los seres de esta Tierra por el falso poder ni por la soberbia humana.
Vengo aquí a darles Mi alegría y también Mi confianza. Y en esa confianza se encuentra Mi dolor, el que muy pocos aceptan por ser un dolor muy grande, que espiritualmente aspiro a compartir con los Míos hasta los últimos días de la Tierra.
Esta es la Sangre que vengo a verter sobre el mundo. Esta es la alianza que entrego a Mis seguidores. Este es el mayor Sacramento de reconciliación con Dios.
Ahora, que están purificados, podrán ingresar al Portal de Mi Paz y de toda Mi Gloria, en donde les revelaré Quién Soy en esencia, por qué ahora estoy retornando al mundo y he escogido esta casa para comenzar a hacerlo, para abrir las puertas al Retorno de Su glorioso Rey.
Cuando oran y cantan de corazón, sin expectativa alguna, sin buscar nada para sí, Mi Corazón, que es humano y divino, es aliviado por todos aquellos que con fervor proclaman su fe en Mi Consciencia. Esto Me trae la esperanza de volver a visitarlos, a ustedes y a sus hermanos, para que el mundo Me escuche y sepa que en verdad estoy aquí, en esta parte del mundo y con esta parte de la humanidad, para poder ingresar en el corazón de los Míos.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Los Arcángeles Gabriel y Rafael se elevaron. Acaban de elevarse al Cielo, llevando los cálices entre Sus manos.
Mi Sangre derramada hoy sobre los cálices es el ofertorio de sus almas para que descienda aún más Mi Divina e Insondable Misericordia, para que descienda la piedad en donde no existe la paz y en donde reina el sufrimiento, en estos tiempos finales.
En este primer día, los invito a ser parte de Mi Obra planetaria. Fueron escogidos para llevar Mi Mensaje al mundo. Ustedes son almas muy diferentes, pero en esencia son iguales, en los grados de amor. De estos grados de amor Yo Me sirvo para que, después de esta Sagrada Semana, definitivamente, Mi Sagrado e Insondable Corazón con todos Sus ángeles ingrese a Asia.
Benditos sean los que creen en la Palabra del Señor, porque en el próximo mundo tendrán sabiduría eterna.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Acaba de llegar San Miguel Arcángel, que está por encima de nuestro Señor. En Su mano derecha lleva una lanza; en Su mano izquierda lleva un escudo de plata y es semejante al ser humano.
Jesús dice:
Él vino a anunciar Su victoria sobre las tinieblas de la Tierra, porque hoy se han salvado en el mundo 130.000 almas que estaban perdidas y que comenzarán su camino de redención, para encontrarme algún día, así como ustedes Me encontraron y Yo los encontré a ustedes, en lo más íntimo de sus corazones.
Alabemos a Dios por Su infinita Misericordia.
Bendigamos este altar, para que cada espacio sea digno de recibir Mi Gracia. Que así sea.
Por último, quiero agradecer a sus corazones y sobre todo a sus almas por seguirme, a pesar de lo que suceda. Porque quien en verdad cree en Mí no perecerá; Yo triunfaré en su vida y más allá de ella.
Unámonos ahora a Adonai, invocando Su Misericordia por un mundo herido.
Canción: “Adonai, Espíritu Santo”.
Recuerden que aquí Yo siempre les dejo, a través de la comunión con Mi Cuerpo y con Mi Sangre, el símbolo de su salvación, de su redención y sobre todo, de su paz.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Él está imponiendo Sus Manos sobre estos elementos y está orando en arameo.
Y ahora llegó el momento, compañeros, de los que formarán parte de esta congregación de amor, que intenta todos los días aprender a vivir en Mi Gracia y en Mi transparencia celestial.
He escogido una canción que todos Me cantan muy bien, la cual aprecio porque Mi Padre la aprecia por la inocencia que las almas pueden encontrar cuando la cantan. Este será el cántico de los Adoradores para que también a través de ellos se proclame el Reino de Dios.
Escucharé con Mis Oídos internos la pronunciación de estas palabras, grabadas en ese cántico, para que así los Adoradores reciban, en este día, Mi bendición, para que muchos otros más, también la reciban en el futuro.
Canción: “Tú eres el Rey”.
Madre María Shimani de Montserrat:
Queríamos compartir con todos, que esta bendición especial que Cristo hizo para estos hermanos, es porque a partir del día de hoy, ellos forman parte de una nueva rama de la Orden Gracia Misericordia, que son los Adoradores, una tarea que tienen todas estas almas, de adorar al Cuerpo Eucarístico de Cristo, y nosotros, como Orden, les damos la bienvenida. Porque sabemos que ustedes van a ser un gran sustento para todos nosotros, no solamente para los consagrados de la Orden, aquellos que se consagran monásticamente, sino para todo el planeta.
Estos hermanos han hecho una tarea durante meses, en los que se fueron confirmando día tras día, como adoradores del Cuerpo Eucarístico de Cristo. Han ido trabajando intensamente y consiguieron algunas metas. Entre ellas, la de adorar internamente a Cristo, y tener una frecuencia permanente en la tarea de adorar al Santísimo. En estos últimos seis meses, ellos se confirmaron ante nuestro Señor y dieron su “sí” para asumir formalmente una tarea dentro de la Orden como “Adoradores del Cuerpo Eucarístico de Cristo”.
Así, todos aquellos que sientan en su corazón, el poder realizar esta tarea y asumir formalmente frente a Dios y frente al mundo, la tarea de adoración, pueden solicitar también hacer su aprendizaje y cuando se sientan preparados, seguros de que van a poder sustentar ese compromiso, nosotros estaremos muy felices de darles la bienvenida en nuestra Orden.
He venido entre las nubes del Cielo a traer la buena nueva.
Dichosos de aquellos que se prepararán para estar los siete días Conmigo, reviviendo Mi Pasión, trayendo para sí los nuevos códigos, los que transformarán sus vidas para siempre.
Los códigos que Yo traeré para este ciclo, no son los mismos que Yo les he traído en tiempos anteriores.
Vendré con los códigos que iluminarán sus células; porque serán las células las que primero se prepararán para lo que ha de venir al mundo.
Vengo con la buena nueva de traerles más esperanza, para que sus espíritus se aquieten y perciban las frecuencias del Cosmos, las que Mis Rayos traerán desde el Universo hacia la Tierra durante los siete días.
Hago silencio entre las palabras, para que escuchen con atención lo que les digo.
Mis Palabras no pueden sonar solamente en sus mentes, deben vibrar en sus corazones para que la profecía se cumpla.
Ustedes son parte de esa profecía, de la profecía de Juan sobre el resurgimiento de Cristo, de su venida gloriosa al mundo.
Por ahora compañeros, puedo mostrarme a ustedes en Divinidad, pues Mi Cuerpo aún es Glorificado y Mi Consciencia total también lo es.
Es hasta que ustedes alcancen nuevas vibraciones, que Yo Me mostraré al mundo en Divinidad. Hasta que no alcancen la trascendencia de las energías terrestres, vendré en Divinidad a hablarles, para después mostrarme en gloria a todos.
Así como Yo ascendí a los Cielos, así Yo regresaré, al sonar las siete trompetas de los ángeles, los que anunciarán los siete nuevos ciclos que vivirá esta humanidad en sus cinco continentes.
Serán las nuevas tribus de Israel, las que serán llamadas por el sonar de las trompetas; por eso lo que hoy viven es una preparación, la antesala a un gran acontecimiento.
Por eso, aprovechen, beban de la Fuente que hoy Yo les traigo para que sus corazones, en el momento más crucial de Tierra, no sean indiferentes ante todo lo que sucederá; pero sí, que asuman todos los acontecimientos humanos y de este planeta, que se desarrollarán en estos nuevos siete ciclos.
La Sagrada Semana será una preparación interior para todos. Un portal se reabrirá, así como en cada Sagrada Semana anterior. Pero este portal será diferente a los anteriores. Ustedes tendrán la chance de poder vivificar Mi Espíritu, de sentir nuevas cosas que antes no sentían, de vivir nuevos aprendizajes que nunca antes vivieron, de dar pasos seguros que nunca antes se animaron a dar.
Estas son todas las posibilidades que hoy les traigo, para aquellos que son dichosos y preparan sus corazones para la Sagrada Semana.
Las revelaciones de estos tiempos son parte del despertar de la consciencia. Nada quedará oculto, todos tendrán la posibilidad de saberlo todo, dentro y fuera de los seres, en la humanidad y en el planeta.
Estamos en el tiempo de la antesala de la venida de Cristo.
Yo Soy aquella Consciencia que está resurgiendo en estos tiempos, y que está escrita en los libros proféticos de los sabios.
Toda la humanidad podrá saber que Yo estoy aquí, y aunque Mi Iglesia se movilice, no teman, porque si su Señor no fue aceptado en el templo de Jerusalén, ¿ustedes creen que serán aceptados?
Yo vengo a construir las bases de Mi Iglesia Espiritual en las almas.
Yo vengo a resucitar lo que está muerto en los seres, vengo a encender en los seres lo que se está apagando.
Todas estas son las ofertas que hoy les traigo. No permitan que la chispa de su amor por Mi se apague. A pesar de lo que suceda, sean valientes.
El Reino de Dios se aproxima.
Yo les traigo Mi Corazón sincero, para que tan simplemente lo puedan sentir.
Hoy llamaré a un grupo de mujeres que Me ha servido en otros tiempos, así como tendré la oportunidad durante la Sagrada Semana de llamar a muchas almas más a Mi encuentro, para que reciban los tesoros que Yo les quiero entregar con tanto Amor; tesoros inmateriales e invisibles, que harán las almas jubilosas, porque podrán estar a través de ese tesoro que Yo les entregaré, en la Sagrada Gloria de Dios, y serán consideradas por el Padre, posibles almas misericordiosas.
Es por eso que necesito, compañeros, que despierten definitivamente a esos dones, porque el mundo y la humanidad lo necesitan.
Cada impulso que Yo les traigo es definitivo, es la oportunidad de dar un gran paso, y de animarse a cruzar los abismos, para poder encontrar el Océano de Mi Misericordia.
Aún espero que puedan entrar a ese Océano para que Yo los pueda transformar, y convertirlos en Mis soldados valientes que no tendrán miedo de proclamar Mi Palabra, de anunciar Mi nuevo evangelio por medio de las instrucciones que Yo les he traído en estos tiempos. Solo son palabras de salvación y de amor.
Es esa luz la que Yo necesito que distribuyan en el mundo. Por eso siempre los enviaré en misión, para que el sufrimiento se alivie y sus corazones despierten al servicio incondicional dentro del Plan de Dios.
Mientras les hablo, les dejo muchas llaves, para que puedan penetrar Mi Mensaje, ser parte de Mi Mensaje, y vivirlo en estos tiempos finales, porque así tan simplemente Me ayudarán a realizar la Obra de Mi Redención.
Vengo a enseñarles a través de Mi Amor, a que puedan resucitar a lo imposible, que puedan traer para sus vidas las misericordias que han perdido.
Este es el manantial que Yo les ofrezco.
Por eso estoy enviando de dos en dos a Mis soldados; porque necesito, compañeros, que repartan y compartan la misericordia que han recibido de Mi Corazón para todos los corazones del mundo que naufragan en sus sufrimientos, que no encuentran la salida, ni tampoco la paz.
Ustedes fueron merecedores de Mi Paz, y ¿qué harán con la paz que Yo les he entregado?
Sean portadores de ese legado, por muchas almas en el mundo que no lo tienen.
Cuando estén a punto de abandonar Mi Obra, recuerden estas palabras, recobren fuerzas internas, y sigan adelante, sin mirar atrás, solo observando el horizonte de amor que Yo les traigo y así, las fuerzas del mal serán derrotadas, porque el propio mal se come a sí mismo al no conocer el poder del Amor de Dios.
Ustedes son chispas de ese amor invencible, crean en eso y nunca perecerán.
Contemplen a Mi alrededor el universo interior. Eso es lo que Yo busco de ustedes todo el tiempo, para poder fundar las bases de Mi Obra en el mundo.
Será a través de su universo interior que Mi Obra se realizará en la humanidad.
No vengo a hacerlos materialistas de Mi Plan, sino seres espiritualizados bajo el Amor de Dios y de Su infinita Misericordia.
Nuevamente vengo a abrir las puertas para los que las tienen cerradas.
Vengo a traerles el bálsamo de Mi Amor, porque será la llama que los confortará para los tiempos de oscuridad en toda la Tierra.
La Sagrada Semana es el refugio para Mis soldados, es el maná que vendrá del Cielo para impulsar a las consciencias a llevar adelante el estandarte de la paz que hoy entrego para cada uno.
A través del Sacramento de la Comunión, se establece la unión de las almas con Dios, el Cielo y la Tierra, como una sola consciencia, a través del ejercicio adorador de los ángeles.
Muéstrenme el pan y el vino, para que se conviertan en Mi Cuerpo y en Mi Sangre, divinos códigos de rehabilitación para las consciencias.
Fray Elías: Cantamos “Cristo Tú el amor”, suavemente
Hoy las consagro, a ellas, a Mis hijas, como Mis primeras auxiliadoras de Mis ceremonias sacramentales.
Como siervas de Mi Misericordia, a través de su donación, construyen los altares para Mi Obra en el mundo.
Quiero que sean las primeras siervas de Mi Misericordia, porque ustedes serán las que testimoniarán que durante este tiempo, Yo estuve entre ustedes, para darles a conocer el poder de Mi Amor y de Mi Gracia.
Siervas Mías, sean consoladoras de Mi Pasión. Prepárense para servirme durante la Sagrada Semana, así como las mujeres Santas Me sirvieron en el Sepulcro y hasta los pies de la Cruz.
Sean como María Magdalena, que con sus lágrimas lavó Mis Pies, y Yo la atraje hacia Mi Misericordia.
Sean semejantes a María Magdalena, sean las nuevas Marías, para esta próxima Sagrada Semana.
Quiero que estén alrededor de su Rey, contemplando el amor que Yo tengo por ustedes, por cada pequeño paso que han dado en esta manifestación de la ceremonia de Mi Corazón.
Consagro así estos elementos, que entre sus manos serán señales para una nueva vida.
Hoy ante ustedes, siervas Mías, están siendo testigos del último legado que entrego para la humanidad.
De sus labios deben salir divinas palabras de alabanza y oración; de sus corazones debe irradiarse el amor consolador para su Doloroso Rey, que sufre la indiferencia del mundo en su más silenciosa agonía.
Las consagro como auxiliadoras de Mi Divina Misericordia; como las primeras mujeres, de su Glorioso Rey, que darán ejemplo para todas las demás que serán llamadas internamente por la concreción de la ceremonia divina en cada nuevo altar.
Hoy Dios les trae este mérito, para que sean repartidos muchos méritos más, en las nuevas santas mujeres que Yo llamaré por su nombre.
En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Quiero escuchar de sus labios, el cántico “Corazón Sincero”, para que sean semejantes a Mí, en cada nuevo detalle.
Les agradezco por servirme, que la paz sea en ustedes. Amén.
Hoy vengo para estar cerca de aquellos que han sido constantes Conmigo, dentro de Mi Plan de Amor y de Redención por la humanidad.
Hoy vengo para estar con los Míos, con los que más prefiero para Mi Plan, pues aquí debe alzarse la Nueva Iglesia, para que nuevas almas se congreguen, bajo el espíritu de la fe y del amor.
Yo Soy su Santo Corazón de Amor, Aquel que ha venido a dar todo por todos en esta hora crucial del planeta. Por eso a mi alrededor traigo al Universo, para que puedan contemplarlo en su interior, en lo que Yo llamo de “Cristo interno”.
Hoy vengo a pedirles, compañeros, que dejen emerger su Cristo interior en este momento; la Llama crística del amor, aquella que fue depositada por Dios desde sus orígenes. Nada más importa en este momento. Que este Cristo interior pueda aparecer y sea el que gobierne sus vidas, para conducirlos por el camino de la evolución y de la paz.
A través de la oración misericordiosa que hoy han realizado, Mi Sagrado Corazón ha estado más cerca de ustedes, más de lo que imaginan. Eso significa para Dios, en Su Propósito, que en los planos internos se está dibujando el Reino de Dios en aquellas criaturas que se han autoconvocado para vivirlo, por muchas, muchas más.
Coloquen sus manos en señal de recepción, para que hoy pueda sacramentarlos a todos, sabiendo que esta bendición es la máxima que Yo puedo entregar a Mis discípulos, después de todos los Sacramentos que he instituido en el mundo. Porque ante la presencia de su Rey, todo es posible.
Quiero que los consagrados se postren en reverencia, para pedir por la humanidad ingrata, por todos sus hermanos que aún no saben encontrar la redención; para que el gran portal de la Misericordia se abra para cada uno de ellos.
Hoy vengo con un símbolo importantísimo para el mundo: con el Santo Grial, aquel que recorrió muchos espacios de esta humanidad después de Mi Resurrección.
Fue vuestro Maestro del Amor el que convocó a Sus elegidos; más de setenta y dos, para llevar adelante esta misión, hasta que el Santo Grial llegara a uno de los rincones más olvidados del mundo, en donde Mi adversario nunca lo encontraría; en donde las almas, al final de los tiempos, podrían beber de esa majestuosa energía, que es Mi Sangre glorificada y divinizada.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
El Maestro en este momento está colocando el Santo Grial en levitación.
Fueron siete los escogidos para esta misión, que hoy están entre ustedes y llevan estampados en sus espíritus esa experiencia. Ellos los representaron a todos ustedes, para que en los tiempos de hoy, esta coyuntura pudiera darse, en este mismo instante, en esta misma hora y bajo la congruencia de muchas estrellas y planetas.
Es así que hoy también les muestro la vida universal en esta sagrada herramienta del Santo Grial, con la cual he pedido a todos los hombres, en los confines de la Tierra, que imitaran Mi última Cena.
En este sagrado instrumento de Luz se guarda el preciosísimo código transfigurador que es capaz de liberar la condición humana para siempre.
Quiero que ustedes comprendan este misterio, compañeros, que Mi Sagrado Corazón hoy hace levitar sobre sus consciencias.
En este Sagrado Cáliz se encuentra depositada la máxima expresión del Amor de Jesús, el hombre, y del Cristo vivo, como espíritu y divinidad.
Hoy los invito internamente a beber de esta sagrada Alianza, cada uno en su oportunidad, en su despertar y en su profunda adhesión.
Este es el Cáliz de la Reparación. Dichosos los que beben de él sin cansancio, porque nunca dejarán de ser renovados por Mis códigos crísticos de Amor.
Este es el Cáliz que ahora se encuentra en el norte del planeta, vibrando en luz por las almas y por todas las consciencias creadas a imagen y semejanza de Dios.
Este es el Cáliz de la Renovación y es depositado en las manos de los simples, en los corazones puros.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Ahora Jesús está mostrando cientos de ángeles que tienen cálices en sus manos, como si se hubieran multiplicado por mil. Sobre todo este escenario, aparecen esos ángeles, glorificando al Hijo de Dios.
Los ángeles están repitiendo una frase: "Aleluya, aleluya, Él está vivo en los redimidos".
Es así como Yo vengo también a partir el pan de la fraternidad, para que coman de él, en perfecta comunión, Mi Cuerpo glorificado y divino.
Ustedes han abierto las puertas para que esto suceda. Es la puerta de sus corazones la que todo lo permite, todo lo concede y todo lo renueva, hasta el fin de los días.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Ahora Jesús está con un libro abierto entre Sus Manos,un libro abierto. Y ha dejado el pan también en levitación, al lado del Cáliz.
Él está sobre un altar celestial, rodeado de luz blanca y celeste, rodeado por todos los ángeles. Él dijo que esos ángeles son nuestros ángeles de la Guarda, que lo están honrando, que lo están alabando.
Los ángeles están diciendo: "Santo es el Nombre del Señor, para siempre. Dichosos los que viven en Él, porque nunca perderán la esperanza, hasta que Él venga en Su Gloria. Todos los seres de la Tierra sean dignos de escuchar las trompetas del Cielo; aquellas que anunciaron la venida del glorioso Rey para todo el Universo".
Los ángeles piden que los corazones se abran ante tan majestuosa Presencia.: "Adonai está aquí y Yahvé ora por ustedes, ¡Aleluya, aleluya!"
Ahora pueden dejar de postrarse, pero sigan en la misma sintonía Conmigo, pues Mi Palabra no ha terminado. Dichosos serán los que la escuchan con los oídos del corazón, en donde se siembra la Obra y se realiza en el mundo por medio de todas las almas.
Quiero que, en paz, enciendan una vela. Traigan aquí las velas de la procesión para que Yo las bendiga para cada uno de sus hermanos. Y cada uno la encenderá en este momento, para que la Gloria de Dios y Su Reino desciendan a la Tierra.
Mientras espero, alabaremos el Nombre de Dios, a través del siguiente canto: “Desciende el Supremo Amor.”
Adonai, concede a Tus hijos la Luz del mundo, la luz del mundo que fue creada por Ti en el principio y desde lo profundo de Tu esencia. Tú,todo lo manifestaste.
Adonai, que esa Luz nunca se apague en tus hijos. Que siempre la sepan encontrar en su interior, para que ellos puedan vivir en Tu Gracia y en la plenitud eterna de Tu Amor.
Adonai, recibe la ofrenda de Tus hijos que nace de lo más íntimo de cada ser.
Recibe el amor de Tus criaturas para que el Plan en la Tierra sea renovado y todos cumplan con Tu Voluntad, hasta que Tú, Padre amado, indiques la hora de Mi Retorno, en donde Yo viviré entre Tus hijos para siempre; para seguir alabándote, exaltándote y adorándote, como todo el Universo Te adora.
Que esta Luz se multiplique en las almas de toda la Tierra.
Que cada alma pueda reconocer Tu camino para que nunca se sienta perdida en las manos del mal.
Te pido, Padre Santo, que separes a Mis discípulos de la perdición.
Que cada alma encuentre el auxilio en Mi Corazón, que por todos los tiempos se dona para que las consciencias no se sientan solas en el momento de su redención.
Deposita sobre las manos de Tus hijos, que hoy Te claman, los prodigios máximos de Tu Obra.
Que cada alma, con esta Gracia, se purifique, para que finalmente alcance Tu Paz y la alianza final con Tu Divino Espíritu.
Consagra cada corazón, así como cada corazón se ofrenda en este altar celestial que hoy muestro para los Míos.
Que sus ángeles de la Guarda guíen sus pasos definitivamente para que la humanidad, como raza, sea liberada de la indiferencia planetaria y reine el amor, reine la Misericordia; para que reine la paz en cada interior.
Padre, hoy Soy Tu Sacerdote. Ofrezco Mi Corazón por Tus hijos, porque sé que muchos más pueden confiar en Mí. Y aunque no tengan la Gracia de verme, tienen la Gracia de poder sentirme en su interior.
Que todos los seres del mundo, como los hijos que hoy están aquí, a Tus pies, amen la Voluntad divina y confíen en todo lo que les he mostrado, porque en lo oculto del espíritu, se revelará el propósito para esta humanidad. Que así sea.
Usarán estas velas que he consagrado hasta que se terminen y orarán con ellas todos los días, por la intención de un semejante o por algún Reino de la Naturaleza, que también sufre la esclavitud de la humanidad. Así aprenderán a amar todo lo que Dios ha creado desde el principio de este Cosmos, en donde surgió el Propósito Mayor para que todas las almas lo vivieran hasta el fin de sus días.
Recibo en Mi altar sus plegarias de estos dos días. Póstrense ante el Señor y descansen en Mis Brazos.
Confíen en que todo saldrá bien. No tengan miedo de ser probados, porque si Yo viví la prueba por ustedes, Yo vengo a enseñarles cómo poder vencerla a través del amor.
Hoy los dignifico ante el Padre.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Él está levantando Su Mano derecha, y colocando Su Mano izquierda sobre el Corazón.
Los dignifico ante la Fuente Primordial para que retornen a Ella y así se cumpla el Proyecto Universal. Que así sea.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Los ángeles también se han postrado ante el Redentor. En Sus manos están las Llagas, casi cicatrizadas, pero se ve la carne de Sus Manos. De las Llagas sale luz. Su Corazón también se ilumina, como toda Su aura, más brillante que un sol.
Esta luz que hoy les muestro, es el Amor que Yo tengo por cada uno de ustedes, más allá de sus errores, de sus imperfecciones.
Yo fui quien dio la vida por ustedes. Seguiré dando Mi Vida hasta los últimos días, hasta que finalmente Yo sea en ustedes y ustedes en Mí.
Mientras consagro los elementos, hoy los bendeciré a cada uno de ustedes, como también a aquellos que los recibirán.
Quiero que Me canten una canción, que es universalmente ecuménica, en donde las almas pueden sentirse exaltadas en un profundo gozo, con sus ángeles de la Guarda.
Hoy vengo a decirles compañeros, que son más que dos y que a través de este Sacramento, no solo se cumple Mi Profecía; también son regenerados con la Fuente de Amor que se expresa a través de este Sacramento..
Nunca se cansen de alabar a Dios, así como lo hacen en este momento. Ustedes no imaginan cuántas penas se borran en sus corazones, cuántos sufrimientos son liberados cuando sus corazones se abren para reconocer el amor que palpita en todo el Universo. Sean dichosos por este amor y así vivirán la paz para siempre.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Mientras Me elevo, sigan cantando.
Que la paz esté en este lugar y todo lo que no pertenece a Mi Padre se desvanezca. Que así sea.
Del Universo he venido a traerles Mi Mensaje, pues es hora de que las esencias despierten.
Por eso hoy manifiesto para todos Mi Sagrado Corazón, el Corazón humano de Cristo; aquel que recibió la lanza para derramar la Misericordia de Dios, en todos los confines de la Tierra y para destituir al enemigo y a su reinado de superficie.
Y aunque sus fuerzas se muevan en esta esfera planetaria, Mi Corazón siempre triunfará, y ustedes lo harán triunfador cuando adoren Mi Espíritu y abran la consciencia a Mi Llamado.
Pongan atención a lo que Yo les estoy diciendo, porque no solo son palabras, ni tampoco decretos, también son energías retransmitidas por la Fuente Divina a través del Verbo del Hijo de Dios.
Vengo así a separar a Mis rebaños del mal, para que todos entren al establo de Mi Corazón, porque allí siempre existirá la salida que Mi Mano poderosa les indicará, hasta el Reino del Padre.
Lo que coloniza a la humanidad no es evolutivo. Por eso vengo en este tiempo a desmitificar todo, porque el corazón de cada uno de ustedes, como el de cada uno de sus hermanos, debe estar en el lugar correcto, según su libertad y su elección.
Ayer les dije, compañeros, que en este tiempo todo está permitido, no solo en la Tierra sino también en el Cosmos. Estamos en el ápice de un gran Armagedón.
Mientras las puertas de la Luz se abren para poder vencer, Mi enemigo también vence en los perdedores.
Yo vengo por esos que se pierden, porque sé que pueden ser en Mí y Yo en ellos, hasta que algún día alcancen el espíritu incondicional.
Ustedes, los presentes, que han seguido a través de los tiempos tantas maratones, ya tienen la llave para abrir la puerta al espíritu incondicional que está dentro de cada uno de ustedes, porque será ese espíritu el que, incondicionalmente, hará concretar Mi Proyecto en la humanidad.
He alcanzado nuevos códigos genéticos, que esperan ser depositados en las consciencias de la superficie.
La Pasión que Yo viví lo permitió. Por eso, no solo fue una Pasión, una transmutación del sufrimiento y del pecado del mundo.
Dios creó esas condiciones en aquel tiempo para que la humanidad aprendiera sobre el amor y cómo, a través del amor, alcanzar la consciencia crística.
Ustedes son portadores de una esencia primordial que proviene de grandes estanques del Universo, en donde los Padres Creadores, más allá de su séptima dimensión de consciencia, trabajan para recrear esta Creación.
Hoy los invito a recordar su origen, porque solamente en su origen alcanzarán la Redención. Todo lo que acontezca a su alrededor será superfluo, no tendrá importancia ante la necesidad de que venza el Proyecto del Cristo.
Despierten esos códigos en ustedes, no solo a través de la oración o de la adoración. Eleven sus consciencias hacia lo Divino y serán portadores de nuevos dones que esperan despertar en ustedes como nuevos talentos; aquellos talentos de los que una vez Yo hablé en las parábolas.
Es este, Mi Corazón, el que se donó por ustedes en aquel tiempo,el que en este mismo tiempo y en esta misma Era no solo prepara Su Retorno a la humanidad, sino también el retorno dentro de ustedes, más allá del alma y del espíritu; más allá de la esencia.
Si ustedes, compañeros, se animan a comulgar con esos códigos divinos por medio de los ejercicios en la vida espiritual, estarán en el camino correcto para poder encontrarme y reencontrarme todas las veces que sea necesario.
Por eso vengo a despertar su consciente derecho; ese que es el gran velo para sus consciencias, el que el Maestro del Amor viene a retirar con Sus propias Manos para que despierten a la verdadera realidad de estos tiempos.
Abandonen la vida superficial y encamínense a la vida del espíritu, porque serán sus espíritus los que no perecerán y no dejarán perecer el cuerpo bajo las energías terrestres, pero sí estarán firmes para ser portadores de los nuevos códigos que hoy les traigo, de donde toda la vida, la vida del Infinito ha surgido.
Desde la Fuente, desde Abba, Yo traigo para todos lo que a muchos les falta.
Crean que es posible esa transformación interior, porque así las nuevas puertas se abrirán para que recorran los recintos internos, en donde sus cuerpos estarán vivos, plenos en el Amor de Dios y en Su Gracia, guiados por hermanos de otrora, que solo esperan que ustedes extiendan sus manos hacia ellos, para que ellos los eleven hacia la Consciencia del Amor Universal.
Quiero que escuchen más de una vez este mensaje que hoy les traigo, porque solamente Mi Misericordia permite en esta hora una gran Gracia desconocida por todos, y que es concedida por Mi Amor ante tantos pecados en el mundo, tantas indiferencias y omisiones.
Así Yo les muestro que Mi Ser no es solo Jesús, o un Corazón que solamente pueden amar.
Mi Consciencia se ha expandido por ustedes, desde la Ascensión.
Muchos dicen que Yo fui al Cielo, pero siempre estuve entre ustedes manifestando el poder de Mi Amor y los milagros de la vida.
Si creen que Yo Me encuentro en un Cuerpo a través del pan; si también creen que Mi Sangre Divina se encuentra a través del vino, después de ser consagrados, ¿por qué temen a la trascendencia interior?
Yo les doy la base para que vivan los impulsos y siempre se renueven bajo el espíritu de la fe.
En el Universo hay moradas que los esperan a todos, hay espacios en donde sus almas pueden ser felices, porque ha sido la Voluntad de Mi Padre crear todas esas expresiones de Amor en el Universo.
Por eso intento, compañeros, que sus consciencias se eleven y salgan de la inercia de estos tiempos. La inercia los llevará solamente a sufrir. Sean valientes, amigos Míos, y únanse de corazón a Mi Gran Portal.
Los arcángeles les muestran el camino a aquellos que aspiran a vivir su transformación.
Todos los Santos Padres Creadores esperan que gran parte de la humanidad despierte de su sueño profundo, para que este Proyecto en la Tierra, así como tantos otros en el Universo, alcancen el tiempo real, el eterno presente en donde no hay dolor, ni tampoco sufrimiento; lo que ustedes llaman “eternidad”.
Entonces, compañeros, piensen por un momento: ¿por qué hoy vuestro Maestro del Amor les entrega tantas llaves?
Aún espero que suban a las montañas de este mundo para poder encontrarme. ¿Acaso Dios las creó por Su deseo personal? Son el símbolo, para ustedes, de su elevación, de la constante persistencia y de la profunda fe, de siempre poder alcanzar la meta que sus espíritus vinieron a cumplir en esta sagrada misión.
Es así que hoy les traigo el Cosmos, para que no solo sea contemplado en el Universo Material, sino también en la esencia del Universo Espiritual.
Las Leyes actúan en este momento, de forma inexplicable y misericordiosa, para que las almas se eleven y reencuentren el camino que perdieron hacia la Gran Luz.
Dios expresó en estos Centros Marianos muchos atributos.
Esos atributos fueron la base para este gran despertar.
¿Recuerdan cuando los invocaban, cuando los pronunciaban de corazón?
¿Acaso, compañeros, alguna vez pensaron que a través del canto de los atributos, estaban uniéndose a nuevas leyes?
Eso siempre sucedió aquí, en este Centro Mariano, en esta comunidad, que es la madre de muchas otras en el plano del espíritu.
Es por eso que Dios envió a sus Mensajeros aquí y no a otro lugar en el mundo.
Estoy mostrando para todos, en esencia, cuál es la verdadera Iglesia, la que Yo enseñé hace dos mil años atrás, la bendita Iglesia Celestial, que está repartida en todas las criaturas de la Tierra, a través de su esencia interior.
Esa es la Iglesia que Yo necesito reconstruir; pero sé que aún la raza necesita de algo formal para comprenderlo.
Por eso traigo tantos símbolos y señales a través de los tiempos,por medio de tantas Apariciones de los Mensajeros Divinos, para que cada ser, en su escuela, viva su evolución según el grado de su aprendizaje y despertar.
Hoy quiero entregarles a través de estas palabras, la verdadera enseñanza que existe en el Universo.
No están aquí en el mundo solamente para sufrir o perecer.
Sean más inteligentes que Mi adversario y salgan de ese punto de ser víctimas.
Reactiven el Rayo de su Inteligencia interior para que surja el Rayo del Amor-Sabiduría y tengan sed de descubrir, más allá de ustedes, el Universo; el Universo que existe dentro de ustedes, que es sabio y rico, bondadoso y muy prodigioso, así como el Universo que existe en este Universo Material.
¿Están preparados, compañeros, para que durante la Sagrada Semana conozcan Mi verdadera Faz? ¡Respondan!
Los presentes dicen “sí”.
Fray Elías del Sagrado Corazón:
Dice que no sabemos lo que estamos diciendo.
Yo no solo soy un pescador de almas, sino un llamador de esencias, de esencias que vinieron a cumplir un Proyecto y llevar adelante una gran misión en el fin de estos tiempos y después de tantas, pero tantas experiencias.
Cuando les digo que sean más inteligentes que Mi adversario los invito a salir del punto del sufrimiento, para que ingresen en el Universo de la Gran Consciencia, en donde todo se puede elevar y liberar más allá de la materia y también del espíritu.
Me han pedido un tiempo para revelarles estas cosas.
Mi Padre todo lo sabe, todo lo ve, al punto de saber hasta dónde se expanden sus corazones con este conocimiento.
Yo Soy ese glorificado Rey que viene a mostrarse al mundo, para que a través de Mi Corazón todos conozcan su Universo Interior y todo lo que existe en este Cosmos.
Ustedes son estrellas que descendieron a la Tierra, que fueron deportadas a este mundo para vivir un Proyecto, pero no como ustedes piensan.
Toda la Creación está contenida en el Amor de Dios y todo lo que existe dentro de esa Creación es bendito, aunque cualquier consciencia, en este Universo o en otro, esté en su mayor aflicción o en su gran prueba, para luchar contra las fuerzas del caos, venciendo en el amor y en la verdad.
La dualidad está en esta humanidad. Esa es la causa, compañeros, de que ustedes tengan libre albedrío y esa ley defina su destino para siempre.
Por eso, antes de tomar una decisión, mediten. Invoquen la poderosa sabiduría de Mi Corazón, para que después no sufran innecesariamente.
Sean adultos en la vida espiritual y serán receptáculos de lo nuevo.
Por hoy ya he dicho mucho.
Aspiren a prolongar este conocimiento en estos días.
Sigan orando de corazón y con fervor, para que no solo sus consciencias sean trabajadas, sino también la consciencia de la humanidad, que es una sola y que no puede perder esta última Gracia.
Mientras, consagraré estos elementos, para que las almas se vivifiquen y encuentren nuevamente el amor.
Quiero que canten a Mi Corazón.
Imploren por Mi ayuda, porque el Rey está con Su Reinado en ustedes y espera que este Reinado se realice en el fin de estos tiempos.
Aquí está la Gloria de toda la Creación.
Dichosos son aquellos que participan de este Sacramento, porque no solo alimentan su espíritu y su consciencia con la energía divina del Amor, sino que también la materia resplandece cuando la Santa Comunión ingresa en sus bocas y comulgan del Amor Universal.
Alégrense y crean que esto es verdad, porque si Yo estoy aquí, compañeros, es porque Dios Me ha enviado para que durante un tiempo, que fue marcado por Él, Yo esté entre ustedes expresando Mi Divina Misericordia y Mi Gloria.
Bendigo estos elementos bajo la autoridad celestial de Dios, de todos los ángeles y arcángeles, de toda alma de buena voluntad que habita este planeta, para que triunfen el amor, la misericordia, la compasión y la paz, en todas las consciencias del mundo. Que así sea.
Haremos juntos, compañeros, respondiendo a Mi pedido, la Santa Cruz, la gloriosa señal de vuestro Redentor.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. (x3)
Gloria a Dios en las alturas y Paz en la Tierra a todos los seres de buena voluntad.
Les agradezco.
Cántenme como si Me hubieran encontrado por primera vez.
Hoy Mi Sagrado Corazón está entre ustedes para iniciar un nuevo camino de renovación que los llevará hasta Mi Sagrada Semana, en donde nos reencontraremos, todos los días, para recordar el valor de Mi Pasión, y así, revivir los códigos que le han dado a esta humanidad la posibilidad de despertar Nuevos Cristos.
Aún deseo que ese Proyecto se cumpla en esta humanidad, que las puertas a Mi Divina Misericordia se sigan abriendo para que millones de almas beban de Mi Fuente de Amor y de Verdad.
He venido aquí para reencontrarlos en la fe y en la certeza de que ustedes aman Mi Corazón Misericordioso, presente en todos los Sagrarios de la Tierra y en todos los Santísimos del mundo.
Dichosos de aquellos que beben de esos códigos para fortalecer sus almas en estos tiempos.
Dichosos de aquellos que persisten trabajando todos los días con Mi Divina Misericordia, hasta que, finalmente, se alcance Mi gran aspiración de retornar al mundo en Cuerpo, Alma y Divinidad, para hacer resplandecer todo lo que existe en él y más allá de él.
Hoy vengo con la mansedumbre de Mi Corazón para que lo imiten. Porque será en la mansedumbre de sus corazones que podrán vivir la purificación y no temerán las pruebas que llegarán, porque aspirarán a encontrarlas para demostrarle al Padre Eterno que ustedes podrán superarme en el amor.
Quiero encontrar en sus caminos, compañeros, la posibilidad de poder estar en ustedes y, por medio de sus esencias, traer los códigos de la Gracia que necesita el mundo.
Por eso, a través de la adoración, de la contemplación a Mi Santa Faz, ustedes serán merecedores, compañeros, de recibir poco a poco todos los códigos del Universo; aquellas sublimes energías que harán de cada uno de ustedes plenos servidores de Dios en estos tiempos.
Por eso, hoy también Me encuentro aquí para descubrir esas virtudes en sus corazones.
Quisiera que pudieran penetrar el misterio de que, a través de la adoración al Hijo de Dios y de la contemplación de Su Santa Faz, ustedes pueden cruzar esos portales que Yo he instituído en esta humanidad, a lo largo de los tiempos, para que las almas se pudieran saciar de Mi Amor misericordioso y con Mi absoluta Paz.
Serán estas bases que Yo les ofrezco, simplemente, las que podrán hacer de esta humanidad una raza sagrada en el futuro.
Hoy vengo también aquí con Mi Corazón agonizante al ver, aún, la indiferencia de la humanidad.
Quiero que suplan esta necesidad de amor, de esta sed de amor que Yo tengo de cada uno de ustedes.
Así, Yo podré seguir viniendo al mundo para traerles la paz, la confianza, la esperanza, la liberación y la renovación de las consciencias.
A partir de este día, compañeros, comienza un nuevo camino para ustedes, que es iluminado por Mi Sagrado Corazón, para que en la próxima Sagrada Semana, ustedes estén más firmes en sus decisiones y elecciones.
Porque, de tiempo en tiempo, Mi Corazón viene a pedirles algo, que cada uno de ustedes ya sabe lo que es; porque en algún momento lo ha podido descubrir en su oración, o por medio de la adoración en el Santísimo del Altar.
No tengan miedo de saber lo que deben darme en este tiempo.
Tengo grandes tesoros para todos; muchos, desconocidos por todos, que se guardan en Mi Sagrado Corazón, en el Reino de los Cielos, en donde reinan la verdad y la unidad.
Quisiera que salieran de aquí, compañeros, con una reflexión profunda en el corazón, de que están invitados a dar nuevos pasos para concretar, en esta raza, la tan esperada trascendencia de los tiempos, que hará posible el rescate de esta humanidad y de todos sus Reinos menores.
Quisiera que caminaran a Mi lado, en confianza, así como caminan al lado de Mi Madre en la oración.
Estamos en un tiempo en donde todo está permitido, en donde la Gracia es posible y en donde la Justicia Divina también es posible.
Los invito a vivir en las estrategias del Plan, para que puedan estar en el camino correcto y en el momento correcto para dar el paso correcto, para así no retroceder, sino avanzar por medio del amor, de la devoción y de la fe, que pueden emerger de sus corazones.
Es por eso que Yo les ofrezco la Comunión Conmigo, todos los días, no sólo a través de la Eucaristía, sino también a través de la contemplación de Mi Santa Faz y de la adoración a Mi Preciosísimo Cuerpo Eucarístico.
Allí están las respuestas para sus vidas; está la claridad para sus confusiones; está la paz para su desasosiego.
Allí se encuentra la sabiduría para sus espíritus, y el Amor Eterno los puede impregnar profundamente, más allá de sus esencias.
Así podrán comprender, compañeros, cuán grande es el misterio del Amor infinito que Yo tengo por cada uno de ustedes, con el fin de que se establezca la Nueva Humanidad.
Vengan a Mi encuentro descalzos espiritualmente, dejando a Mis Pies todo lo que los acongoja, todo lo que los separa de Mí, que los hace frágiles en el camino del espíritu y de la materia.
Confíen en que todo es posible realizar a través de Mi Corazón, pues Yo deseo lo mejor para cada uno de ustedes, hasta que vea cumplirse la Ley de Dios en cada una de las criaturas.
Hoy vengo a traer, a la humanidad y para todos lo que no Me escuchan, el Don del temor de Dios.
El temor de estar lejos de Él, sobre todo de Su Amor Infinito. El temor de apartarse de Su Camino, porque el camino que el Padre les ofrece es un camino victorioso, lleno de Su Misericordia y de Su Gracia, para que también lo puedan vivir eternamente en el Cielo.
Este Don aún no es comprendido por la humanidad, porque ella es indiferente a ese Don.
Ustedes que están aquí, queridos compañeros, que saben lo que es el Don del temor de Dios, ayuden a Mis siervos que están perdidos a que reencuentren el sentido de sus vidas.
Por eso, ofrézcanme en esta Maratón todo lo mejor que ustedes Me pueden dar, que Yo llamo pequeños sacrificios, que son considerados por Dios como grandes metas en las almas valientes.
Esta Maratón debe ser dedicada, compañeros, a todos los que están lejos de Dios. A todas las esencias que pierden la oportunidad de formar parte de la nueva raza.
Hoy Me atrevo a decirles, compañeros, que imaginen lo que significaría que todas esas esencias perdidas en la superficialidad del mundo tomen consciencia, antes de su muerte, de toda la Gracia y el amor que perdieron durante mucho tiempo. ¿A dónde irán a parar esas consciencias?
Sólo la intercesión de sus oraciones hará que el amor venza, que la Ley de Mi Divina Misericordia se cumpla en cada una de ellas.
Porque tengo Misericordia por todos, sólo que la mayoría aún no se anima a que Mi Divina Misericordia penetre en lo profundo de sus seres.
Mientras esa Fuente de Salvación está abierta en la humanidad, también los invito a ser misericordiosos con sus semejantes, y a ofrecer actos de reparación por todos los que no lo hacen y, principalmente, se olvidan de lo que es amar de verdad.
Hoy vengo como el Sacerdote Mayor, como el Santo Corazón del Hijo de Dios, para invitarlos a seguir adelante en la fe, en la persistencia, en la valentía y en la alegría de saber que encontrarán el camino hacia Mi Corazón.
Que todos sus problemas, pruebas y desafíos estén fuera de esta Maratón, para que la acción de Mi Divina Misericordia se cumpla en ustedes, y salgan de aquí siendo otros como nunca lo hubieran creído antes, no reconociéndose a ustedes mismos.
Si confían en lo que les digo y ofrecen reparación a Dios, Mi Misericordia no solo estará con ustedes, en estos días, para concederles la expiación universal, sino también estará con aquellas esencias perdidas, que en esta vida aún no encontraron el Amor de Dios.
Para que esta obra se expanda en el mundo, deben dar nuevos pasos.
Hoy, Yo les muestro la escalera hacia el Universo para que puedan subir hacia nuevos destinos, en donde los aguarda la Voluntad de Dios renovada, que quiere hacerse carne y espíritu en sus consciencias.
Hoy vengo como ese Sacerdote Mayor que todo lo ofrece para la salvación de las almas, para que ellas siempre encuentren el sentido de sus vidas y estén apartadas de la ilusión y del error. Porque Mi único objetivo, compañeros, es que sean felices para siempre.
Hoy Me han ofrecido un altar sacerdotal, pues las flores inspiran el despertar de Mi Gracia. La simplicidad resuena en el Universo como una nueva nota musical que es emitida por las almas que Me adoran y Me aman.
Aquí está el testimonio eterno de su salvación: la Esencia Divina, haciéndose Cuerpo y Sangre, vino a liberar al mundo de todos sus pecados para que reinaran la paz, la Misericordia y el bien. Sean partícipes de esta cena renovadora.
Dichosos de aquellos que hoy están aquí presentes, que creen en Mis Palabras, porque no solo beberán de esta Fuente de Amor, a través del Cuerpo y de la Sangre de Su Señor, sino también serán bendecidos, durante estos días, por Mis grandes impulsos de Amor para que, finalmente, nazca la verdadera esencia en cada ser que hoy está aquí presente.
Recuerden Mi Última Cena, y hoy, cuando comulguen, revívanla, sientan cómo Mis Manos les entregan Mi Preciosísimo Cuerpo para que ustedes se alimenten de Mi Espíritu.
Así también, como Mis Manos les entregan el Cáliz para que beban de la Fuente del Amor y salgan renovados para siempre.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
En alegría reúno a estos jóvenes en representación de muchos más en el mundo, en donde Mi Llama Cristica se enciende para llamar a los autoconvocados, para que en esta hora crucial los soldados se agrupen y formen las primeras filas, declarando así para toda la humanidad Mi Retorno al mundo.
Quiero que sustenten la antorcha, el Fuego Sublime de Mi Sagrado Corazón.
Quiero que lleven Mi estandarte junto a las legiones de los ángeles y de los arcángeles.
Es así, queridos jóvenes, que Yo los bautizo con Mi Espíritu, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Mi Corazón se glorifica, porque sus vidas glorifican Mi Nombre, el Nombre Santo que le ha dado Dios al Hijo de toda la Creación, y Aquel que proviene de la Fuente sublime, desde donde brotan todas las Gracias y Misericordias para todos los seres de la Tierra, especialmente para Mis discípulos que hoy inician esta caminata hacia la transformación de sus vidas y consciencias, por todos los jóvenes que hieren Mi Sagrado Corazón, que está lleno de Misericordia por todos los jóvenes que deben resucitar sus espíritus por medio de la unión interna con Mi Obra Redentora para estos tiempos.
Es así que hoy decreto y declaro: en la juventud está el nuevo futuro, la aproximación de la Nueva Jerusalén, de la Tierra prometida, de la gran Consciencia espiritual y cósmica, que hará, después de la purificación de la Tierra, surgir a los espíritus que formarán la Nueva Humanidad, que volverán a sembrar la Tierra con los códigos de Mi Sangre y de Mi Agua alcanzados durante la Pasión, la Crucifixión y la Muerte.
Es así que hoy los consagro. Consagro sus vidas a la Gloria de Mi Sagrado Corazón. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Con la señal redentora de la Cruz, se extirpan los errores cometidos, y las puertas se abren para que las consciencias se eleven y encuentren en los caminos internos Mi Presencia Celestial, y escuchen en sus almas el llamado del Redentor, que los llama a formar parte de la gran celebración de esta Cena, la gran y última Cena, que anunciará la venida del Rey del Universo a toda la humanidad.
Los Coros Celestiales ya tocan las trompetas, y los espíritus que han venido de diferentes partes del Cosmos, se congregan en los cinco continentes para despertar en su interior el gran Sol que existe y que alumbra todos los tiempos, por el impulso de Mi Esencia Cristica de la renovación, de la transfiguración y la transubstanciación de todos los códigos, y a partir de hoy en ustedes, queridos jóvenes, se iluminan por Mi Presencia.
Yo los inicio en una nueva etapa colmada por el mayor Amor del Universo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
No retrocedan jamás a lo que Yo les he pedido. Mas abran sus ojos para sentir en este lugar, en lo profundo de sus corazones, Mi Consciencia Divina.
Vengo así a abrir un nuevo ciclo en este Centro de Amor, cerrando las puertas a los ciclos que ya pasaron y preparando en sus consciencias nuevos patrones de vida que serán muy necesarios para la vida planetaria, para toda esta raza que aún duerme.
Hoy dedico este Sagrado Llamado a toda la juventud del planeta que aún no se ha animado a cruzar el umbral de Mi Sagrado Corazón, para ser renovados por Mi Espíritu e iluminados por Mi Presencia, que es la Presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Alégrense y ya no teman. Los mil años de paz se cumplirán, pero será imprescindible que la Tierra y la humanidad se purifiquen completamente.
Cuando sus corazones, mentes y cuerpo sufran, sumérjanse en Mi Divina Misericordia, porque aún Mi Manantial está abierto para aquellos que tienen sed de la Luz divina del Padre, del Amor del Hijo y de la Sabiduría del Espíritu Santo.
Hoy los estoy sacramentando a cada uno de los presentes para prepararlos para Mi esperada “Sagrada Semana” que será única, irrepetible y consciente para todos.
Como en los pueblos del pasado, anuncien al mundo que el Sagrado Señor del Amor está llegando en la esperada Semana Santa, para anunciar de nuevo Su Evangelio. Aquel que transforma las cosas imposibles, y que, de época en época, los libera de la perdición.
Es así que el Señor y Rey del Universo, en Su infinita humildad no vendrá solo a este encuentro. Él prepara el Cosmos, la Tierra y la consciencia humana para ese momento.
Bienaventurados los que creen, aún sin haber visto. Ya son merecedores de la Nueva Tierra.
Hoy el Reino de Dios se aproxima, para ayudar a la consciencia planetaria y a todos los que se purifican dentro y fuera de sus seres, para que conciban en cada una de sus vidas Mi Llama Cristica, que es la luz que alumbrará sus caminos en los tiempos de tribulación.
Hoy serán ungidos por el Sagrado Hijo, bajo la unidad con el Padre y el Espíritu Santo.
Aceite para consagrar.
Si hoy los consagro a ustedes, estoy consagrando a la humanidad para que ella pueda participar de la Nueva Tierra, de la nueva Alianza del hombre y Dios, de la consciencia evolucionada con el Infinito, el amor existente en cada uno de ustedes, unido al Padre Celestial.
Hoy cantan los coros y las alabanzas en el Reino de Dios, en el Paraíso; elevan la promesa de que los autoconvocados sean el signo visible para los no redimidos, viviendo en sí su redención.
No pierdan Mis Palabras. Coloquen la atención en lo que les estoy diciendo. La Divinidad economiza todo lo que dice, pues los tiempos son urgentes y las almas deben definirse para poder encontrar la paz, la paz eterna.
Fray Elías del Sagrado Corazón: A pedido de nuestro Señor Jesucristo, vamos a escuchar Pater Noster.
Que el Señor derrame aquí Su Gracia, para que el alma, la mente y el cuerpo sean ungidos por la Santísima Trinidad, que en sagrada triangulación desciende sobre los Centros de Luz para que las almas vivifiquen su despertar y su unión con el Divino Propósito, hasta que la paz se establezca.
¡Alabados sean los altares del Creador! ¡Que las almas se exalten de alegría, que los espíritus se regocijen, porque han escuchado al Redentor, el Hijo de la Creación, el Hijo del Todopoderoso, el Hijo del hombre y de la vida!
¡Que los discípulos se alegren y sus familiares se regocijen, porque han escuchado a los ángeles de Dios, cumpliendo la promesa de la anunciación de sus espíritus a la evolución de la Vida Divina!
Que después de esta vida terrenal sus almas Me encuentren en el Reino de Dios para alabar eternamente al Padre, junto a los ángeles y arcángeles declarando ¡Aleluya! ¡Gloria en las alturas, paz en la Tierra a todos los seres de buena voluntad y aquellos que forman parte de los ejércitos de luz, del Retorno del Cristo!
¡Que así sea! En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y el Espíritu Santo,
Os adoro profundamente y os ofrezco
el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo,
presente en todos los Sagrarios de la Tierra
y en reparación por los ultrajes, sacrilegios
e indiferencias con que Él es ofendido,
y por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón
y del Inmaculado Corazón de María,
os pido la conversión de los pobres pecadores.
Amén.
13 campanadas.
¡Gracias Señor, por cuánto nos das!
¡En este encuentro te honramos Señor!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Las tres Personas de Dios están hoy aquí presentes. Y vienen en la búsqueda ante el mundo sufriente, el mundo que ha perdido el camino que lo llevaba al Creador, por haber sido influenciado por las energías de la vida material.
Hoy vengo a destapar lo que está oscuro y lo que provoca el dolor en las almas.
De las tres Personas de Dios, principalmente llega Su Hijo para dar al mundo un alivio que es necesario en estos tiempos; porque todo el Universo ve ese sufrimiento, que se acumula en la consciencia humana y hace inferior todas las cosas, porque es un sufrimiento que no ha sido curado y que necesita de almas conscientes para que ese sufrimiento planetario pueda ser aliviado a través de instrumentos de luz; un potencial importantísimo que nace a partir de sus corazones.
Hoy traigo el planeta a Mis Pies para que lo contemplen Conmigo, y vean cuánto él necesita de la ayuda de todos los servidores y de los que serán servidores de vuestro Señor.
Para que los dones desciendan al planeta debe haber una correspondencia que debe partir de la humanidad, respondiendo al llamado del Redentor en esta hora aguda del planeta, en donde muchos acontecimientos suceden, y los cuales comprometen a gran parte de la humanidad porque todavía está muy dormida en su sueño profundo, en su ilusión.
Vengo a quitar las vendas de los ojos de muchos, pues, Mi deseo como Corazón confiante, es que las almas tomen consciencia de muchas cosas. Así Me ayudarán a cumplir Mi Proyecto, que viene a buscar a los últimos que quedaron para atrás.
Y esos últimos son millones de almas que, a través de los tiempos, se perdieron por no saber encontrar Mi Corazón Misericordioso, por aceptar en sus vidas la confirmación de otros caminos que no llevan a la paz, ni tampoco al amor, ni a la hermandad.
Necesito que Mis servidores en estos tiempos estén unidos por encima de todo, más allá de sus diferencias, de sus ideas y sentimientos.
Será la construcción de esa unidad fraterna la que hará triunfar Mi Plan en el planeta; aquel Proyecto que Dios Me pidió realizar en este tiempo como preparación para las almas que deben esperar Mi Retorno a la humanidad.
Si esa unidad no está construida primero entre todos los servidores del Plan, ¿cómo podré llegar a aquellos suburbios en donde el sufrimiento prevalece, en donde las almas desesperan al no encontrar alivio en nada?, porque muchos miran a un lado para no ver la realidad planetaria.
Esa actitud humana debe terminar.
Unan sus corazones en el amor y en la fe , para que Mis Proyectos se realicen en el mundo, y así como ya les dije, Mi Mensaje pueda llegar a todas las naciones de la humanidad, a todos los rincones de la Tierra en donde aún muchas almas esperan por una cura profunda y una liberación.
Mientras ustedes no construyan esa unidad tendré que esperar por ese momento.
Recuerden que Yo estoy presente en los corazones humildes y simples que siempre obedecen a Mi llamado.
Puedo hablar a través de esos corazones y tal vez no lo podrían percibir porque deben estar en el Amor para poder verlo.
Es el Amor que los unirá a la Fuente del Conocimiento de Mi Padre.
Es el Amor que los unirá a Mi Corazón, y los unirá a todos ustedes en una verdadera fraternidad.
Por eso necesito que sus corazones estén abiertos, sobre todo aquellos corazones que ya vienen acompañando Mi Camino desde hace tanto tiempo.
Necesito que no se olviden de la Jerarquía y que sepan que Ella está Presente en los Centros de Amor, y que cada uno de sus corazones, como cada una de sus vidas, ha firmado un compromiso con el Redentor.
Allí también se encuentra para cada uno de ustedes el trabajo continuo con la unidad.
Esa unidad los hará fuertes e invencibles, a cualquier ser de este planeta que esté ingresando en la transición planetaria, que esté enfrentando el Apocalipsis y el Armagedón, algo que la humanidad desconoce profundamente porque nunca lo ha vivido.
El atributo sagrado de la unidad hará consecuentes a Mis servidores del Plan, y no estarán separados de Mi Amor, ni tampoco de Mis Obras, porque eso podría llegar a suceder cuando sus corazones se apartan entre sí, buscando prevalecer sus ideas y pensamientos que pueden ser opuestos a lo que Yo pienso, a lo que el Maestro plantea para la humanidad.
Están en el punto crucial compañeros, así como lo estuvieron los apóstoles en el pasado.
Están en el momento en que vuestro Rey viviría Su Pasión y daría todo por todos.
Están en el momento de confirmar a Cristo en sus corazones, de testimoniar a Cristo en sus vidas por medio de actos de amor y de fraternidad.
Tal vez algunos piensen que vuestro Maestro ya ha dicho estas cosas varias veces. Si lo vuelvo a repetir es por intermedio de Mi Divina Misericordia, porque es Mi Divina Misericordia que trae la paciencia para poder soportar ciertos asuntos.
Pero es hora de no resistirse más y dejar quebrar la piedra del corazón para que Mi Luz pueda penetrar en lo profundo de la consciencia, y hacer de todos Mis servidores verdaderos apóstoles del Amor y de la Unidad.
Tan solo con la experiencia vivida por medio del Amor y de la Unidad, permitirán que Yo esté más tiempo entre ustedes; sobre todo que esté con las almas del mundo que buscan ardientemente Mi Divina Misericordia para poder saldar sus deudas, sus errores y sus actitudes que han herido el Corazón de Dios.
Yo les imploro, no olviden la unidad entre sus corazones, porque eso hará la diferencia de poder llegar a otras naciones del mundo.
El Universo está esperando para poder descender las Gracias sobre las naciones del continente asiático.
Para que eso pueda suceder deben dar ese primer paso hacia la unidad, porque la unidad se construye eternamente por medio del amor y del servicio a los semejantes.
Es así que Yo los curo de sus incomprensiones, de sus resistencia, y también de sus durísimos corazones.
Por eso, ayer les entregué Mi Corazón como ofrenda para las almas que más lo necesitaban; pero también para Mis servidores, los más viejos entre los viejos, que vienen caminando a Mi lado hace bastante tiempo en esta tarea espiritual que Yo encomiendo para cada corazón, con el fin de que cumplan el Propósito del Padre que está presente en los Cielos y que debe descender a la Tierra por medio de su entrega y servicio.
Todavía espero compañeros, Mis más viejos compañeros, poder contar con cada uno de ustedes en la verdad, en la transparencia, en la apertura, en el amor, en la unidad, para que pueda emerger la cura que aún necesitan sus espíritus.
Y esta cura será un beneficio para toda la humanidad, aunque aún no lo crean. Es así como vengo a hacer morir la condición humana en Mis más viejos servidores del Plan.
Necesito servirme de sus corazones para poder llegar a los corazones del mundo.
No podré ir directamente hacia esos corazones porque ustedes se comprometieron a ser Mis intermediarios en todos los detalles de la vida, en cada paso que debe ser dado como en la vida grupal, en la vida comunitaria fraterna que debe ser su primer principio para saber cumplir con la Voluntad de Dios.
Estoy cediendo este espacio aquí en Miami para hablarles a Mis más viejos servidores del Plan. ¿Saben lo que eso significa en este momento, dejar al lado Mi tarea por un momento para atender a sus cuestiones internas?
¿Será que algún día, compañeros, tendrán coraje de superarse a sí mismos por Mí, para que Yo pueda entregar al mundo lo que vengo a entregar a la humanidad?
Si dieran ese paso verdadero verán Mi Obra realizarse de una forma espontánea y verdadera por medio de los milagros que Yo espero realizar en los corazones que más necesitan, como los que se encuentran hoy aquí, que vienen a buscar la reconciliación con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo, las Tres Personas de Dios.
La Santísima Trinidad les anuncia una atención mayor en los detalles de la vida grupal, de la fraternidad, principalmente de la unidad, Mis servidores no pueden perder esos atributos.
Necesito que construyan, así como Yo les he enseñado, una fortaleza interna capaz de remover las resistencias de la consciencia.
Ayer les di un ejemplo de un alma trascendida. Hoy les doy un ejemplo de un alma que se resiste; porque todos vienen a aprender en esta humanidad: a perdonar, a amar y a curarse.
Y eso lo harán hasta el resto de sus vidas, para poder conquistar el Reino de los Cielos que espera descender en sus corazones para poder finalizar con este Plan de Dios que está escrito en Su eterno Corazón de Amor.
Los Sacramentos los liberarán, los santificarán a todos, y les harán vivir la Comunión con Mi Corazón Misericordioso, en unión al Padre y al Espíritu Santo.
Me disculpen las almas sufridoras, pero sepan que estoy atendiendo sus súplicas.
Debo cuidar de Mis rebaños que están más próximos de Mí.
El lobo feroz no descansa hasta poder cazar a una de Mis ovejas, ya lo han experimentado y lo han vivido, hay ejemplos verídicos para eso.
Así como los apóstoles en el pasado vivieron su purificación, su transformación y despertar, es lo mismo que Yo hago con Mis apóstoles en este tiempo.
Siempre Me sirvo de las mismas Leyes para poder obrar por medio de la Misericordia y de la Justicia Divina.
Mientras la Justicia Divina no llegó, sírvanse de Mi Divina Misericordia, para hacer de sus corazones almas mansas y serenas que cumplan con Mi Propósito.
En Miami debo fundar un trabajo, un trabajo primario de instrucción y de oración para que las almas se aproximen a Mi Corazón y pueda hacer de este lugar un punto de referencia para los que despiertan.
Esto recién ha comenzado. Desde el momento en que sus corazones se abrieron para recibirme en esta ciudad en la que aspiro derramar hasta los últimos días la Misericordia de Dios, esa Misericordia llevará a purificar la ciudad, y llevará a transformarla.
Pero si los corazones aceptan Mi llamado algunas cosas no sucederán, porque el compromiso de Estados Unidos es ser una nación fraterna, una nación servidora, cooperadora con las naciones más sufridas del mundo para destituir la guerra y para establecer la paz por medio del servicio y la oración.
Es muy grande la aspiración del Padre: Poder corregir a las criaturas que por diferentes medios se desviaron del camino de la Luz.
Miami debe ser esa cuna redimida que abandona la vida superficial para ingresar en la vida inmaterial. Este es Mi deseo.
Ceremonia de bendición de los elementos de unción, bautismo y de la comunión.
Todos los días les hago recordar Mi Pasión, para que puedan trascenderse y así puedan tomar fuerza interior para quebrar sus resistencias más profundas, y hacer de sus consciencias, consciencias luminosas permeadas por el Amor de Dios, por Su Sabiduría y por Su Verdad..
A través de estos elementos doy para los más simples, para los más esforzados, el Don de Mi Liberación de las cadenas de la resistencia y de la apertura del alma para vivir en comunión con el Creador.
Yo bendigo estos elementos para que se vuelvan Mi Cuerpo y Mi Sangre.
Así como Dios bendice sus corazones todos los días cuando lo buscan en la verdad y en la unidad, es así como Yo establezco en el mundo el Reino de Dios.
Con la Luz de Mi Espíritu los envuelvo y le agradezco a todos los peregrinos por haberme ayudado a cumplir esta gran misión en las naciones de Centroamérica, México y Estados Unidos.
Una gran puerta a la perdición finalmente fue cerrada por su adhesión a Mi Corazón y por el esfuerzo de todos.
Esto es incalculable para el Padre Creador y sobre todo para Sus hijos.
Les agradezco.
Les doy la paz y quiero que siempre sean la paz en cada lugar de este mundo, pues la Tierra clama por liberación.
Les agradezco.
He venido del Universo para volver a darles la paz, porque en la paz todo se alcanzará, sobre todo para aquellos que nunca la han tenido. Es esta paz la que los conforta, la que los anima a seguir adelante a pesar de los tiempos que viven y de todo lo que sucede en el mundo.
Hoy vengo como una Consciencia Mayor, mayor a vuestro entendimiento y a toda la comprensión que han adquirido sobre Mí.
Yo Soy más que Jesús, más que el Rey de reyes, más que el Pastor de las almas y de Aquél que gobierna este Universo y otros.
Es con este humilde poder que Me presento ante ustedes, para decirle a la humanidad que no está sola en la transición que hoy está viviendo y que aún no ha aprendido a cruzar.
Todas sus consciencias vivirán una transición. Cada alma tendrá su tiempo para poder vivirla.
Es por eso que Yo muestro Mi Corazón para el mundo; un Corazón humilde y paciente que se ofrece en comunión para todas las almas, especialmente para aquellas que necesitan de paz y que aún no conocen el verdadero Amor que surge de la Fuente de Mis Gracias, de la misma Fuente de la cual se sirve Mi amada Madre para poder derramarla sobre esta raza.
Hoy vengo a traerles un mensaje para sus consciencias, un mensaje para despertar la consciencia de la humanidad, porque es allí donde se vivirán los grandes cambios que después se reflejarán en todas las actitudes y las acciones de los seres humanos.
Es lo que vengo a trabajar aquí, en Miami: primero el plano espiritual de esta parte de la humanidad, para que después esto se pueda reflejar en la materia, porque la vida material será lo último que se transformará durante esta transición planetaria.
Es así que hoy Mi Corazón les muestra Su mansedumbre y serenidad, atributos que les ayudarán a todos a saber cómo cruzar el fin de los tiempos, preparando la consciencia para lo que llegará y se mostrará a toda la humanidad, independientemente de su creencia o religión.
Así es que se revelará el Hijo de Dios al mundo, trayendo el gobierno de Su Gracia y de Su Misericordia para aplicarlo sobre los gobiernos que hoy no funcionan en el mundo.
Intentaré, por encima de todo, mostrar la soberanía de Mi Padre a la humanidad por medio del reconocimiento de las Leyes que harán de esta raza una posible Nueva Humanidad, que no deberá cometer los mismos errores que en el pasado, sino que deberá tener nuevas actitudes que puedan imprimir en la consciencia planetaria nuevos atributos de luz y de hermandad.
Hoy vengo a ustedes, compañeros, con Mi Corazón manso y humilde para que lo puedan adoptar en sus vidas y que sea este manso Corazón el que los anime siempre a buscar la paz, por encima de todo lo que suceda en sus vidas y en el mundo.
Muestro esta gran y última oportunidad para todos de adoptar Mi Corazón Glorificado como el Terafín de cada alma, como el símbolo de la reconciliación y de la redención de los corazones, como el símbolo de unidad entre las consciencias del planeta y el Padre Celestial.
Con esto Yo les demuestro que todavía queda un tiempo de Misericordia para el mundo.
No teman quebrar sus resistencias para que pueda surgir el verdadero y único Espíritu, Aquel que vino desde el Cosmos para aportar algo a este proyecto de la humanidad, y principalmente para servir a este Planeta-Escuela, en donde en verdad, se puede aprender sobre el amor, el perdón y la redención; algo que Yo les enseñé en el pasado cuando estuve entre ustedes como el Maestro Jesús, revelándoles la importancia del Mensaje de Dios por medio del Evangelio, de la Divina Palabra.
Quiero construir en ustedes compañeros, puentes que se unan con el Universo, con todos los Dones que Él guarda, y de los cuales la humanidad debe conocer en este tiempo.
Deseo que sus consciencias se eleven día a día, para que encuentren un sentido para sus vidas, una dirección para sus espíritus, un propósito para sus corazones. Y eso comenzará, compañeros, cuando adopten Mi Corazón manso y humilde, que es el mayor símbolo del Amor para todos los Universos, especialmente para el planeta.
Una vez encarné aquí, entre ustedes, para enseñarles sobre el Amor y la Verdad, sobre la posibilidad de renovación que sus consciencias superiores pueden vivir cuando se unen a Mí, de corazón y de alma.
Vine a Miami para llegar a los abismos más profundos, en donde las almas no son atendidas ni siquiera por las oraciones de los que viven aquí.
Esto no es un juicio, compañeros, es una realidad que les presento delante del gran desequilibrio que vive esta raza. Ustedes deben ser el otro plato de la balanza, para equilibrar el que está lleno de muchas deudas.
Yo los invito a encontrar un equilibrio en todo lo que existe; por eso les hablo con palabras espirituales, para que por intermedio de ellas se puedan elevar a la verdadera vibración que hoy les presento. Porque cada encuentro Conmigo es diferente y único, es una oportunidad de cerrar puertas hacia el pasado, de curar la consciencia profunda y de renovar sus espíritus ante Mi Presencia Divina y Celestial.
Quiero que le ofrezcan a todos este manso y humilde Corazón, este Corazón que ha vivido el sufrimientos por ustedes y que ha padecido la Cruz para derramar de Él Su Divina e Infinita Misericordia.
Quiero de ustedes, compañeros, corazones confiados, serenos y pacíficos. Que delante de los errores y de los movimientos de esta humanidad, siempre pueda prevalecer la verdad y el amor que hará fuertes los corazones para llevar adelante Mi Obra planetaria en la humanidad.
Después de esta larga peregrinación, Orlando cerrará una etapa dentro del Plan Divino de Dios. Y a partir de allí, compañeros, la síntesis esperada se completará para la Consciencia de sus Mensajeros Divinos, que han llevado adelante estos impulsos para todas las naciones de América.
Es este mismo impulso de Luz y de Amor, el que después de Orlando, preparará todas sus consciencias, independientemente que peregrinen o no Conmigo, para poder atender a la otra parte del planeta que necesita de la Divina Misericordia de Mi Corazón.
Hablo de Asia y del lejano Oriente, en donde una vez ustedes llegaron para encontrar en su interior la esencia de Shambala.
Fue ese recinto sagrado en Mongolia, al igual que los monjes que allí habitan en sus monasterios de silencio, el que los preparó para este ciclo, en donde se cumple una síntesis de transmutación y de purificación que los llevará a poder cumplir con Mi Propósito.
En verdad, es Mi más ardiente deseo el llegar a los países de Asia, en donde debe completarse el Plan del Redentor y de Su Divina Madre.
Cuando eso suceda, tiempo que no está muy lejos, el planeta ingresará en su fase final.
Es la razón por la cual, compañeros, nuevamente les ofrezco de forma verdadera y consciente, Mi Corazón humilde y manso; para que por Mí, puedan llevar adelante esas grandes tareas, así como las que han cumplido en estos últimos meses en unión a todos sus hermanos de camino, que han generado las condiciones para que la Divinidad pudiera obrar en Costa Rica, Nicaragua, México y Estados Unidos.
Quisiera escuchar de los países de Asia el pedido de Misericordia, el pedido de la Misericordia de Mi Corazón.
En esta tarde, en donde un poco de gloria desciende sobre Miami para curar a las esencias heridas, deseo que las almas de los países de Asia que buscan la Fuente de Mi Misericordia, declaren a su Maestro del Amor dónde quieren que Me aproxime, a qué nación quieren que Yo visite para llevar adelante una expansión de redención en los países asiáticos, en donde aún falta la Gracia que les concederá la redención y la paz delante de todo lo que allí ha sucedido a través de los tiempos.
En esos lugares, en esa parte del mundo, se guarda una consciencia indígena sagrada, que en su espíritu guarda los valores de la hermandad y del amor, tan semejantes al de los pueblos de Norteamérica, que con nuestro pasaje por Norteamérica, recuperaron un poco de lo que perdieron.
Eso significa, compañeros, el triunfo de Mi Corazón, del Corazón de Mi Madre y de Mi Padre, San José.
Quiero mostrar para el mundo que Mi Mensaje se multiplica en todas las consciencias, independiente de su raza, de su pueblo o de su creencia, o aún de su condición social.
Yo vengo a tratar asuntos que están por encima de esas situaciones. Es por eso que en este día declaro este mensaje:
Desde el primer día en que llegué a Aurora para pisar con Mis Pies ese suelo sagrado, donde aún brilla la Luz de Mi Padre, la Luz curadora para las almas en redención, Aurora está abierta para todos. Ella aún vive allí.
Es ese eterno amanecer que sus almas pueden vivir en los suelos de Aurora, y hay un alma a la cual Yo le he confiado ese lugar, mientras peregrinamos por el mundo.
¿Por qué digo esto?
Porque hoy intento unir a todos a la esencia de la cura y de la redención de Aurora, en donde el Santo Arcángel Rafael tocó con Su mano ese lugar para abrir la Fuente de la Restauración de la consciencia y de la Redención de todos los errores, desde el origen, hasta el planeta.
Yo adoro mucho a la consciencia a la cual he confiado la tarea, porque ha sido fiel a Mí, hasta los límites; los límites extremos y podría decir, muy agudos.
Hablo de un alma que siempre Me ha servido a través de los tiempos y de todo lo que le he pedido a su interior.
Hoy quiero dar gloria a esa alma en nombre de este aniversario que hoy viven Conmigo, desde el momento en que dieron el “sí” a Mi Madre para asumir esta tarea planetaria, que es de todos.
Así los llevo al encuentro de la fraternidad, independientemente de sus temperamentos y aprendizajes; porque en Aurora siempre ha triunfado el amor y es ese amor que hay en los corazones que están sobre Aurora el que ha permitido que Yo llegara aquí, ¿comprenden?
Todo lo que construye la Jerarquía Espiritual tiene un sentido.
Aunque a veces no se comprenda, las almas deben confiar en ese propósito que la Divinidad presenta al mundo como un objetivo para alcanzar grandes esferas de consciencia, en donde todos los corazones puedan estar incluidos en ese Reino de Luz y de Amor, que es Aurora.
Pero volveré a estar allí en algún momento, para que vivan Conmigo una Maratón de oración.
Aurora salió al mundo para liberarlo del error, para llamar a los corazones, a las vidas que se autoconvocaron a ingresar en Aurora como un acto de redención y de perdón.
Es así, que Mi Corazón Glorificado y vivo retornará a Aurora para proclamar el Gobierno Celestial del Padre, sobre una consciencia, sobre la nación de Uruguay, que aún deberá re-erguirse para encontrarle un sentido a su propósito espiritual y a su camino de redención.
Dejo Mi gratitud a los hermanos de Aurora por su perseverancia y constancia, porque a pesar de que estemos lejos, aparentemente lejos para muchos, Mi Corazón Misericordioso nunca se ha separado de ellos.
Aurora vive en el corazón que cree en Ella. Tan simplemente eso. Hace curar la vida de todo ser y lo reintegra al Plan de Mi Padre.
Hoy Mi Corazón manso y humilde les trae a Aurora, porque Yo Soy el Alfa y el Omega. Aurora es el principio de un todo y es el fin de un todo.
Espero que reciban la Luz de Aurora con gratitud y amor, porque sé que muchos la necesitan para continuar adelante.
En honor a ese Centro de Oración que brilla en las tinieblas de la humanidad, quiero que le dediquen un canto que es muy especial para Mí, que siempre Me aproxima a sus consciencias y Me hace unir a todos los hermanos de Sudamérica.
Es así que con ese cántico bendeciré los elementos que se convertirán en Fuente de Gracia para las almas que los recibirán en este día como una oportunidad de renovación.
Preparémonos para la bendición.
Incienso.
Hoy les pido a los hermanos de Aurora que celebran Conmigo este día, que pidan desde su interior por un continente de este planeta, para que el Padre conceda la Gracia que Yo lo pueda visitar, así como los he visitado a ustedes en todos estos años.
¡Salve Aurora!
Y hoy, compañeros, los hago comulgar con el Don de la Cura de Dios, a través de Aurora.
En este símbolo se encuentra la Vida, la Vida que se entregó por ustedes y que padeció por ustedes todos los pecados, para que las almas se pudieran salvar y así, ser renovadas por el gran Espíritu del Redentor.
En aquel tiempo, momentos antes de la Pasión, sentado a la mesa, tomé el pan frente a Mis apóstoles y todos los que Me seguían en esencia y alma. Di gracias a Dios por haber llegado al planeta y por poder estar entre los más necesitados.
Partí el pan, así como se repartieron los Centros de Amor en toda América, para encender a las almas con los Dones de Mi Resurrección.
Fué así que en aquel tiempo les dije: “Tomen y coman todos de él, porque este es Mi Cuerpo que será entregado por todos para el perdón de los pecados”.
Comulguen de este Cuerpo, compañeros, que les trae la sanación y la luz para sus células.
Del mismo modo tomé el Cáliz, aquel que hoy brilla en espíritu sobre Monte Shasta. Di gracias a Dios y les dije, como hoy les digo: “Tomen y beban todos de Él, porque este es el Cáliz de Mi Sangre, Sangre de la Alianza Nueva, y de la renovación para todos los espíritus de la Tierra”.
Dichosos de los que beben de este Cáliz porque serán curados en espíritu y en alma por todo lo que han hecho en contra de Mi Creador.
Este es el Cáliz que brilla en los Centros de Amor que guardan la esencia de Mi Vida Crística.
Que se alegren todos los corazones del mundo, porque hoy han reencontrado la Luz, la Luz salvadora, la Luz redentora, la Luz curadora de Aurora.
Hoy estoy aquí, en Miami, con todos los que Me llamaron, con Mis queridos compañeros, pero también estoy en Aurora, como lo estuve hace cuatro años para anunciarles Mi tarea planetaria y la preparación espiritual de Mi Retorno al mundo.
Hoy todos ustedes son conscientes que están preparando Mi Retorno a la humanidad.
Este es el testimonio que les traigo, es una confirmación que les proclamo como el momento de dar el paso hacia el Universo de Mi Amor.
Que los Padres Creadores se sirvan de estos elementos para derramar los Dones sobre las almas del mundo.
Que el Santo Arcángel Miguel coloque Su Espada de Amor sobre los espíritus caídos, para que Miami vuelva a re-erguirse como una civilización bendecida por el Amor de Dios.
Que el Santo Arcángel Metatrón expanda la llama de fuego del Espíritu Santo, para que las consciencias sean tocadas en el profundo despertar del Amor.
Que el Santo Arcángel Rafael cure las heridas de los hombres y las mujeres de la Tierra, para que las almas resuciten al sentido de sus caminos.
Que el Santo Arcángel Uriel despierte los mundos internos a las realidades sublimes del Universo Celestial.
De esa forma, y en conmemoración de este encuentro por todos estos años compartidos, Yo bendigo estos elementos que se convierten en Mi Cuerpo y en Mi Sangre.
Por la autoridad concedida por Adonai, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Hoy todos fueron sacramentados por Mi Divinidad.
Sé que no comprenderán lo que eso significa, pero solo les pido que lo recuerden y lo vivan hasta los últimos días de su vida.
Alabado sea Dios.
Glorioso Su Reino.
Aleluya, Aleluya.
Entonemos.
Les agradezco por acompañarme y por intentar vivirme todos los días. Así Yo estoy Presente en los corazones que se determinan a vivirme y en todos los que se esfuerzan para que Yo sea una verdad en cada interior.
Paz para todos. Gracia y Misericordia para las almas.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más