Sábado, 9 de julio de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Hijo,

Que tu vida sea para la materialización de un Plan superior. Que tus acciones, tu verbo, tu pensamiento y tu sentimiento estén impregnados de un sentido verdadero; sentido que te conduce al Plan divino, al encuentro con el Creador.

Haz que tu vida sea permeada por lo sagrado, con acciones conscientes que te lleven a la transformación, no solo personal sino también de los viejos patrones humanos.

Recibe de Dios, con alegría, la Gracia de ser consciente de la realidad planetaria y de la vida superior, consciente de la purificación y del caos que se extiende por el mundo. Porque, al mismo tiempo en que tú estás aquí, delante de estas palabras, existen muchos hermanos tuyos en el mundo que no comprenden lo que viven, que no aceptan sus enfermedades y no saben cómo revertirlas; no comprenden los movimientos de la Naturaleza y no comprenden el odio en los corazones de los hombres, que causa las guerras y los conflictos; no saben cómo o en dónde encontrar la paz.

Que tu vida sea una ofrenda permanente al Creador, en reparación de lo que ocurre en el mundo.

Hijo, nunca vivas solo para ti; porque sino las Gracias del Padre en tu vida no tendrían sentido. Cuanto más recibes de Dios, tanto más debes atraer un nuevo principio de vida para la Tierra; debes preparar, en ti y a tu alrededor, la llegada del Reino Celestial.

A cada día, debes trascender, aunque sea un poco, la condición humana, para que otros que están al otro lado del planeta, puedan recibir el reflejo de tu transformación y así, recibir una oportunidad.

Hijo Mío, sea lo que sea que hagas, hazlo con alegría. No dejes que el caos y la opresión del mundo desanimen tu corazón. No dejes que la purificación que vives y la purificación de la Tierra te hagan desistir de encontrar lo que existe de más maravilloso en el Universo.

Detrás de todo el lodo de la consciencia existe algo puro y límpido, escondido en todos los seres. Por eso, hijo, acuérdate del tesoro que hay dentro de ti, y aunque el purificarte te cause dolor o incomodidad, no te entristezcas.

Busca recursos para encontrar la paz y para aliviarte, en la certeza que, un día, todo eso pasará y la luz volverá a brillar dentro de ti, venciendo las sombras en tu interior. Esa misma luz, que primero brillará en ti, con toda su potencia y majestad, brillará en la oscuridad del mundo, en el retorno de Cristo, consolidando la unidad y la semejanza con Dios en el corazón humano.

Aquel que te anima y que te abraza, para que no desistas nunca, tu Padre y Amigo,

San José Castísimo