Sábado, 5 de septiembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Queridos compañeros,

Hoy quiero decirles que, a medida que las consciencias se disponen a vivir grados más amplios de madurez espiritual, Dios les da a conocer verdades mundiales que trascienden las barbaridades físicas que viven los hombres del mundo.

La mayor tristeza de Dios es el sufrimiento de las almas que mueren día a día sumergidas en la incomprensión. Así, no consiguen salir de los estados de consciencia infernales creados por el caos y por el mal.

Ustedes son llamados en este momento para que sean verdaderos compañeros de Dios y de Su Hijo, y de esa forma, compartir con Él Sus dolores y no estancarse en las mezquindades diarias de sus vidas.

Dios los llama a madurar y cuando Su Hijo les hace conocer Su constante agonía, causada por el mundo, es para que, de esa forma, caminen rápido hacia el olvido de sí y reconozcan que existe un Plan Superior, cuya manifestación depende del despertar y de la madurez de aquellos que se comprometieron con el Creador en el principio.

Este momento que ustedes viven está indicando la hora de salir de sí y asumir la tarea planetaria que, como grupo, les corresponde.

El Señor está dando a conocer realidades que muchos no están preparados para enfrentar, porque el mal se precipita en el mundo y avanza cada vez más, logrando que las almas pierdan la fe y la esperanza, posibilitando que las esencias se extingan por completo.

Una esencia que se extingue y se desintegra, Mis amados, es como una parte de Dios que deja de existir. Recuerden que cada esencia creada por Él, es una parte viva de Su Divina Consciencia, enviada a la Creación manifestada para cumplir una misión.

Ahora les pido que acepten esta oferta, que les fue entregada como una gracia para servir a Dios conscientemente y que no se pierdan en los problemas banales de sus vidas; mas sí que se dejen transformar y moldear por el rayo de la divina humildad y se unan en oración al Padre, por la salvación del planeta.

Cada paso que ustedes dan en dirección a la Luz, es un paso de toda la humanidad rumbo a un nuevo tiempo.

Maduren de corazón y en consciencia, pues ya no hay más tiempo que perder consigo mismos. Los amo y Los conduzco a un nuevo ciclo planetario.

San José, Siervo Eterno de Dios