Viernes, 30 de octubre de 2015

Mensaje extraordinario
MENSAJE EXTRAORDINARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, DURANTE LA CEREMONIA DE COMUNIÓN ECUMÉNICA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Prepara tu corazón para comulgar Conmigo y haz de este momento la oportunidad de una gran liberación planetaria.

Te renuevo ante a Mi Cuerpo y Mi Sangre, pues Mi Corazón, que es el corazón del mundo, necesita ser reparado por la sinceridad de tu alma y por la devoción que emana de tu espíritu.

Vine para abrir las puertas del Cielo y cerrar las puertas del infierno, derramando la Sangre de Mi Sagrado Corazón flagelado en los abismos de este mundo infiel, sobre las almas más perdidas y olvidadas.

Vine para transformar Mis heridas, reparadas por ti, en la Fuente de Misericordia, para todas las almas.

Vine para mostrarte Mi Pecho flagelado y también el sufrimiento del mundo, que es el Mío; y que así sepas que el sufrimiento de las almas y el de Mi Corazón son uno solo. 

Cuando reparas Mi Corazón, reparas el dolor del mundo. Cuando liberas a las almas, liberas a Mi Sagrado Corazón del peso que Me ocasiona el mundo por su ignorancia y por la astucia del enemigo que constantemente somete a las almas con el engaño y con el placer.

Vine para pedirte que, delante de Mí, no te duermas. Que te prepares para comulgar Conmigo antes de llegar a Mi Templo que día a día recibe el Rayo de Mi Transfiguración que alcancé en el Monte Tabor, para transfigurar y transubstanciar los elementos delante de los hombres. Y que, así, no solo para el espíritu, sino también para la carne, para el alma, para la mente y para el corazón, Yo sea una realidad, una Verdad que se funde a la consciencia y la consagra. 

Prepárate para encontrarme, sobre todo los viernes, en los que prometí un día de reparación, para el mundo entero, por medio de Mi Corazón.

No decaigas cada día delante de Mí, sino elévate y haz de cada comunión una unión aún más profunda Conmigo.

Vine para pedirte que Me des todo de ti y que, si vienes a Mi cansado de la vida y cansado de ti mismo, trasciendas en Mi Presencia las ilusiones de tu cansancio y comulgues Conmigo, con lo que verdaderamente eres. 

Soy tu Maestro y tu Rey, porque eres parte de esta Creación bendita que nació para seguir Mis Pasos.

Vine del universo porque te vi, y Mi Corazón no pudo dejar de instruirte.

Vengo a tu encuentro para que aprendas a comulgar Conmigo, porque un último tiempo se aproxima, tiempo en el que carecerás de muchas cosas del mundo que hoy son necesidades para ti. Vine para que aprendas a encontrar en Mí todo lo que necesitas

Yo Soy tu Maestro, Soy tu Rey. Dentro de Mí habita toda la Creación, porque Yo estoy en el Padre, como Él está en Mí. 

No solo los dolores del mundo son Míos, sino también todas las Gracias. No solo lo que eres está en Mí, sino también lo que no eres. Por eso, busca dentro de la Esencia de Mi Ser aquello que más quieres ser, para ofrecerlo a Dios.  Yo te lo daré, porque si te unes a Mí, podrás comulgar de todo lo que Soy, y todo te pertenecerá dentro de Mi Corazón. Y así, comulgando Conmigo, nada te faltará. 

La Sangre que circula en Mi, circulará en ti. La Carne que Me animó en vida y Me sustentó en la flagelación como en la Cruz, te sustentará y no habrá necesidad del mundo que sea mayor que lo que Yo te ofrezco.  

Vine para consagrar esta Comunión para ti, y para que así sepas que, desde el universo, Yo te veo todos los días, y son Mis Manos, dentro de las tuyas, las que irradian los elementos sobre el altar consagrado por Mí y por Mi Padre. 

Renuévate y jamás seas el mismo delante de la Comunión. Que, al entrar en tu cuerpo, Yo entre en cada esencia creada por Dios, porque si estoy en ti, tu corazón también será uno con todos los corazones del mundo y las Gracias que te entrego llegarán a todas las almas y a toda la Creación. 

Yo te bendigo y reconsagro tu alma, hoy y para siempre, para que seas Mi siervo y, aún más, seas Mi fiel y eterno compañero.

Te aguardo en la Comunión Conmigo, como aguardo que llegues al universo para que estés eternamente a Mi lado.

Cristo Jesús, Rey de reyes