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Confía en el Amor de Dios, aunque Sus Planes no se manifiesten según tu voluntad.
Confía en el Amor de Dios, aun cuando Sus Leyes contraríen y corrijan tu condición humana.
Confía en el Amor de Dios, aunque clames por un milagro y Él te ofrezca una prueba.
Confía en el Amor de Dios, aunque esperes por una luz y Él mantenga tu alma en una noche oscura.
Confía en el Amor de Dios cuando Él no te permita actuar de determinada forma, porque la fortaleza de tu corazón está siendo construida por Dios con Sus propias Manos.
Ama al Padre más allá de todas las expectativas humanas.
Ama al Padre más allá de todas tus voluntades de que Él manifieste estas o aquellas cosas.
Ama al Padre para descubrir y conocer lo que Él verdaderamente es, y que así estés en Él, sin buscar alguna cosa, solo permitiendo que Su Corazón te conduzca y te guíe a Su Divina Voluntad.
Ama a Dios, hijo, pues en Su Amor descubrirás algo único, que está guardado para ti. Confía en Él, más allá de cualquier cosa que suceda dentro o fuera de ti. Y, ya sea en el calvario, ya sea en la multiplicación de los panes, verás que la Voluntad y el Plan del Señor siempre son perfectos.
Tu Padre y Amigo,
San José Castísimo
Permite que el Propósito de Dios descienda sobre ti como una corriente poderosa que te conduce al cumplimiento de las Leyes de una forma armoniosa y sin resistencias.
El Propósito de Dios es vivo e impregna la atmósfera de la vida, recorriendo y envolviendo constantemente a este mundo. Para encontrarlo, solo basta que tu corazón lo busque y se sintonice con él, aspirando a cumplir la Voluntad de Dios por encima de todas las cosas.
Cuando tienes esa aspiración viva y verdadera en tu interior, ella actúa como un imán que atrae el Propósito de Dios y lo hace descender sobre ti, atrayendo a tu mente las intuiciones e ideas necesarias para su cumplimiento y abriendo camino en tu vida para la expresión de las Leyes y su manifestación.
Amando y buscando la Voluntad Divina, crea en tu consciencia una condición propicia para que se manifieste el Propósito de Dios. Desarrolla, así, el poder de la fe y sabe que, por encima de todo, debes mantenerte firme en la Voluntad del Creador para tu vida y para toda la Creación.
Ama, hijo, al Pensamiento Divino, aunque no lo conozcas. Sabe y ten certeza, en tu mundo interior, de que Dios te creó por un motivo único, y ese es el Propósito del Padre para tu vida.
Más allá de la Voluntad de Dios para ti está el Plan de Dios, que es la unión de Sus Voluntades para todas Sus criaturas. Este Plan se forma a través de la expresión y de la manifestación perfecta del Pensamiento Divino para cada ser.
Todas las criaturas están incluidas, como partes únicas de un "rompecabezas" celestial, en el Plan de Dios. Por eso, en tu vida, cela para que todos tus hermanos tengan la oportunidad de convertirse en triunfos de Dios y ora para que se cumpla este Plan Mayor.
Con el ejemplo, el servicio, la gratitud y, sobre todo, con amor y respeto al prójimo, verás manifestarse en tu vida esta y todas las cosas que te digo.
Tu Padre y Amigo,
San José Castísimo
Perseverar espiritualmente no es luchar contra el mundo para establecer los propios sueños y aspiraciones. Perseverar espiritualmente es rendirse a Dios y mantenerse rendido, a pesar de todas las dificultades, deseos y tentaciones que emergen del corazón, del cuerpo y de la mente.
Perseverar espiritualmente es arrodillarse cuando se sienten seguros y postrarse cuando se sienten firmes, porque solo hay seguridad o firmeza en Dios. No hay lugar más seguro que el Corazón del Padre.
Perseverar espiritualmente es clamar por Misericordia aun cuando ustedes sientan el corazón limpio, con la certeza de que siempre hay algo desconocido para redimir, en la propia consciencia y en la consciencia humana.
Perseverar espiritualmente es saber de la vastedad del Universo y de la infinitud de la Creación Divina y, así, siempre profundizar en la unión y en el conocimiento de Dios porque el Padre siempre tiene algo nuevo para revelarles y para enseñarles a Sus hijos.
Perseverar espiritualmente es confiar en las promesas de Dios por medio de Cristo y tener certeza de que, sin importar lo que suceda en este mundo, Sus Palabras se cumplirán algún día y Sus promesas serán vida.
Perseverar espiritualmente es caminar, cada día más, para ser nada; descubriendo y amando la humildad, aprendiendo y dejándose transformar por la renuncia, descubriendo la comunicación con Dios en el misterio del silencio y de la soledad.
Perseveren espiritualmente, hijos, porque éste es el tiempo de sustentarse y ser firmes en Dios hasta el cumplimiento de Sus promesas.
Su Padre y Amigo,
San José Castísimo
Todo en la vida de aquellos que se entregan a Dios puede tornarse un servicio, aunque sus mentes no lo sepan.
Deja que el Padre haga de tu ser un instrumento Suyo en el mundo para que tu oración sea liberadora, tu renuncia sea reparadora, tu entrega sea curadora; para que tu amor a Dios sea el motor que haga de la Misericordia Divina una fuente inagotable para la Tierra y para toda la vida.
El corazón humano está lleno de misterios y uno de ellos es que casi todas las Leyes y Rayos Divinos se pueden manifestar en sus vidas, aunque ustedes no tengan conocimiento de ellos. De esa forma, hijos, sus acciones serán puras y sinceras, sus intenciones solo estarán dirigidas hacia el Propósito Divino.
Hoy sé un poco más consciente de esta realidad superior y ora, dejando que las puertas de la liberación se abran en este mundo y que, así, las amarras y opresiones que sofocan a las almas y a los Reinos de la Naturaleza se disuelvan.
Renuncia con alegría y deja que ese acto sea como un bálsamo para el Corazón del Padre, porque cuando renuncias a tu voluntad humana para cumplir con la Voluntad de Dios estás reparando, en el Corazón del Padre, todas las heridas que la indiferencia humana y la voluntad propia le causan.
Sirve y entrega tu corazón a la Ley Mayor; así, hijo, tus acciones atraerán del Cielo Leyes Sublimes que harán que las Fuentes Celestiales derramen Gracias y Misericordia sobre los que no las merecen, pero que, a pesar de sus errores y pecados, son profundamente amados por Dios y fueron creados por un Propósito Divino, del cual se desviaron.
Que tu vida sea como una luz en el mundo, iluminando el camino de los que se perdieron y devolviéndoles la paz.
Tienes Mi bendición para eso.
Tu Padre y Amigo,
San José Castísimo
Que se eleven a los Cielos sus más sinceras súplicas y clamores por la Divina Misericordia.
Que se consolide la unión entre sus espíritus y Dios.
Que dejen atrás los ciclos de inmadurez y de medias entregas.
Que dejen atrás su irresponsabilidad y su ignorancia, pues llegó el tiempo, hijos, de que cada ser se haga responsable de sus elecciones, por el trazar de sus destinos porque la prueba final de la humanidad ya se está diseñando y tanto los acontecimientos externos como su propia purificación interior serán vividos de acuerdo a sus propias elecciones.
Recen y clamen por Misericordia. Despójense de las pequeñas y grandes voluntades y aspiraciones humanas. Sus aspiraciones deben estar en el Cosmos, en el retorno al Origen y en el cumplimiento de los Planes de Dios.
Vivan los ciclos con sabiduría, sabiendo dejarse guiar, renunciando cuando es necesario, esforzándose cada día un poco más, profundizando en la propia entrega y donación y, sobretodo, consolidando su unión con Dios.
La purificación del planeta no será algo vivido por unas pocas naciones, así como la purificación interior ya no es una instrucción transcrita de las Palabras de los Mensajeros de Dios. Todos podemos sentir esta purificación en sí mismos y, así también, todos sentirán y vivirán las consecuencias de la purificación de las naciones y de la consciencia del planeta.
Mantengan sus corazones y sus mentes en paz, a través de la oración, y coloquen sus más profundas aspiraciones en superarse en el amor.
Tienen Mi bendición para esto.
Su Padre y Amigo,
San José Castísimo
Para seguir los pasos de Cristo, les digo: deberán renunciar a todo camino personal. El Señor vendrá a dictarles sus pasos y no serán aquellos que ustedes quieren seguir, porque esos, hijos, engrandecen su condición humana y no los conducen hacia la Verdad.
Para seguir los pasos de Cristo, les digo: deberán dejar atrás sus aspiraciones, “sueños” y deseos humanos, para encontrar así Su Voluntad Divina, Perfecta y Única para sus vidas.
Para encontrar el Camino de Cristo, les digo: deberán cerrar sus ojos a la codicia de la vida ajena y ya no desearán vivir como “este” o “aquel”, porque para cada ser el Pensamiento Divino es único y cada hijo Suyo debe buscar lo que le pertenece y desear nada más que la Voluntad Divina para sí mismo.
Para encontrar la Verdad de Cristo, les digo: deberán renunciar a todo conocimiento vano, a toda búsqueda desmedida por engrandecer sus mentes y egos espirituales con verdades a medias y muchas vanidades. Gran parte de la humanidad, hijos, necesitaría de la “ciencia del no saber”, para llegar a la verdadera esencia del Conocimiento Divino. Mientras buscan y buscan, beben y se hartan en falsas fuentes, jamás le darán espacio en su interior para lo que es Verdadero y Puro, que sacia y calma esa sed desmedida por lo que no es real.
Para estar en el Amor de Cristo, les digo: deberán renunciar a todo amor vano, sobre todo a sí mismos; a aquello que llaman amor y que Yo llamo vanidad y celo por la ignorancia y por la ilusión. Porque aquel que alimenta el amor a su propia imagen y a las cosas de este mundo, no hace otra cosa que celar por su condición de ignorancia.
Para encontrar el Silencio de Cristo, les digo: deberán silenciarse por dentro, en lo profundo del corazón y buscar esa unión más en la soledad que en la apariencia; más en la acción que en las palabras; más en la Verdad que en la ignorancia espiritual.
Si están cansados de sí mismos y quieren salir del punto en el que se encuentran, Yo les digo: amen y en todo busquen amar. Que sus acciones sean movidas por el amor, corregidas por el amor y reflejadas con amor cuando erren. Que su verbo y su pensamiento nazcan del amor y, aun cuando sientan que no tienen qué amar, amen a Dios, a Su Plan y en Él, amarán todas las cosas.
La carencia humana, hijos, no es de conocimiento, de gracias, de oportunidades, de posibilidades, de caminos abiertos… Lo que les falta es voluntad, voluntad para amar y amor verdadero que se multiplica y nunca cesa en el corazón que ama.
Su cura se encuentra en el arte de Amar y de donar Amor. Así, encontrarán los pasos de Cristo, la Verdad de Cristo, el Camino de Cristo, la puerta hacia Cristo, los Ojos de Cristo, cuando Él retorne al mundo, y Su Verbo que les dirá, con Verdad y Poder: “Mis Compañeros”.
Su Padre y Amigo,
San José Castísimo
Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más