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En donde las almas clamen por paz y se unan con el único propósito de establecer la paz en el mundo, allí Dios estará.
El Creador escucha la voz y las súplicas de Sus hijos, escucha lo más profundo de sus almas que despiertan. Con un mínimo esfuerzo de elevación, las Manos de Dios se extienden hasta la Tierra y alzan las almas hacia Su Corazón.
El Festival de la Juventud por la Paz es ese momento, hijos, en el que las almas encuentran aliento y respiro; los jóvenes encuentran el sentido, la esperanza y la fuerza para seguir con su misión de transformar este mundo y hacerlo retornar al origen del Propósito Divino.
Aunque no sepan ni comprendan la ciencia de los acontecimientos espirituales, muchos jóvenes son tocados, liberados y rescatados por Dios. Mientras cantan, sus almas se liberan. Mientras se expresan con su voz, con su corazón, con palabras pronunciadas en poesías, en testimonios, en reflexiones; cuando sus sentimientos se manifiestan en pinturas, en fotografías, en fin, en aquello que llaman arte; es así, de esta forma simple, que el Creador silenciosamente toca sus almas. Es así que su Madre Celestial, humildemente, transforma los corazones y les muestra el camino por donde deben seguir.
El Festival de la Juventud por la Paz es una puerta a la nueva vida, por la que las almas reconocen el camino y reciben la bendición divina para recorrerlo.
Reverencien este momento porque los que despiertan serán los precursores de la nueva vida sobre la Tierra, serán los que darán testimonio de su redención al Infinito, serán los que retornarán al Origen con la consciencia plena de su misión cumplida y ofertarán a Dios la renovación de Su Amor y de Su Creación.
Esto es el Festival de la Juventud por la Paz, la puerta a un nuevo camino, a un nuevo tiempo. El primer impulso de un despertar que culminará con el triunfo del Corazón de Dios.
Así es como deben verlo y con ese amor acompañar su crecimiento, su madurez y su expansión.
Tienen Mi bendición para esto.
Su Padre y Amigo,
San José Castísimo
Ora, uniendo tu corazón al Corazón de Dios porque, en estos tiempos de batalla espiritual, esto es lo que los seres más necesitan.
Ora, no solo formalmente, sino también ora en diálogo y en confesión con tu Creador, con la certeza de que Él escucha atentamente tus súplicas. Quédate en silencio para escuchar la respuesta de Dios. Entra en quietud para sentir Su Presencia y, a través de la gratitud profunda, abre las puertas del mundo y de los corazones de los hombres para que Él les envíe Su Paz.
Haz de tu vida una oración, respetando al prójimo, siendo paciente y agradecido por la Presencia de Dios en tus hermanos.
Haz de tu vida una oración, sirviendo y amando a los que están a tu alrededor y a los que están lejos de ti.
No temas cruzar el umbral del nuevo tiempo. Deja que este tiempo viva en ti, uniéndote perpetuamente a Dios.
Tu Padre y Amigo,
San José Castísimo
Escucha, Señor, la voz de Tu Siervo fiel.
Hoy vengo a clamar por la cura de las heridas más profundas de las naciones de este mundo, heridas que se reflejan en la consciencia de los hombres por la indiferencia y por la ignorancia ante Tu Amor y Tu Verdad Celestial.
Hoy clamo para que Tu Bálsamo de Redención permee lo más profundo de la Tierra y toque el interior de los hombres. Que este suelo, pensando por Ti para ser sagrado, vuelva a ser sagrado. Que estas vidas, pensadas por Ti para ser la salvación de toda la Vida, se conviertan en Tu Puro y Divino Pensamiento original.
Acoge, oh Dios, estas suplicas.
Hoy veo Tu Luz descender al mundo. Que los corazones sepan acogerte con amor para que nada permanezca como está. Que todo vuelva a Ti en su pureza, en su verdad, en la profundidad de Tu Corazón Creador.
Amén.
San José Castísimo
Camina hacia el nacimiento de Cristo en tu interior, reconociendo la Gracia que Dios te concede todos los días de no estar solo en este camino de transformación y de cura.
Camina hacia el nacimiento de Cristo en tu interior, reconociendo que cada uno de tus hermanos y compañeros en esta senda es aquel que el Padre escogió para que estuviera contigo, porque, a través de su presencia en tu vida, podrás aprender a amar cada día más.
Ábrete hijo mío, para saber agradecer a Dios todos los días por lo que Él manifiesta en tu vida. Agradece los desafíos, agradece las dificultades, agradece los momentos de frustración y los momentos de cansancio.
Agradece momentos como este, en el que el Cielo se abre delante de ti para escuchar tus súplicas, y Dios, a pesar de estar en todas las cosas, en ese momento coloca Sus ojos sobre ti y atentamente recibe tus súplicas.
Agradece porque, en un tiempo tan difícil para el planeta, el Creador te concedió una familia espiritual para que, como la Sagrada Familia, puedan caminar juntos hacia Belén. Agradece porque tus hermanos y compañeros se dispusieron a superar las dificultades de este tiempo contigo.
No vendrán días perfectos, y el tiempo que pasó no volverá para que puedas experimentar de nuevo lo que tu personalidad ya conoce, y quiere seguir viviendo.
En Belén todo será desconocido y después del nacimiento de Cristo en tu interior, nada será como antes. Cada día te sorprenderá, no porque serán días como tú quieres que sean. Los acontecimientos te sorprenderán porque, si tú le das permiso, este Nuevo Niño dentro de ti va a superar todos los desafíos a través del amor, uno después de otro, y cada día el amor se renovará en tu interior. Esta será la diferencia entre lo que vivirán aquellos que permiten que Cristo nazca en su interior y lo que vivirán aquellos que no lo permiten.
No será fuera de ti que el amor reinará. Llegará el tiempo en el que este mundo se unirá a lo que es verdadero, al Tiempo de Dios. Pero, hasta allá, es dentro de ti que ese Reino debe habitar, así como habitó en Cristo, desde Su Nacimiento hasta Su Cruz.
Los ciclos se renovarán, hasta que la humanidad pueda alcanzar la Voluntad de Dios. Por eso hoy, hijo, Yo vengo a llamarte al espíritu de la gratitud para que, a través de él, te dejes sorprender, una y otra vez, no por la vida en el mundo, sino por el amor que se renueva dentro de ti y supera a todas las cosas.
Este mismo amor vive en tus hermanos, porque el Padre te concedió la Gracia de caminar con una familia espiritual para que, siempre que te falte amor, puedas mirar hacia tus hermanos y una simple sonrisa te renueve.
Ábrete entonces para vivir lo que te digo, y así será. Esto es lo que Dios construye en tu vida a través de días como este*.
Te dejo Mi bendición y Mi paz.
Tu Padre y Amigo,
San José Castísimo
*Mensaje transmitido durante el Mutirão de San José, en la Comunidad-Luz Figueira.
Que se eleven a los Cielos sus más sinceras súplicas y clamores por la Divina Misericordia.
Que se consolide la unión entre sus espíritus y Dios.
Que dejen atrás los ciclos de inmadurez y de medias entregas.
Que dejen atrás su irresponsabilidad y su ignorancia, pues llegó el tiempo, hijos, de que cada ser se haga responsable de sus elecciones, por el trazar de sus destinos porque la prueba final de la humanidad ya se está diseñando y tanto los acontecimientos externos como su propia purificación interior serán vividos de acuerdo a sus propias elecciones.
Recen y clamen por Misericordia. Despójense de las pequeñas y grandes voluntades y aspiraciones humanas. Sus aspiraciones deben estar en el Cosmos, en el retorno al Origen y en el cumplimiento de los Planes de Dios.
Vivan los ciclos con sabiduría, sabiendo dejarse guiar, renunciando cuando es necesario, esforzándose cada día un poco más, profundizando en la propia entrega y donación y, sobretodo, consolidando su unión con Dios.
La purificación del planeta no será algo vivido por unas pocas naciones, así como la purificación interior ya no es una instrucción transcrita de las Palabras de los Mensajeros de Dios. Todos podemos sentir esta purificación en sí mismos y, así también, todos sentirán y vivirán las consecuencias de la purificación de las naciones y de la consciencia del planeta.
Mantengan sus corazones y sus mentes en paz, a través de la oración, y coloquen sus más profundas aspiraciones en superarse en el amor.
Tienen Mi bendición para esto.
Su Padre y Amigo,
San José Castísimo
Entonces, contempla en tus oraciones a este mundo y ven en dirección a los Altares Celestiales para clamar por un mundo herido y sin amor.
Jamás te olvides, hijo, que más que clamar por ti mismo, por tu evolución, estás llamado a clamar por el mundo. Aún más, te diré: deja tus necesidades a los Pies de Dios y sigue elevándote hacia el Corazón del Padre, para colocar allí a aquellos de tus hermanos que más lo necesitan.
Percibe que el tiempo pasa y las pruebas de la humanidad no cesan, sino que crecen cada día, porque así lo dictan las Leyes del Apocalipsis y de la definición humana.
Eres llamado a estar en paz y a ser, con paz en tu corazón, un puente entre el mundo perdido y el Corazón de Dios, para que la humanidad no pierda jamás su conexión con la Fuente.
Más que de tus tareas, incluso cuando obras para el Plan de Dios, más que de tu transformación, incluso cuando ella transforma la consciencia humana, recuerda, hijo, clamar por el mundo y cantar y orar dos veces, por ti y por los que no oran y no conocen a Dios.
Así como el Padre envió a Su Hijo para cargar la Cruz por ti cuando estabas adormecido, así te despertó el Amor de Dios para que hoy seas intercesor por las almas que están perdidas y para que no solo cargues tu cruz, sino la de toda la humanidad. Esa cruz se carga en el silencio del espíritu que vive el sacrificio con gratitud y que, ante el cansancio, le ofrece a Dios un poco más, clamando por misericordia para este mundo.
Tu mayor misión está en lo desconocido, así como la mayor Obra del Hijo de Dios estuvo oculta, porque lo que Él le trajo al mundo hasta hoy es incomprensible para la humanidad.
Si Cristo, parte del Dios Vivo en la Tierra, no fue comprendido por los hombres, no busques tú este camino sin antes imitarlo, y haz triunfar el amor por la intercesión de Su Verbo, que se eleva en el secreto y, en el poder de una oración oculta, trae la misericordia para este mundo.
Yo oraré contigo.
Tu Padre y Amigo,
San José Castísimo
Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más