MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE NAZARÉ, LEIRIA, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Dios destruirá los castillos de arena que han construido los hombres para llevar a la humanidad a la perdición. Así, Dios erguirá, desde los mundos internos, los templos de amor que las almas han fecundado interiormente a través de su fe en el Señor. En ese momento, el Juicio comenzará para toda la humanidad.

Los simples de corazón recibirán en sus manos el Legado de otrora y los que se decían poderosos perderán todas sus riquezas, porque los pobres de corazón conocerán todos los misterios que están escritos en la gran bóveda de este universo.

Ya no será necesario interpretar las estrellas, porque la nueva raza sabrá de dónde proviene y cuál es su verdadero origen.Nadie quedará sin saber cuál es la misión que ha venido a desempeñar por amor al Proyecto Universal.

En esa hora, los poderosos ya no tendrán más poder y los puros de corazón serán coronados por las Manos de Cristo.

Las doce huestes angélicas descenderán y una estrella semejante a las del universo anunciará la señal de una nueva etapa.

Finalmente, la humanidad despertará y ya no estará más en el mal, porque habrá abandonado la ilusión y habrá ingresado en los misterios del universo.

Más tarde, los obstáculos no existirán ni tampoco lo que conocemos como ego. Las almas y las consciencias de este mundo finalmente se tornarán libres y serán felices durante los mil años de paz. Así, el Padre Eterno, en Su resplandor, descenderá y hará de esta Tierra Su luminoso hogar en el universo.
 

Oración para realizar al término de la Comunión 
para reconciliarse con Cristo Jesús

Por Su Sacrificio, fuimos liberados.
       Por Sus Llagas, fuimos curados.
       Por Sus Flagelaciones, fuimos perdonados.
       Por Sus Caídas, fuimos elevados.
       Por Su Cruz, fuimos redimidos.
       Y ahora, por Su Misericordia, somos transfigurados
       y Su Luz Espiritual recibimos,
       para que libres de toda adversidad,
caminemos  con la aspiración
       de algún día volver a encontrarlo
en Su Gloria Celestial.

Amén.
 

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los bendice, ahora y siempre,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz