12 de febrero de 2012 - Carmo da Cachoeira, Brasil

Vigilia de Oración

 

Como en el día de ayer, el grupo se reunió a las 19.30 para comenzar la tarea de oración a los pies del Cristo Redentor.

Durante la oración se entonaron algunos cánticos como “María, Virgen Madre” y “Misericordia, María”. Después de orar alrededor de una hora, se pide para hacer silencio.

Se escuchan siete campanadas y: “Momento de aparición, contemplemos con el corazón”.

Luego Fray Elías nos transmite las palabras de la Madre Divina, que al igual que en el día anterior, fueron traducidas simultáneamente al portugués.

 

Fray Elías: La Madre Divina dice:

 

Queridos hijos: oremos por los que aún no creen en la presencia de Mi Inmaculado Corazón.

 

El grupo ora algunas cuentas del “Ave María”.

 

Fray Elías:  La Madre Divina dice:

 

Por la protección del Sagrado Corazón de Mi Hijo, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Gracias por responder a Mi llamado, pero aún es necesario más.

La ciudad debe consagrarse a Mi Inmaculado Corazón a través de la fe renovada. Queridos hijos: la fe de ustedes ayudará a encender la fe en otros y así Mis planes de paz se cumplirán en esta ciudad.

Hoy les revelo tres puntos importantes en la consagración a Mi Inmaculado Corazón:
 

1. La devoción en la Colina de las Apariciones.

2. La conversión en la Colina del Cristo Redentor.

3. La comunión en la Santa Parroquia.


Así hallarán a Dios; confíen en lo que Yo les digo. Con misericordia derramo sobre ustedes una de Mis estrellas, para darles la conversión del corazón, para darles Mi paz y sobre todo Mi Inmaculado Amor.

Queridos hijos: el mundo puede vivir en paz, eso es posible. Yo traigo aquí la paz para esta región.

Es momento de que los corazones vivan el ecumenismo, de vivir lo que está escrito para que el Reino de Mi paz pueda llegar. Muchas almas necesitan de sus oraciones y deben unirse a todos emanando amor y paz. Así Mi Corazón estará alegre, Mis queridos hijos, y todos podrán recibir Mi Gracia.

Deben dar tiempo para que los corazones comprendan, pues así son los Planes del Señor. Todo debe ser conocido poco a poco, para que el corazón pueda sentir Mi presencia. Así Yo podré derramar más de Mis estrellas y los conflictos no se darán. Pero para que los conflictos no acontezcan, deben vivir en comunión con Mi Hijo. Eso va más allá de sus corazones, porque Mi Hijo debe ser una presencia en todos sus seres internos, y así se dará una renovación del corazón. Un nuevo ministerio que está llegando a todos: vivir en Cristo.

Ustedes, queridos hijos, preparan el retorno del Redentor y antes de que Él extienda Sus brazos sobre el mundo, ustedes deberán vivir en paz. Esa es Mi misión, Mi compromiso, como Madre de todos. Así la misericordia será posible para todos y las faltas que son cometidas hacia Mi Inmaculado Corazón se disolverán por la presencia de Mi amor y de Mi paz.

Querido hijos: Yo les traigo hoy el Reino de los Cielos; sonrían, eso es posible, ustedes lo pueden vivir, nada está distante de los hombres. Busquen a Dios en sus corazones. Oremos juntos el Santo Rosario, como también todas aquellas oraciones que ustedes conocen. Así, ustedes me ayudarán en Mi plan de paz.

La conversión será rápida para muchos. Yo no vengo a evangelizarlos, sino a abrir sus corazones como Madre de todos, como Guardiana de Mis hijos, como la Divina Concepción de la Trinidad.

Quiero decirles, queridos hijos, que el mismo Espíritu que descendió en Mí y en Mis hermanos los Apóstoles, quiero que descienda sobre ustedes; así muchos males se curarán y dolencias desaparecerán, porque Mi Corazón triunfará sobre ustedes y el mundo obtendrá más paz.

Ese Espíritu que descendió en Mí es un Espíritu nuevo para ustedes, el que todos podrán conocer. En los Cielos se llama Santo Espíritu y en la Tierra Espíritu Santo. El descenso del Espíritu Santo es la señal para la conversión de todos ustedes; Dios se los está concediendo como una Gracia a través de Mí para esta parte del mundo.

América es Mi hogar de peregrinación especial. Las oraciones son oídas en los Cielos; Mi Corazón las escucha queridos hijos. Pero para que muchas cosas cambien, primero deben escuchar Mi llamado; todo vendrá después de que cumplan con ese llamado, aunque para esto aún un tiempo pasará.

Queridos hijos: Yo los adoro con Mi Corazón y esto va más allá de las faltas de la humanidad. Recuerden Mis Apariciones a lo largo de los siglos, así podrán comprender, queridos hijos, que Yo Soy Omnipresente y que estoy entre ustedes.

Yo vengo aquí para prepararlos, primero para la renovación de la fe; para que el corazón pueda florecer a través del don del amor. Eso es lo que no pueden perder en sus vidas, queridos hijos, este es Mi llamado fiel.

Después de que Yo esté aquí entre ustedes, El Salvador retornará. Entonces el mundo deberá estar en vigilia, en perpetua oración, todos unidos como uno, para que Juan cumpla con su profecía (Apocalipsis). Más les digo, queridos hijos, Juan les envía sus bendiciones; también les envía su paz.

Lleven en sus memorias Mis estrellas, esta es la señal de la consagración para aquellos que la quieran vivir. Mi Corazón está con el Corazón de Mi Hijo; Yo Soy la sierva de El Redentor, Aquel que a todos hará caminar hacia la luz.

Queridos hijos: si ustedes continúan con sus oraciones muchas almas de las Américas, y por Mi intercesión, recibirán el Espíritu Santo. Ellas serán tocadas por la llama de la paz y de la conversión; así Mi promesa se cumplirá y ustedes llegarán a los Cielos con alegría cuando el mundo viva su largo período de paz, después de que él se purifique.

Ya no es necesario sufrir, queridos hijos, se puede vivir en Dios, pero para eso deben abrir sus corazones. Así Yo cumpliré con Mi misión y todo se habrá dado como está previsto en los planes de El Padre.

 

En este momento Fray Elías permanece en silencio y se acerca a la Madre Divina; luego regresa a su lugar y nos transmite:

 

La Madre Divina dice:

 

Ahora Yo me elevo al Cielo alegre y vigilante. Canten a Dios con el corazón, el mundo lo necesita, aún más la humanidad. Mis Gracias podrán ser vida en lo profundo de sus corazones.

Gracias por aspirar a vivir en la paz.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

 

Para finalizar y en agradecimiento se entona el cántico “Misericordia María”.

 

- Fin de la Aparición -

 

M. Shimani: “Ahora Fr. Elías va a relatar qué es lo que percibió antes y durante la Aparición.”

 

Fr. Elías: “Durante la oración, la primera imagen que apareció fue la de un gran corazón sobre la ciudad, un corazón vivo que latía y emanaba una energía de color rosado que permeaba toda la ciudad. Estaba rodeado por una corona de flores que me recordaba a las flores de la planta de manzanilla.

Luego, ese corazón fue trasladado por dos ángeles hasta aquí y lo comenzaron a introducir en la cabeza de la escultura del Cristo Redentor. En ese momento ese corazón comenzó a emanar y proyectar más luz, principalmente hacia la ciudad. Después desapareció la imagen.

Más tarde y como en el día de ayer, el Cielo se abrió y apareció un gran ángel que decía llamarse Arcángel Gabriel. Hacía un movimiento en el Cielo, y a través de ese movimiento abría otros Cielos sobre esta ciudad.

Luego apareció una tercera imagen sobre este lugar en donde estamos. Se veía un Cielo más abierto que el de la visión anterior; era una imagen más amplia. En ese Cielo había un grupo de ángeles sentados en circulo y en el centro de ellos apareció el mismo ángel que dijo llamarse Arcángel Gabriel, el mismo ángel mayor de la imagen anterior.

Cada uno de los ángeles del circulo tenía un libro abierto en el cual escribía. El Arcángel Gabriel estaba de pie y gritaba hacia la Tierra: “¡Rindanse!, ¡Rindanse!”.

Cada ángel escribía rápidamente alguna cosa en el libro que tenía. La mitad del libro estaba en blanco; la parte que estaba escrita, ellos la estaban escribiendo en ese momento. Después esa imagen desapareció.

Hubo una cuarta imagen que comenzó cuando se escuchaba, internamente, un trueno que parecía ser generado por rayos, como si fuera una tormenta; en ese momento estaba llegando Nuestra Señora. No se veía todavía, pero se sentía muy próxima a nosotros; era como si estuviera descendiendo desde el universo hacia la Tierra.

Ella apareció cuando comenzamos a cantar Misericordia María. Venía como la Reina de la Paz, con Su velo blanco, manto celeste y túnica rosa. Vino coronada de doce estrellas que brillaban intensamente cuando hablaba. Apareció con Sus manos frente a Su pecho, como sosteniendo algo.

En un momento, de Su Corazón emergió una rosa, la que Ella nos ofrecía. Cuando levantó el rostro para mirarnos, vi que tenía lagrimas que brotaban de Su ojo derecho; parecía que estuviera llorando. En ese momento dijo que este era Su último llamado, que teníamos que convertirnos.

Luego Ella mostró una cruz que tenía escrito en su parte horizontal la palabra FRATERNIDAD, y dijo: “Si el Mundo no se convierte, algo acontecerá”.

También dijo que el mal sólo será vencido a través del amor. Allí Ella abrió Sus brazos y me pidió que me acercara para revelar un secreto. Ella estaba alegre por nuestra presencia aquí, y a través de Su amor, desvaneció las imágenes de ese secreto.

Ella transmitía de forma muy intensa que confiaba en nosotros, así como también nos transmitía Su paz y serenidad. Nos invitaba a estar perseverantes ante todas las cosas, para que sigamos respondiendo a Su llamado. Ella estaba muy agradecida por nuestra presencia aquí.

Desde el día 18 de Agosto hasta el presente, en cada Aparición Ella ha revelado un secreto, y será Ella quien dirá cuándo podrán revelarse. Siempre nos ha dicho que si oramos, cada uno de esos secretos puede cambiar; si ese cambio se produjera, significaría que la humanidad respondió a Su llamado.

Siempre, Aparición tras Aparición, Ella nos anima a vivir en Su paz, porque afirma que es posible.

Gracias a todos.”

 

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