30 de noviembre de 2011 - Centro Mariano de Aurora, Uruguay

Aparición Extraordinaria

 

Nos reunimos a la hora 20 para ir con las velas en procesión hasta la Casa de Oración de la Madre Divina. Hace algunos días se terminó la construcción de la Casa y se colocó la escultura de la Madre de la Divina Concepción de la Trinidad.

Al llegar al lugar, y luego de una breve introducción realizada por Madre Shimani, comenzamos a elevar nuestro verbo a través de la oración de la Madre Universal.

Alrededor de la cuenta número 30, se tocan treinta y tres campanadas y Madre Shimani anuncia: “Momento de aparición, contemplemos con el corazón.”

Hoy la Madre Divina aparece vestida de blanco e irradia una energía lumínica blanca. Este día lo hace de la misma forma en que apareció en Medjugorje el día 12 y 13, y en Fátima el día 25 y 26 de este mes, Noviembre.

Ella nos transmite:

 

Que la Paz de Mis Ángeles esté en sus corazones.

Hoy vengo a traerles el Reinado de Mi Paz.

Alcemos la Paz hacia el Señor, que Él nos escuchará.

¡Contemplemos!…

Oremos hoy por las almas que claman, por los corazones que están perdidos. Hoy estoy entre ustedes, y ¿dónde están Mi hijos, los que viven sin luz, los que no tienen paz?.

Oremos por ellos.

 

El grupo ora algunas veces la oración “Ave Luminosa”.

 

Quien no ora con Mi Luz, pisará por los caminos perdidos.

Los hombres y mujeres ofenden mucho a Dios, por eso debemos convertirnos con el fuego de Mi oración misericordiosa y bienaventurada. Alcen sus corazones hacia el Señor, para que Él los contemple y los envuelva en Su Misericordia.

El mundo tiene muy poco tiempo y si no oramos, la tercera guerra se establecerá, muchos seres se perderán y será el comienzo de la tribulación. Por eso, hijos Míos, escuchen Mi Voz; por más que no Me vean, abran sus corazones a Mi llamado, escuchen la última campana que Yo estoy haciendo sonar en este lado del mundo. Vengo hacia ustedes desde Medjugorje, trayendo el Reinado de Mi Paz para esta nación y las naciones hermanas.

He acompañado con compasión a todos Mis hijos que vivieron el accidente (accidente que ocurrió hace algunos días a un grupo de colaboradores de Casa Redención). Yo estuve entre ustedes resguardando sus corazones y contemplando sus almas. Por eso, este es un llamado de vigilancia y oración; todo está permitido, pero nada acontecerá si están debajo de Mi Manto.

Vean Mi rostro de luz con compasión y amor. Quiero escuchar a sus corazones en sus plegarias. Abran sus brazos para que Yo pueda entrar y traer el Reinado de Mi Paz a sus corazones y al de todos Mis hijos. Reciban Mi Gracia especial, la de poder escucharme en este día, aquí, entre sus corazones y el de sus hermanos. Todo deberá ser en fraternidad y quien esté fuera de esa Ley no podrá prevalecer. Mis ojos de luz los contemplarán y no podré seguirlos en el camino, si no están Conmigo.

Y abriendo sus manos nos muestra una cruz que está entre Sus cuentas. Se la ve rodeada por ángeles custodios.

Yo les traigo Mi Voz desde los Cielo para que me escuchen. Es hora de redimir al mundo, de redimirlo en la oración y de confiar en Mi llamado. Están siendo convocados por Mi Luz, que es la Luz del Señor, que viene desde Lo Mayor, para permear sus vidas y para que vuelvan a nacer como seres y como corazones.

Hoy consagro esta inmaculada imagen (la escultura que Ella pidió que colocar en la Casa de Oración), la que deberán ver con humildad y con amor, porque Mi Corazón estará en ella, y este, Mi Corazón Inmaculado, irá hacia sus corazones cuando confíen en Mí, como deben confiar en Cristo.

Hoy vengo a interceder por ustedes y por muchas almas más que no ven Mis pasos, no escuchan Mi Voz, ni oran. Los ángeles llegarán antes del tiempo, antes de que el Señor venga en Su Gloria y en Su Inmensidad, en Su Amor y en Su Misericordia. Por eso Yo estoy aquí, para anunciarles Mi llamado final en este último ciclo y en esta parte de América.

Mi aparición será constante en varios lugares del mundo, porque debo reunir al mayor número de hijos, como lo hice en Fátima, para que la guerra no pueda prevalecer y los corazones se puedan encender dentro de la tribulación que vivirá el mundo. Escuchen Mi Voz Celestial y contemplen Mi Inmaculado Corazón, que despertó y se fortaleció con Dios, una vez en la vida aquí en la Tierra como María, la madre del Mesías.

Mi Corazón es ofendido por muchas flechas que provienen de los hombres, aquellos que no se quieren abrir a Mi Voz y a Mi Paz. Por eso oremos, hijos Míos, para que el mal no se establezca y sí Reinen los Cielos aquí en la Tierra, a través de Mi Presencia Maternal en sus corazones y el de todos Mis hijos.

Repito las palabras porque las deberán escuchar una y otra vez, día tras día, mientras este mundo se acaba sin ver la luz. Por eso Yo traigo a los Cielos hasta aquí, hacia Medjugorje (Bosnia-Herzegovina) y hacia Salta* (Argentina), para despertar a Mis hijos, para que escuchen Mi Voz, para que todos me vean y me sientan como la única Madre en sus vidas.

Mucho tiempo he pasado repitiendo Mis mensajes, hace ya treinta años; pero Yo estoy aquí porque un alma podrá despertar con solo escucharme y responder a Mi Voz Celestial. Dejen sus ofensas y sus miserias a Mis pies, Yo las recogeré como se recogen las flores, para ofertarlas a Dios y para que Él los perdone por todo.

Oremos con devoción para que los corazones se abran en este último tiempo. Una tiniebla mayor vendrá; por eso Mis queridos, deberán estar preparados para lo que va a acontecer, y allí solo Yo estaré en sus corazones.

Sientan Mi Paz, escuchen Mi Paz, abracen Mi Paz y amen Mi Paz como a sus propias vidas. Vengan a Mis brazos, Yo los recibiré, los acogeré como al Niño Jesús para que me sigan y me sientan.

Por eso traigo un nuevo llamado, en un lugar inusitado donde muchos no creen, donde una vez ya vieron la luz, pero sus ojos estaban ciegos y no la pudieron encontrar. Por eso Yo vengo aquí por segunda vez, para despertar a las almas y a los corazones hacia Mi Fe.

 

Oramos algunas veces Ave María.

 

En esta oración, Mis pequeños, cuando dicen: “pecadores”, oran por sus hermanos, los que ofenden a Dios. Ahora sus corazones están más livianos, llenos de Mi Luz y contemplando Mi Faz, despertando así el prenuncio de la anunciación del Arcángel Gabriel en sus vidas.

Gracias por responder a Mi llamado y escuchen Mi Voz diariamente en los Mensajes (mensajes diarios que Ella está enviando y que se presentan en la página de Internet (www.divinamadre.org).

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad.

 

La Madre Divina se despide de todos nosotros sonriendo.

 

- Fin de la Aparición -

 

Cantamos “Ave Luminosa” y “La Mujer que nos guía”.

Esta reunión se cerró con una explicación de la Madre Shimani con respecto al pedido que la Madre Divina hizo sobre “Voz y Eco de la Madre Divina” y sobre la nueva tarea de Vida Orante.
*Salta, Provincia de la República de Argentina.

 

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